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16

Nov

2012

LA FOTO DEL FIASCO PDF Imprimir E-mail

EL CORREO DE ANDALUCÍA / 14/11/2012

EL RINCON DE PATI DIFUSA

Dice el arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra, autor del proyecto –desde ayer enterrado– de rehabilitación de las Atarazanas para albergar el Caixafórum, que la decisión de La Caixa de abandonar este barco para poner rumbo a la Torre Pelli es “un fracaso para la ciudad”. Un fracaso y un fiasco más que sumar a la larga lista de planes abortados, la mayoría de ellos relacionados con la recuperación del patrimonio sevillano (Santa Catalina, Fábrica de Artillería, Fábrica de Vidrio, Fábrica de Sombreros…).

La foto que se hicieron ayer el alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido (PP), el director general de la Fundación La Caixa, Jaime Lanaspa, y el director ejecutivo de La Caixa en Andalucía occidental, Juan Requena, es la constatación del fracaso que denuncia Vázquez Consuegra. La administración local ha tenido ¡cuatro años! –el tiempo que ha transcurrido desde la firma del convenio entre las partes– para amarrar este proyecto. Cierto es que no todo es achacable a Zoido, que gobierna desde 2011, pero sí que se le puede apuntar en el debe la falta de diligencia y transparecencia en este asunto en el sprint final. Cuatro años después, y aprovechando el contexto de crisis económica que tiene tiritando al país, La Caixa hace lo que se veía venir: coge los bártulos, se lleva el proyecto a la Torre Pelli (regalo envenenado que ha recibido de la fusión con Cajasol), se ahorra 25 millones de euros (un dinero, oiga) y encima da un contenido de relevancia al espacio de la Cartuja, donde la crisis económica amenazaba con llenar el gigantesco espacio comercial y de oficinas de jaramagos y telarañas.

 

 

Sevilla, alega La Caixa, podrá disfrutar antes del Caixafórum en la torre Pelli. Vale, le compramos el argumento, porque habría sido para nota el que la ciudad hubiera perdido para siempre esta inversión. Pero no debe olvidarse la caja de ahorros de que lo que verdaderamente pierde Sevilla por su decisión es la recuperación de un espacio patrimonial de primer orden, y que ese y no otro tendría que haber sido el objetivo a alcanzar. Lo primero es conformarse con conducir con las luces cortas.

No obstante, no seamos ingenuos. La entidad ha hecho lo que se espera de alguien que mira por sus accionistas y su dinero: buscar la opción más barata, máxime en tiempos de crisis. Eran los poderes públicos los que deberían haber velado y actuado para conseguir que este proyecto no se fuera al garete y haber puesto, siempre desde el respeto absoluto a la legalidad, faltaría más, las facilidades necesarias. Por eso es achacable al Ayuntamiento que haya jugado al despite con este proyecto pidiendo un plan especial en el minuto de descuento y cuando el árbitro del partido (la Junta de Andalucía como garante de los bienes de interés cultural) le daba sus bendiciones.

Urgen explicaciones municipales y también de la administración andaluza. La ciudad merece saber a qué están jugando sus políticos, enfrascados en una pelea permanente por ver quién es más culpable de qué. Con sus intrigas palaciegas, más propias de telenovelas venezolanas, han puesto en bandeja a La Caixa la excusa perfecta para tomar las de Villadiego y encima salir mínimamente airosa de este trance.

Las recreaciones con las que Vázquez Consuegra encadiló a los sevillanos pasarán a formar parte del álbum impublicable de la ciudad. Sevilla parece estar condenada a que su futuro sea solo virtual. De ahí no termina de pasar.

 
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