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09

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2021

La prohibición de venta de alcohol a partir de las 18 horas no frena los botellones en Sevilla PDF Imprimir E-mail

Abc Sevilla / 23/2/2021

Silvia Tubio

Otro fin de semana más en el que las redes sociales se salpican de fotografías captadas por vecinos hartos de ver cómo en sus calles se organizan botellones a pesar de las prohibiciones y las limitaciones que impone la actual situación sanitaria. Una pandemia que sigue activa, dejando muertos e ingresos en la UCI pero que a tenor de lo que muestran esas imágenes, hay quien no ve el riesgo de contagio.

La Junta de Andalucía prohibía hace unas semanas la venta de alcohol de alta graduación a partir de las seis de la tarde. Una medida que pretendía dificultar este consumo clandestino que se produce mientras los bares se ven obligados a cerrar como medida de prevención. Sin embargo, la realidad apunta a que está sirviendo para poco. Según datos del Ayuntamiento, en lo que va de año –apenas mes y medio– ya se han formulado más de 650 denuncias por botellón. 2020 acababa con un récord de sanciones, con más de 7.000 expedientes iniciados. Un volumen sancionador que no se había registrado nunca en la capital, pero que sigue sin disuadir a los irreductibles del botellón.

La actuación policial más llamativa de este pasado fin de semana, por cuanto que fue difundida por el perfil de emergencias que tiene el Ayuntamiento en redes sociales, ocurrió en la calle Tarfia, entre las avenidas de Las Razas y Reina Mercedes.

Los agentes denunciaron a una treintena de jóvenes que estaba bebiendo en la calle, sin guardar la distancia de seguridad y sin mascarillas. Según la información facilitada por el Consistorio, uno de esos jóvenes, que trató de marcharse en coche para evitar la denuncia, fue sometido a la prueba de alcoholemia, superando el doble de la tasa máxima permitida.

Un dispositivo de 83 policías
La Policía Local ha establecido un dispositivo específico para ir erradicando estas reuniones. Está compuesto por 83 agentes que se distribuyen a lo largo del fin de semana. Desde el Consistorio explican que se ha organizado «el servicio de forma escalonada y operativa en distintos horarios, teniendo en cuenta los recursos de los que se dispone y a la atención a otros servicios y peticiones de los ciudadanos.»

El dispositivo arranca los viernes a las 20.00 horas. En esa primera parte del fin de semana intervienen 22 agentes con dos patrulleros que están atentos a los requerimientos que llegan y otros cuatro vehículos que están estáticos en las zonas donde suelen registrarse concentraciones de personas.

Hay jóvenes que trasladan las fiestas a las viviendas donde los agentes tienen más difícil el control
A las 22.30 horas se incorporan doce agentes que conforman dos equipos más de actuación. Lo mismo ocurre el sábado cuando coinciden hasta cinco equipos a la vez en las primeras horas de la noche y durante la madrugada.

Pero al botellón le ha salido un fuerte competidor con las fiestas en domicilios. Desde el Consistorio admiten que perseguir esta práctica es complicada, ya que los agentes sólo pueden intervenir cuando se produce la denuncia de algún vecinos normalmente porque se producen ruidos que alertan al entorno.

La residencia de erasmus
Así ha ocurrido con una residencia de estudiantes erasmus, situada en la calle Virgen del Monte de Los Remedios, cuya empresa promotora ha sido denunciada por la Policía Local ante la Fiscalía de Medio Ambiente. Fuentes del Ministerio Público han confirmado a ABC que van a abrir diligencias para investigar las quejas de los vecinos que las han llevado incluso al Defensor del Pueblo.

Las primeras protestas se registraron durante el inicio del confinamiento, en marzo del año pasado. En el inmueble, que ha sido reformado y alberga una veintena de habitaciones y varias estancias comunes, se organizaban fiestas privadas. «Las graves molestias llevaron a algunos vecinos hasta la desesperación y a necesitar tratamiento médico como consecuencia de la imposibilidad de conciliar el sueño durante estos meses».

Detrás de esta finca hay una empresa que se promociona en internet como una suerte de agencia inmobiliaria para estudiantes de erasmus que buscan un alojamiento en la ciudad. Controlan varios pisos más, que se alquilan por habitaciones con precios que oscilan de los 350 euros a por encima de 500 al mes, según temporada. Esos alojamientos también están siendo investigados por la Policía.

 
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