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16

Ene

2013

MAÑANA, REVISITADO EN LA CARIDAD PDF Imprimir E-mail

LA RAZON / 14/1/2013

PEPE LUGO

«Esta casa durará mientras a Dios temieren y a los pobres de Jesucristo sirvieren, y en entrando en ella, la avaricia y las vanidades se perderán». Así de claro pensaba, escribía y actuaba Miguel Mañara en su «Discurso de la Verdad». El noble pendenciero y mujeriego, que plantó ocho rosales por sendos pecados de amor, creó en el siglo XVII una de las instituciones históricas más importantes de Sevilla, que aún sigue funcionando al igual que viven esas flores.

El Hospital de la Caridad permanece en el barrio del Arenal acogiendo a los «menesterosos» y destilando la fina ironía de la verdad de la vida. Varios siglos antes de que Max Von Sidow se sentara a jugar al ajedrez con la muerte a las órdenes de Ingmar Bergman en el «Séptimo sello», Mañara, quien fuera un «seductor» en palabras de Machado, había hecho lo propio pero de manera más descarnada, ya revestido del negro hábito de la Orden de Calatrava y ayudado por las postrimerías de Valdés Leal con la construcción del edificio de la hermandad. «El peor hombre que ha habido en el mundo», como reza la lápida de su sepultura inicial en la entrada de la iglesia del recinto, es el inspirador y el eje de las visitas, que la empresa Engranajes Culturales lleva organizado desde el pasado octubre y que, dado el gran éxito que están teniendo, han ampliado en horario nocturno hasta el mes de marzo.

Ahora, con el legado de Mañara más de actualidad que nunca, el 50% del coste de las entradas se destina a proyectos solidarios y a las personas acogidas en el propio hospital. Los que den el paso para conocer las frías losas de esta joya del pensamiento y el arte barroco tendrán también la oportunidad de apreciar el importante patrimonio del templo, en el que sobresalen, junto a las famosas pinturas de Valdés Leal, el retablo de Bernardo Simón de Pineda y Pedro Roldán, donde se muestra el enterramiento de Cristo, ya que la sepultura de los ahogados en el río y de quienes lo hacía sin amparo en las calles de la Sevilla del siglo XV era el cometido de la Hermandad de la Caridad.

La visita también permite entrar en la biblioteca, en la que se muestran, junto con el «Discurso», las reglas de la hermandad y una biografía de Mañara del siglo XVIII. Finaliza con un paseo por el patio y otras dependencias menos conocidas de la institución, en las que destacan las vistas sobre el río desde el balcón de la iglesia.

 
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