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Lun

23

Ene

2012

CARPAS Y FERIAS JUNTO A MONUMENTOS VULNERAN LAS LEYES URBANISTICAS PDF Imprimir E-mail

La principal arteria turística y monumental del casco histórico de Sevilla, el camino que une San Telmo y los Jardines del Cristina hasta el mismo Ayuntamiento, ha quedado convertido estos días en un recorrido plagado de instalaciones efímeras que atentan claramente contra el paisaje urbano de la ciudad, especialmente por una llamativa ubicación justo delante de los principales hitos monumentales de la capital andaluza. En plena efervescencia de visitantes por la temporada alta —que se verá agudizada con la inminente celebración de la final de la Copa Davis en La Cartuja—, carpas de toda condición y varias ferias ocupan buena parte del objetivo de las cámaras de quienes vienen a conocer la ciudad, que sufren verdaderos problemas para poder fotografiar los monumentos de referencia sin que en el encuadre aparezca alguno de estos «elementos exógenos». La lista empieza a ser preocupante y deja claro que las múltiples leyes sobre la materia, de índole municipal, autonómica y hasta estatal, se incumplen sistemáticamente sin que las administraciones muestren intención alguna de acabar con un fenómeno que crece año tras año estropeando la imagen prototípica de la zona más protegida de la ciudad.

Un simple paseo sirve para comprobar la multiplicación de estas instalaciones en el entorno de la Avenida de la Constitución, vía principal del centro turístico. De sur a norte. En la misma explanada de la puerta principal del Palacio de San Telmo, sede del Gobierno de la Junta de Andalucía, se monta desde ayer una carpa blanca de la iniciativa «Juventud en movimiento», un programa para ofrecer a los jóvenes información sobre programas de movilidad en la Unión Europea financiado precisamente por la Comisión Europea y que va a abrirse este viernes en esa ubicación de la Avenida de Roma, justo delante del emblemático edificio barroco del ejecutivo autonómico, que es precisamente quien promueve esta iniciativa. Desde un enorme camión colocado en esa gran llanura de cemento que se ha construido ante el palacio —catalogado como Bien de Interés Cultural y con un importante grado de protección— se descargaban ayer equipos de sonido y luz similares a los de cualquier concierto o actuación musical.

Casco histórico adentro, tras dejar a un lado el gigantesco andamio en que se ha convertido el Hotel Alfonso XIII, en plena restauración, el paseante se topa con la terrible realidad en que ha quedado convertida la fachada principal del Archivo de Indias y el lateral de la propia Catedral, ambos monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco —catalogación que ahora peligra por la construcción del rascacielos de Pelli en La Cartuja—. Allí, justo allí, entre los andenes del tranvía y los propios edificios históricos ha instalado el Ayuntamiento la Feria de Belenes, que permanece en dicha ubicación hasta el 23 de diciembre. Un sinfín de casetas con sanjosés, pesebres, burras, bueyes, pastores de miniatura y discutible megafonía con villancicos de aire flamenco —incluso cuando los termómetros aún marcaban 30 grados hace un par de semanas, cuando se abrió— justo delante de los dos monumentos más relevantes de la ciudad; el Gobierno local alegó que se instaló allí al haber quedado inhabilitada la Plaza de San Francisco, supuestamente su sitio tradicional, al destinarse ésta a actividades vinculadas a la final de la Davis.

Porque esa es otra. Con motivo del acontecimiento deportivo, el Consistorio ha ocupado la señera plaza de la trasera del Ayuntamiento con dos carpas gigantes. Una primera más cerca del Banco de España de amplia presencia publicitaria para actividades paralelas ligadas al torneo y una segunda, algo más pequeña y más próxima a Sierpes, como espacio para ocio infantil como avanzadilla —funcionará hasta el 4 de diciembre, justo cuando termina la final de la Davis— del PlaySevilla de Fibes, que se celebra durante las vacaciones escolares de Navidad. Plaza, Consistorio, Banco de España, sede central de Cajasol (edificio histórico también protegido), edificio Laredo, perspectiva de la Avenida o hasta la propia de la Giralda desde algún flanco quedan anuladas con estas carpas. Al otro lado del Ayuntamiento, la Plaza Nueva ha quedado ocupada estos días por los expositores de la Feria del Libro Antigüo.

Estas instalaciones ante San Telmo, Catedral o Archivo de Indias vulneran claramente la Ley de Patrimonio Histórico, de rango estatal, pero también la propia Ordenanza de Paisaje Urbano incluida en el PGOU de Sevilla y la Ley de Patrimonio de Andalucía. La Delegación de Cultura de la Junta, encargada teóricamente de velar por el paisaje urbano y la protección monumental, no parece que haya dado demasiada importancia al asunto.

Carpas y toldos

 
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