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Jue

24

Jul

2008

EN ESTOCOLMO SE TE QUITAN LAS GANAS DE VOLVER A SEVILLA PDF Imprimir E-mail
En Estocolmo se te quitan las ganas de volver a Sevilla» Jesús Vozmediano _ Abogado
POR ALFREDO VALENZUELA
-Usted denunció la famosa mortandad de patos de Doñana. Le recuerdo fotografiado en la primera página de los periódicos con dos patos muertos en las manos...
-Fueron tiempos tristes. Por la mortandad en sí, por la falta de sensibilidad general, por el cinismo de las Administraciones públicas, por la pasividad del Patronato...
-Parecía que algo así no podía volver a pasar, y sucedió lo de Aznalcóllar...
-Lo esperaba. Lo «anuncié» en ABC el 4 de mayo de 1994 y el 21 de enero de 1996.
-Imagino que los miembros del Club de Doñana estarán muy mal vistos por la Administración ¿verdad?
-Este país, cainita y cínico, no admite el legítimo y democrático derecho de crítica. Y no sólo la prepotente y absolutista Administración. A todos les crispa que, desgraciadamente, desde hace más de 30 años la razón siempre me asista. Basta ver mis libros y cientos de artículos publicados...
-Y no les hacen a ustedes ningún caso...
-Discrepo. Me han amenazado, me han escrito cartas injuriosas, anónimas por supuesto... Cuando ladran es que cabalgamos. Todo aparecerá en mis próximas «memorias».
-¿Se puede volver a repetir?
-Volveremos a ver catástrofes ecológicas, quizás más graves, que afecten a Doñana y a lo que no es Doñana...
-¿El cambio climático se puede combatir con la ley?
-Absolutamente no. Este mundo globalizado, sólo en lo mercantil y financiero, es ya incontrolable. Lo reconocen hasta organismos internacionales. La situación nacional e internacional es insostenible a todos los niveles. Sólo los cínicos o ignorantes pueden negarlo. Y el cambio climático es ya irreversible. He podido hablar en confianza con científicos relevantes y la conclusión es unánime. Pero no se puede reconocer públicamente, porque la alarma social podría llevar al caos y además no se resolvería nada. El concepto antinómico desarrollo sostenible ya no es válido. Sólo cabe «crecimiento», en los países desarrollados, en calidad pero no en cantidad. El gravísimo problema es que los políticos que nos gobiernan no son precisamente premios Nóbel. Ya estamos empezando a verle las orejas al lobo. Muy pronto veremos el lobo entero.
-¿En la salvaguarda del lince ha faltado inversión económica, pericia científica o voluntad política?
-Todo falta y todo sobra. Cada lince necesita dos mil hectáreas naturales. Con la actual y orteguiana España invertebrada, con su geografía cada vez más destruida y fragmentada por autopistas, líneas de alta velocidad, urbanismo caótico e ilegal, ya no queda territorio salvaje para este bello animal.
-Es fama que en Doñana se ven cosas raras, ¿qué es lo más extraño que le ha sucedido a usted?
-Se ven, se sienten y padecen. Yo las he visto, sentido y padecido. En mi libro «El espíritu de Doñana» narré algunas. Me remito a mis próximas «memorias», que van a sorprender a más de uno.
-Debe ser el único abogado español que da nombre a una especie de rana.
-Ha sido uno de los «regalos» que más me han ilusionado en mi vida, y se lo debo al doctor Javier Castroviejo. En el fondo soy un Livingstone, o un Magallanes frustrado. El tener una especie viva con mi nombre, una ranita -croconella vozmedianoi-,, en una remota y salvaje selva de Venezuela, me hace sentir casi inmortal.
-¿Sevilla dista mucho de ser una ciudad sostenible?
-Es una urbe absoluta y objetivamente insostenible, tanto por su «huella ecológica» como por impactos múltiples negativos. Recordemos el chabolismo, la pobreza en barrios olvidados, niveles de ruido, tráfico caótico y contaminante, destrucción del patrimonio histórico... Basta leer mi obra «Hacia unas urbes ecológicas y sostenibles», para ver lo que se considera una ciudad auténticamente sostenible. Sevilla es, en frase de Marañón, más África y Oriente, con todo lo que ello conlleva, que Europa.
-Pero la peatonalización y el carril bici habrán ayudado...
-Sólo se han peatonalizado mínimas calles pequeñas. La Avenida no está peatonalizada. Visitemos los cascos históricos de ciudades centroeuropeas y podremos constatar lo que es una auténtica peatonalización. El pasado año visité Estocolmo y realmente me entraron ganas de no volver a Sevilla. Una vez más se pone de manifiesto el deplorable nivel cultural y la ausencia de sensibilidad de la inmensa mayoría de nuestros políticos, lo que está afectando gravemente a la calidad de vida de los ciudadanos y, lo que es más grave aún, quedará afectada irreversiblemente la de nuestros hijos y nietos.
Jesús Vozmediano
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