promo

Síguenos en Twiter

Banner
Banner

Lun

27

Jun

2022

Sevilla es la gran capital española con menos plazas de aparcamiento y un laberinto para los conductores PDF Imprimir E-mail

Abc Sevilla / 14/05/2022

E. Barba

Sevilla es la gran capital española con menos plazas de aparcamiento público. Así lo refrendan los estudios de movilidad metropolitana realizados en todo el país, pero también un simple repaso al número de estacionamientos y de habitantes. En ese sentido, la capital andaluza es la que peor parada sale, pues sólo posee una plaza de parking por cada 145 habitantes, cifra muy alejada del ideal urbano y de las que presentan otras ciudades principales. Barcelona, por ejemplo, goza de una plaza por cada 35 habitantes, mientras que Zaragoza tiene uno cada 85 habitantes, como Madrid, Valencia tiene uno cada 90 y Málaga se mueve en torno al centenar.

Los años que han transcurrido sin que se construya uno solo de los estacionamientos de aquella anunciada red disuasoria, en el entorno del Centro, lo dicen todo: Sevilla acumula quince años sin que se construya un solo aparcamiento subterráneo público, promovido por su Administración local.

Desde la primavera de 2007, en la ciudad no se inaugura ningún aparcamiento público, ni en el entorno del Centro ni en general si se hace excepción del parking de la plaza Rafael Salgado, en Bami, diseñado como aparcamiento para residentes y luego reconvertido para permitir que parte de su espacio sea rotatorio para abrir en 2020. Este último, con todo, sumó catorce años de retraso; su licitación se había producido en tiempos de Soledad Becerril como regidora. Aquel año 2007, con Alfredo Sánchez Monteseirín como alcalde, se puso en marcha el de José Laguillo, con 340 plazas, que no resolvió el endémico problema del déficit de estacionamientos en el perímetro del casco histórico y que hasta la fecha es el último que ha construido el Consistorio de esa red de parkings perimetrales.
Ese mal histórico que padece la capital tiene otras cifras muy elocuentes. En los últimos veinte años, por ejemplo, sólo se han puesto en marcha 2.300 plazas de estacionamiento público en la corona del Centro y, de los 21 garajes municipales proyectados en los años 80 en este entorno, se han construido nueve. No es de extrañar, por tanto, que la demanda sea tan acuciada, que gran parte de los ciudadanos opte por dejar el coche en la Cartuja -donde prolifera el aparcamiento indiscriminado en zonas supuestamente ajardinadas el entorno del monasterio de Santa María de las Cuevas- y que en momentos álgidos de eventos multitudinarios el colapso sea generalizado y conseguir un aparcamiento se convierta en una tortura.

No sólo el Casco Histórico
La tremenda inoperancia del Ayuntamiento con sus planes de construcción de aparcamientos públicos ha generado una situación límite en la movilidad con vehículos particulares en la ciudad por la agudizada falta de estacionamientos en la práctica totalidad de sus sectores. No se trata ya sólo de un problema vinculado al Casco Histórico, uno de los más amplios de Europa, sino que se extiende a todo su entorno y a una multitud de barrios, incluso los más periféricos, donde apenas hay destinado espacio para esta cuestión y la doble fila está generalizada. Algunas zonas como Macarena, El Cerro, Rochelambert, Amate o hasta Padre Pío, ya muy lejanas del Centro, están totalmente saturadas y aparcar a partir de cierta hora es misión imposible para los vecinos.

El motivo fundamental de este creciente problema, denunciado por sectores profesionales, comunidades de vecinos y partidos de la oposición y padecido por los sevillanos desde hace lustros, es el fiasco de todos los planes de construcción de estacionamientos rotatorios primero en el casco antiguo, luego en su periferia (el famoso plan de parkings periféricos disuasorios) y más tarde en una segunda o tercera 'corona', ya más lejos del Centro. No se hicieron los suficientes en el núcleo histórico, ni se han hecho los del contorno del mismo ni se hacen los de los barrios. Nada. A pesar, de hecho, de que el anunciado Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) incluya cuatro estacionamientos subterráneos disuasorios en el mismo 'borde' del casco viejo: El Cid, Marqués de Paradas, San Laureano y Torneo. Todos se han quedado atascados en la maraña administrativa.

De esta forma, aparcar el coche privado en Sevilla comienza a ser toda una proeza, cuando no una misión imposible. Tanto es así que poco a poco se ha ido generando el hábito entre los sevillanos de estacionar en la isla de la Cartuja como mal menor y caminar hacia el Centro, atravesando el río, o Triana ante la verdadera imposibilidad de encontrar aparcamiento en los garajes con los que cuenta la ciudad. En esta zona noroeste de la ciudad se han ganado muchas plazas oficiales con la apertura de la bolsa de plazas de Carlos III por parte de la Junta y con la entrada en funcionamiento del enorme parking privado de Torre Sevilla, pero la isla también se ha ido convirtiendo en espacio para el estacionamiento indiscriminado sobre las aceras y los jardines. En el propio Casco Histórico, el acceso está ya bastante limitado y las alternativas son muy escasas (Paseo de Colón, y los más reducidos de Avenida de Roma, Mercado del Arenal y Cano y Cueto como únicas posibilidades de parkings públicos) más allá de algunos garajes privados como el de Escuelas Pías o el de Imagen.

Prado, Barqueta, Torneo...
El problema se fue extendiendo a Triana, donde lograr un hueco para estacionar el coche es ya una auténtica utopía en cualquier día y hora de la semana. El parking del Altozano suele estar completo al ser de escasas dimensiones y el de la plaza de Cuba tiene un cupo muy amplio para abonados, lo que reduce las opciones. La lista de aparcamientos frustrados de la famosa red disuasoria es prolija: Prado de San Sebastián, San Martín de Porres, la Barqueta, Torneo...

Alrededor de esa 'almendra' central es donde más se nota el fracaso del Ayuntamiento, que no ha sabido desarrollar ninguno de los planes que se anunciaron para generar una red de estacionamientos perimetrales, disuasorios, que permitan que el ciudadano deje su coche cerca del Centro. Se trata de una de las grandes asignaturas pendientes de la ciudad, ya que ni los aparcamientos incluidos en el plan inicial de Alfredo Sánchez Monteseirín, ni los que luego intentó rescatar sin éxito Juan Ignacio Zoido, ni los que se han incluido en el PMUS por parte de los socialistas Juan Espadas y Antonio Muñoz han llegado a ejecutarse nunca, a pesar de que todos los gobiernos municipales han coincidido en que se trata de una necesidad básica de la ciudad.

 
Informacion