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2012

DOS CAPILLAS BARROCAS AJENAS A LOS OJOS Y A LOS FONDOS PDF Imprimir E-mail

El IAPH estudia el estado del templo alcantarino y la capilla busca financiación para continuar restaurando sus obras

Día 16/07/2012 - 09.20h

A mitad de la calle Cervantes, entre San Andrés y San Martín, se esconden la iglesia del exconvento de San Pedro de Alcántara y la aledaña capillita de la Orden Tercera Franciscana, dos tesoros del siglo XVII ocultos a los ojos de los sevillanos y olvidados de los fondos públicos, que han sobrevivido a la desamortización de Mendizábal y las piquetas urbanísticas y políticas y que se mantienen gracias al empeño de algunos paladines de la defensa del patrimonio y del empeño de conservar recintos para el arte, la religión y la fe.

Con donativos particulares, venta de folletos sobre el contenido artístico de la capilla, algún concierto y el empecinamiento de la Asociación de Defensa del Patrimonio (Adepa), del Colegio Buen Pastor y de la propia Orden Tercera, se han ido restaurando algunas de las obras de arte que jalonan el pequeño recinto -por ahora seis lienzos-, alusivas a santos y mártires franciscanos, además de haber logrado el imprescindible arreglo de las cubiertas para evitar la entrada de agua, un trabajo que realizó en 2009 la Gerencia de Urbanismo para enmendar uno inmediatamente anterior que no fue efectivo.

En la actualidad, el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura está realizando un estudio del contenido mueble y sobre todo de las pinturas murales de la iglesia de San Pedro de Alcántara -lo único que queda en pie del que fue convento, derribado en los años sesenta y en cuyos terrenos se alza el Instituto San Isidoro-, que data de mediados del siglo XVII y que pertenece a las Esclavas del Sagrado Corazón desde que les fuera cedido el cenobio por el Arzobispado en 1895. Con este análisis, que lidera el profesor de Bellas Artes y miembro del IAPH Gabriel Ferreras, se elaborará programa de actuación y propuesta de tratamiento de las citadas pinturas murales, de retablos, esculturas y pinturas de caballete lo más ajustada posible de presupuesto.

Por su parte, la Orden Tercera Seglar, representada por la incansable Soledad Rojas, y Adepa, encabezada por Joaquín Egea, también director del Buen Pastor, invitaron a una visita a ambos templos al teniente de hermano mayor de la Real Maestranza de Caballería, Javier Benjumea Llorente, quien mostró gran sensibilidad y disposición a proponer a su junta ayuda para estos recintos olvidados, dentro de la labor patrimonial y social que realiza la institución. No hay que olvidar que la Real Maestranza patrocina, entre otras rehabilitaciones, la de la capilla de Rocamador de la Hermandad de la Soledad de San Lorenzo o el retrablo de la parroquia de la Magdalena, además de inyectar dinero puntual y sin más requisitos a diversos conventos que le piden intervenciones de urgencia.

En la capilla franciscana, en cuyos lienzos de caballete continúa trabajando la restauradora Inmaculada Espinosa Vargas, requiere una actuación rápida un pequeño retablo dedicado a San Clemente, barroco, de principios del siglo XVIII, y original del recinto, que presenta pérdida de piezas, de fragmentos, de policromía y algunas alarmantes grietas. En cuanto a la adyacente pero independiente iglesia de San Pedro Alcántara, lo más perentorio es actuar sobre una pintura mural en el fondo del coro que representa una Exaltación, parece ser que de San Francisco, y que presenta grandes pérdidas, además de haber sido mutilada con un gran ventanal.

 
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