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29

Ago

2012

LA TORRE CAJASOL...¿TORRE CAIXABANK? PDF Imprimir E-mail

M. GONZALEZ.Q

SEVILLA 12/04/2012

 

¿Será la Torre Cajasol una Torre CaixaBank? ¿Precisa una entidad con sus señas de identidad arraigadas en Cataluña una sede megalómana (y cara) en el sur de España? Las preguntas tras la absorción de Banca Cívica Cajasol por CaixaBank son más que las certezas. En el argot de Manuel Ruiz de Lopera –otro que se marchó dejando una obra, el estadio, inacabada–, han llegado «unos señores con desenvolvimiento y prestigio bancario» y tienen la última palabra. De momento, Zoido lleva semanas, antes de que la operación financiera fuera oficial, contactando con los nuevos dueños del rascacielos, más alto ya que la Giralda.



El comité español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) y el alcalde se verán las caras a partir de las 12:00, tras la petición de la presidenta de la institución, María Rosa Suárez-Inclán Ducassi, para debatir sobre el conflicto. El megaproyecto que abanderó Antonio Pulido está presupuestado en más de 350 millones, tiene un diseño original de 180 metros y supone una amenaza a la calificación de Sevilla como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco.
Zoido cuenta para la negociación con CaixaBank con el hecho de que La Caixa, a través de su obra social, promueve en Sevilla el CaixaFórum en Las Ataraza-nas. El proyecto, de más de 20 millones, precisa un plan parcial especial, que fue aprobado por la Junta en febrero. No obstante, los colectivos conservacionistas vienen denunciando la ilegalidad de parte del proyecto. Sea como fuere, las dos principales obras de la ciudad dependen ahora de CaixaBank.

La estrategia mantenida hasta ahora por Cajasol ha pasado por una huida hacia adelante, consciente de contar con la ventaja de estar en disposición de todos los permisos pertinentes (con la excepción de uno de la autoridad aérea, subsanado tras  una multa). Se aceleró, incluso, la obra de forma estratégica para llegar a la reunión de la Unesco de junio con la mayor altura posible. Cajasol era consciente de que en todos los supuestos, teóricamente, ganaba. Si acaba la torre, ya que era su objetivo, la banca gana. Si le reducen el proyecto, con la consiguiente millonaria indemnización en época de crisis, la banca también gana.

La lógica económica liberal da fuerza al argumento de que al nuevo dueño del rascacielos, en términos económicos, le conviene seguir adelante al ritmo actual de una planta por semana. Por motivos políticos, quizás sea más fácil llegar a un acuerdo para reducir la altura, solución intermedia a la paralización y que supondría un desgaste menor –aunque desgaste, al fin– a lo que Zoido ha venido llamando «seguridad jurídica». Cuando la integración de las cajas esté completada, la obra tendrá ya 34 plantas.

El rascacielos ya ronda los 100 metros. El Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco ha pedido en 2009, 2010 y 2011 que paren la torre. En junio puede quitar la catalogación histórica a Sevilla. Icomos ha sido tajante: el rascacielos afecta de manera muy negativa a los monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. Zoido, que amagó con pedir ayuda a la Junta y al Estado para la indemnización, ante la carestía de fondos, reculó y dijo que «si hubiera razones para parar la torre, ya la habría parado».

 

Ben Baso exige que se pare la obra
La Asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio Ben Baso manifestó ayer su «escándalo» por que Cajasol no haya paralizado las obras «tras tres recomendaciones del Comité de Patrimonio Mundial y el demoledor informe redactado por los especialistas enviados por el Centro de Patrimonio Mundial en la Misión Reactiva de noviembre de 2011». «Somos conscientes de las presiones recibidas por el alcalde pero ello no debe justificar que las instituciones no muestren la determinación suficiente para obligar a la sociedad  a parar las obras», indicó la asociación, miembro de la plataforma Túmbala.

 
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