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09

Mar

2021

Una veintena de edificios del Ayuntamiento de Sevilla están abandonados o se caen a pedazos PDF Imprimir E-mail

Abc Sevilla / 2/3/2021

Edurado Barba

El enorme patrimonio de inmuebles del Ayuntamiento de Sevilla presenta grandes luces, pero también un número importante de sombras que denotan una mala gestión para dar un uso definido a algunos edificios o, al menos, saber mantenerlos en condiciones de mínima dignidad. Hasta una veintena de ellos, de hecho, presentan un estado deplorable o sufren un abandono de años. En varios de los casos se está en vías de solución, pero en estos momentos el escenario sigue siendo el que dibuja la desidia y la acumulación de años sin el cuidado necesario. En la mayoría de ese grupo de hitos en mal estado, no obstante, ni siquiera existe la perspectiva de una mejora a corto plazo ni hay plen previsto en el gabinete del alcalde socialista Juan Espadas.
Los agujeros negros del patrimonio municipal están repartidos por todos los puntos de la ciudad, incluido el propio distrito Casco Antiguo a pesar de su importancia en lo que se refiere estrictamente a la estética. Ni por esas. El ejemplo más ilustrativo es el de la antigua Jefatura de la Policía Nacional de la Gavidia. Más de tres lustros abandonado lleva el edificio, comprado en condiciones leoninas al Ministerio del Interior por el Ayuntamiento siendo alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín sin que hasta ahora se haya ni reformado ni destinado a otra función más que a acumular basuras y gasto en vigilancia, limpiezas de emergencias o las lonas que hubo que colocar para taparlo. Tras años de tortuosas tramitaciones, el terreno se logró recalificar para que pueda albergar instalaciones de interés social y así se está intentando clocar en el mercado. Se ha presentado una oferta de una cadena hotelera para levantar un establecimiento de cinco estrellas con oficinas para coworking, aunque el camino hasta que el edificio se rehabilite aún será largo.

Torre La Única
Torre La Única - ABC
También en el Centro es propiedad municipal la antigua Casa de Socorro de la calle Jesús del Gran Poder. Su fachada de tres plantas, de innegable sabor sevillano, con balcones de forja y dos ventanales con cierres también metálicos es lo único que permanece en pie. Además, aparece desvencijada, se le han caído otros dos balcones y se encuentra cubierta con una malla para evitar que posibles desprendimientos afecten a los peatones. Y junto al río, en Torneo, la torre conocida como La Única o Cambio de Agujas es otra demostración de esta dejadez. El pequeño edificio del Paseo Juan Carlos I se construyó en 1928 para el control del cambio de vías de la empresa ferroviaria estatal y perteneció a un conjunto de casetas destinadas a este fin al servicio de la estación de Plaza de Armas, de las que solo este pequeño edificio queda en pie como testimonio de dicha actividad, de ahí su nombre. Cuando se levantó el tendido férreo de la calle Torneo, se reurbanizó por completo el entorno como lugar recuperado para la ciudad ante el río y se ejecutó la rehabilitación del edificio. Llegó a ser bar de copas tras la Expo 92 pero lleva varios lustros abandonado, a pesar de que el Ayuntamiento solicitó un informe sobre su estado y posibles usos. Y en la Macarena, mantiene su pésima situación el Palacio del Pumarejo. Este antigua casona del siglo XVIII, declarada Bien de Interés Cultural, presenta una fachada principal monumental y elementos tan singulares como su patio con columnas de madera —ejemplo único en la ciudad— y que se ubica en un enclave de especial interés como es el de la ruta histórica artística de la calle San Luis. Sin embargo, este inmueble histórico-artístico de propiedad municipal lleva años reclamando una actuación integral para su rehabilitación y puesta en valor. Todos los años se incluyen partidas presupuestarias de la Gerencia de Urbanismo para acometer su recuperación, pero que nunca se materializan en actuaciones concretas.

Otra zona con importantes carencias de mantenimiento es la de la Sevilla del 29. Incluso el propio Casino de la Exposición y su entorno, como se publicó en estas páginas, presenta un pésimo estado de conservación, con desperfectos múltiples en el propio edificio y sus elementos auxiliares (fuente, pérgola...), un sinfín de desperdicios basura e incluso pequeñas construcciones marginales que utilizan los indigentes. El aspecto es absolutamente impropio de un lugar llamado a ser referente turístico de la ciudad por su privilegiada situación y su valor histórico y patrimonial. Al lado, la singular construcción de forja y cristal del Pabellón de Cristal, muy conocida en la ciudad por haber albergado una sala de fiestas y luego una discoteca muy conocidas (Luna Park, Montpensier y después Apandau y Bandalai), ha sido expoliada en múltiples ocasiones y ha servido de albergue para okupas. Permanece cerrada y destrozada, llena de pintadas en su exterior, a la espera de que el Ayuntamiento le dé una función concreta o sirva de sede de alguna entidad o institución. De momento, y pese a estar en plena Sevilla del 29, su aspecto es vergonzoso.

