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09

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2021

El Casino y su entorno, en estado deplorable a un mes de la exposición sobre Semana Santa PDF Imprimir E-mail

Abc Sevilla / 17/2/2021

Eduardo Barba

Pese a tratarse de uno de los lugares emblemáticos de todo el ensanche que propició la Exposición Iberoamericana de 1929 de Sevilla, el entorno del Casino de la Exposición y del Teatro Lope de Vega se ha ido deteriorando en los últimos años hasta presentar una imagen deplorable en la actualidad. Las constantes críticas de la oposición al Ayuntamiento, que tiene la competencia del mantenimiento y de la gestión de todo este espacio, han caído en saco roto y esta zona de la capital andaluza se asemeja más a un lugar abandonado que a un referente patrimonial o turístico. Basuras, desperdicios, destrozos, pintadas e indigentes tienen en este punto un terreno abonado ante los ojos atónitos de los sevillanos que pasan por allí.

ABC lo ha hecho y el repaso no puede ser más esclarecedor y triste. El propio edificio central, el del Casino, sufre importantes deterioros y apenas se han anunciado y aprobado arreglos exclusivamente en la cubierta. La interminable lista de desperfectos que se aprecian a simple vista permiten concluir que el Teatro Lope de Vega y sus alrededores se caen a trozos por el desdén del Ayuntamiento, que lleva varios años anunciando un proyecto de peatonalización de la zona y de arreglo de toda la trasera (incluyendo los Jardines de la Madrina) con llamativas infografías que son verdadero papel mojado. La realidad es bien distinta en este espacio protegido. En lo que a ese edificio central se refiere, cabe destacar que la rampa de acceso y las propias escaleras y sus elementos cerámicos están hechas trizas, con lo que la dificultad de acceso para las personas con movilidad reducida es enorme. Todo ello está «adornado» para darle aún más elementos de desidia al lugar: la fuente está vacía y plagada de grietas, hay desechos de vagabundos en todo el entorno, especialmente junto al almacén del teatro, malas hierbas y matas alrededor de todo el recinto, cableado colgando por la fachada, sujeciones de emergencia en los capiteles, desprendimiento de pinturas murales, humedades por todos los rincones y desprendimientos en los baños, lámparas rotas... Realmente dantesco en varios puntos.

En las barandillas suele aparecer colgada, por otro lado, ropa tendida de los okupas que aparecen y desaparecen de este espacio y, sobre todo, de los indigentes que han utilizado de manera alterna el Pabellón de Cristal, ahora una edificación fantasma a pesar de las iniciativas anunciadas. Restos de comida, de recipientes, cartones y desperdicios de toda índole terminan por dibujar la lamentable estampa. Este coqueto inmueble abandonado, que fue muy conocido en su etapa como discoteca Bandalai, convive con el Casino de la Exposición, los pabellones de Chile, Perú y Uruguay, la biblioteca pública Infanta Elena, el Pabellón de Estados Unidos o el Costurero de la Reina en una zona donde urge una reordenación, pues se ha convertido en un aparcamiento indiscriminado y foco de botellonas los fines de semana incluso en tiempos de coronavirus y toques de queda. Este fenómeno también ha hecho un daño enorme a la zona con cierta impunidad. La desidia se extiende a otras edificaciones próximas al Casino, como la casa regionalista -también abandonada- ubicada detrás del teatro que la dirección técnica ha solicitado como dotación de almacén. Como el Pabellón de Cristal, este inmueble está lleno de escombros y suciedad y tiene okupas cada cierto tiempo, un escenario ruinoso en el que se representa desde hace años y a la perfección la enorme distancia entre las promesas políticas y la realidad de la ciudad.

Exposición el 15 de marzo
Este ingente deterioro de una zona histórica de Sevilla resulta verdaderamente sorprendente si se tiene en consideración el anuncio por parte del Ayuntamiento de la próxima exposición de misterios de la Semana Santa hispalense precisamente en este edificio del Casino. Allí, el Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla va a organizar de la mano de Fiestas Mayores del Ayuntamiento esta cuaresma que acaba de arrancar una muestra en la que se podrán contemplar figuras secundarias de ocho de los misterios más representativos de la ciudad, siendo una de las cuatro grandes exposiciones previstas este año en que tampoco habrá procesiones por culpa de la pandemia de coronavirus. La fecha de inicio de la exposición se ha previsto para el 15 de marzo y durará hasta el 4 de abril, Domingo de Resurrección. Esto quiere decir que el Ayuntamiento tiene por delante apenas un mes para adecentar no sólo el edificio sino el entorno, que actualmente sufre un deterioro enorme y ofrece una imagen alejadísima de lo que debe ser un espacio como éste. Mucho menos si se va a organizar allí una exposición de manera inminente.

Hasta el momento, sólo se ha anunciado la reparación de la cubierta, si bien este proyecto incluye una serie de reformas añadidas (evitar filtraciones, reparar pináculos y elementos estéticos....) que tendrán que durar al menos un año y que deben servir para contener el declive del edificio. Con todo, ni se trata de una reforma integral ni mucho menos va a poder acometerse antes de la anunciada exposición ni tan siquiera antes de verano, pues ni siquiera se han licitado las obras. Por ello, se hace urgente una actuación profunda en el entorno por parte del equipo que lidera el socialista Juan Espadas para empezar a paliar la tremenda dejadez que ahora presenta. Empezando, eso sí, por un zafarrancho de limpieza.

 
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