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2012

LA HORA DE LA FABRICA DE ARTILLERIA PDF Imprimir E-mail

LA RAZON / 19/11/2012

PEPE LUGO

La Fábrica de Artillería vuelve a estar en el punto de mira del panorama político después de que el alcalde, Juan Ignacio Zoido, anunciara hace unos días su intención de dotar de contenido cultural a las instalaciones del barrio de San Bernardo.
Se trata de una más de las iniciativas lanzadas desde que llegó a la Alcaldía, entre las que se han presentado su uso como garaje y almacén de los bomberos, sede de varias delegaciones municipales y como espacio dedicado a la cultura. De hecho, acogió en su interior el antiguo mobiliario del hotel Alfonso XIII hasta que se realizó la subasta del mismo. Las intenciones de Zoido no son una novedad. Desde que se cedió al Ayuntamiento por el Ministerio de Defensa, sobre la mesa se han puesto diversas propuestas que finalmente no han cuajado nunca. Los más de 20.000 metros cuadrados del edificio cuentan con la catalogación de Bien de Interés Cultural (BIC), pero no está reconocido como Conjunto Monumental de Andalucía, como sucede en la Alhambra de Granada, el conjunto de Itálica o Medina Zahara en Córdoba.
En la actualidad, las zonas más afectadas y que necesitan de una intervención más acuciante son las cubiertas. Según Julián Sobrino, profesor de la Universidad de Sevilla e investigador del proyecto «Luces sobre la Memoria» de este inmueble, en base a los últimos datos de la Gerencia de Urbanismo el coste de esta intervención sería de 143.000 euros. Es decir, 7.000 menos que lo que el Ayuntamiento tiene previsto gastarse en cambiar las farolas de la Plaza del Pan. Para él, éste sería un primer paso relativamente barato para recuperar un importante patrimonio fabril en pleno centro de la ciudad, donde se podrían insertar propuestas de recuperación del inmueble, crear espacios destinados a la investigación y a la vez incentivar el tejido productivo de Sevilla. Además, recuerda que justo en la otra acera de Eduardo Dato se encuentran sin uso naves de producción de proyectiles, propiedad del Ayuntamiento, y las de fundición, de la Junta de Andalucía, que sumarían otros 30.000 metros cuadrados de suelo industrial libre en esa zona. Este experto exige un compromiso real y un consenso entre todas las administraciones y fuerzas políticas para salvaguardar y poner en valor este patrimonio . En este sentido, la edil socialista Mercedes de Pablos, señaló recientemente en una entrevista concedida a LA RAZÓN de Sevilla, que estos trabajos, aunque no fueran los definitivos para la restauración integral, servirían para mantener el estado actual. Así, manifestó que «la sequía ha sido la única protectora del patrimonio en esta ciudad» en los últimos meses.
Hay que recordar que cuando el Gobierno central cedió la titularidad del inmueble en 2008, el Ayuntamiento, entonces gobernado por el PSOE, planteó un ambicioso plan en la fábrica y el cuartel de San Fernando, lugares que pretendían acoger el Archivo Histórico de Andalucía, cuyo último destino conocido es el Pabellón del Futuro, un espacio museístico de la memoria andaluza y un centro cultural que podrían utilizar las fundaciones privadas que trabajan en la ciudad. Sin embargo, nada de eso se ha podido realizar y la última noticia de movimientos respecto al edificio se tuvo el pasado verano cuando Zoido anunció que había inversores privados que estaban interesados en el inmueble.
Desde la Asociación en Defensa del Patrimonio (Adepa) se muestran muy preocupados por el estado en el que se encuentra el recinto y con los futuros usos que se le puedan dar. El presidente de este colectivo, Joaquín Egea, recuerda que el propietario tiene la obligación por Ley de «conservar el lugar» y tratar de buscar los medios para realizar un «estudio serio que determine el estado en el que se encuentran las cubiertas después de los cantos de sirena a los que nos tienen acostumbrados desde el Ayuntamiento». Además, incide en este mismo asunto y se pregunta «cómo se puede decir que no hay dinero para invertirlo en la fábrica y se van a gastar 150.000 euros en cambiar unas farolas por otras, cuando esto es más importante, o mientras se deja a Santa Catalina a las puertas de la ruina».

El edificio actual fue encargado por Carlos III aunque los primeros testimonios que hay sobre él datan del siglo XVI, cuando Juan Morel compró varios solares para realizar una fundición de campanas y cañones. Se trata de uno de los recintos fabriles más importantes de España, que cuenta con la peculiariedad de que muchas de las piezas de artillería que salieron de sus talleres se encuentran repartidas por todo el mundo y también se realizaron los dos famosos leones del Congreso de los Diputados.

 
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