También en este sector, el viejo consulado de Chile es objetivo del vandalismo y de la desidia. El edificio de la calle La Rábida, un anexo al pabellón principal, actual Escuela de Arte de Sevilla, fue incluso okupado por una familia el año pasado, teniendo que tramitar su rescate el servicio de Patrimonio del Ayuntamiento, desde el que ahora se pretende realizar un estudio de la seguridad del edificio para analizar después sus posibles usos. Entretanto, se encuentra abandonado. Muy cerca, en pleno Parque de María Luisa, el Pabellón de Telefónica de la Exposición Iberoamericana de 1929 está a la espera de una reforma que ya tiene incluso la aprobación presupuestaria municipal. El edificio elíptico de Talavera Heredia, construido en 1925, se arregló pero, desde 2014, con la desaparición de Forja XXI, permanece cerrado y sin uso. Se van a invertir 300.000 euros para rehabilitar el edificio e impartir talleres de formación, pero de momento permanece degradado. Un ejemplo más es el del Frontón Betis. Inaugurado en noviembre de 1929 en pleno barrio del Porvenir, ha venido usándose como almacén municipal y, durante un tiempo, fue punto de partida del itinerario que cada año realiza la cabalgata de reyes magos del Ateneo. Tuvo anexas viviendas de titularidad municipal que ocupaban familias con escasos recursos, pero se desalojaron en 2019 por el mal estado del inmueble.

Más al sur, están al borde de la desaparición dos hitos patrimoniales del Ayuntamiento que se caen literalmente a pedazos. El molino de San Juan de los Teatinos, por un lado, formaba parte del antiguo convento jesuita del Tiro de Línea, junto al cauce del Guadaíra. Está completamente en ruinas y vandalizado a pesar de que se rehabilitó su entorno cuando se construyó el parque donde se encuentra. Muy cerca, la Torre Blanca, de origen islámica, está en ruinas pese a habese incluido en el catálogo periférico de protección patrimonial.

En Triana, por su lado, hay que incluir en este listado al Castillo de San Jorge y su museo de la Inquisición como edificio en proceso de abandono. Tras haberse invertido tres millones del Plan Turístico en la restauración de este espacio expositivo con los restos del viejo castillo, el Ayuntamiento lo ha ido clausurando por temporadas hasta tenerlo cerrado a efectos prácticos alegando motivos técnicos y diversas incidencias. Se ha ido dejando morir hasta sumirlo en una situación de dejadez impropia de lo que debe ser el fomento de la cultura y el patrimonio.

De haciendas a fábricas
Al este de la ciudad, un par de edificaciones municipales también se encuentran en pésimo estado. Por un ladio, la Hacienda El Rosario, cortijo del barrio de Torreblanca. Su estado e incluso su estabilidad son pésimos y, de hecho, un joven murió hace un año al caérsele encima parte de un muro. La futura construcción de una zona verde anexa a las nuevas urbanizaciones debe incluir la rehabilitación del viejo edificio. En Alcosa, por su parte, en la vieja Algodonera Virgen de los Reyes se ha proyectado una inversión de 65 millones para la construcción de 900 viviendas. El ambicioso proyecto mantendrá y dará protección tanto de la fachada como a los torreones que constituían el frente y la imagen de la antigua fábrica como de las tres edificaciones principales, que pasarán a ser equipamientos públicos. Esto acabará con años de abandono. En Los Pajaritos se mantiene un tramo de unos 30 metros del antiguo acueducto almohade que, pese a haberse incluido hace un par de años en el catálogo periférico de protección, presenta un aspecto bastante degradado, como el de su entorno. Sirve para aparcamiento de bicicletas y motos, está repleto de maleza y sufre ya pintadas diversas. A pesar de su innegable valor histórico, es un hito absolutamente olvidado.


Trasladando el análisis al norte, se viene reclamando la recuperación del viejo centro cívico de San Jerónimo, totalmente destrozado pese a ser de nuevo cuño. Uno de los compromisos electorales del primer mandato de Espadas fue rehabilitar este edificio y ponerlo en funcionamiento. Sin embargo, cinco años y medio después la situación del inmueble ha ido a peor. Existen numerosos colectivos interesados en poder dar uso a este espacio, por lo que se precisa que se limpie y se rehabilite. Cerca, el auditorio del Higuerón, ejecutado en 2015, fue vandalizado prácticamente cuando aún no había comenzado a funcionar al igual que todo el nuevo parque donde se construyó esta instalación que emula la disposición de un viejo anfiteatro romano para que ahora sirva de auditorio. No ha podido prácticamente usarse debido a su deplorable estado y la falta de mantenimiento.

En Nervión, por su lado, el antiguo colegio de la calle San Bernardo, en el barrio del mismo nombre y conocido como 'centro Paterri', es otro inmueble de propiedad municipal que presenta un estado de progresivo deterioro. Las antiguas instalaciones escolares, de las primeras décadas del siglo XX, presentan un interés arquitectónico de carácter regionalista bastante notable y su último uso consistió en servir como Centro de Educación Permanente de Adultos hasta 1993. Sin embargo, este inmueble municipal, que durante el mandato 2011-2015 fue liberado del movimiento okupa que se lo había apropiado, continúa sufriendo una situación de abandono absoluto. Sus umbrales aparecen cubiertos de basuras y matorrales, además de soportar continuos ataques de expolio de sus elementos, como ha ocurrido con una de las barandas de hierro forjado de las escaleras de acceso.

Para rematar la lista debe incorporarse a la antigua Fábrica de Artillería. La remodelación integral es una cuestión pendiente desde hace lustros. En 2015, siendo ya alcalde, Espadas afirmó que sería el buque insignia de su mandato y que en 2016 se le daría uso. Sin embargo, pese a haberse ya adjudicado, el Centro Magallanes no estará listo ni el conjunto de la fábrica abierto antes de que termine la conmemoración de la Primera Vuelta al Mundo. En noviembre se produjo la adjudicación del proyecto de obras de conservación y rehabilitación del sector occidental para su adecuación como Centro Magallanes, pero transcurridos cerca de cuatro meses desde entonces, ni se han iniciado las obras en dicha ala oeste ni se han adjudicado nuevas obras de las precisas para recuperar el resto.

 
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