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Jul

2008

SEVILLA PUEDE PERDER LA MEJOR COLECCION DE CERAMICA DE TRIANA PDF Imprimir E-mail
Más de mil piezas componen la Colección Carranza de cerámica que Sevilla puede perder
PABLO FERRANDSEVILLA
28-7-2008 07:51:13
Más de mil piezas componen la Colección Carranza de cerámica que Sevilla puede perder

La colección de cerámica trianera que Sevilla puede estar a punto de perder, la reunida durante más de cincuenta años por el ceramólogo Vicente Carranza Escudero y su hijo Ángel Carranza García, ya fallecido, está considerada como la más importante de España en su género. Hoy sería prácticamente imposible juntarla. Toda ella, más de 1.000 piezas, justifican con creces la fundación de un museo de alto nivel cultural, que ya quisieran muchas ciudades: el de la cerámica trianera que Sevilla nunca ha tenido y echan en falta numerosos sevillanos y visitantes. Como informó ayer ABC, el académico y coleccionista Vicente Carranza lo está sirviendo en bandeja desde hace 12 años, ante la pasividad municipal, pese a que el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, en el año 2004 llegó a un acuerdo con Patrimonio Nacional para que cediera el uso de cinco salas inutilizadas del Alcázar con destino a la Colección Carranza, a través de la mediación de la Dirección de ABC de Sevilla y del anterior delegado municipal de Cultura, Juan Carlos Marset. Hubo, por tanto, el compromiso de que, una vez restauradas las salas por el el entonces director del Alcázar, José María Cabeza, se instalarían en ellas como colección permanente, las piezas de cerámica de Vicente Carranza. El prestigioso coleccionista todavía confía en que este tesoro en barro vidriado, recale en el Alcázar Sevilla, la ciudad donde nació este patrimonio.

La colección está compuesta por unos 800 azulejos, muchos de los del siglo XVI. Los hay anteriores a los de Niculoso Pisano -de aristas y cuerda seca-, cuando dominaban los pigmentos negro, manganeso y azul-cobalto. Los hay posteriores a este artista, el que inaugura en Sevilla la técnica del policromado. Muy notables son los de Hernando Valladares, representados también en esta colección. Pero, además de los azulejos, el tesoro de Carranza cuenta con multitud de vasijas, escudillas de las que utilizaban los médicos para las sangrías, tinteros, albarelos (botes de farmacia), e innumerables paneles fechables entre el siglo XII y el XX.

De entre los más de setenta platos populares hay que destacar los de reflejo dorado, hoy día muy buscados por los coleccionistas, dada su escasez. El estudio de estas piezas doradas, realizado fundamentalmente por el catedrático de Historia del Arte, Alfonso Pleguezuelo y el especialista inglés Anthony Ray, ha servido para situar estos platos en su verdadero contexto: la cerámica trianera, pues se creía que podrían provenir de Cataluña o Levante.

Pleguezuelo ha sido Comisario de varias exposiciones de la Colección Carranza, incluida la de 1996, que fue instalada en el sevillano convento de San Clemente, y es el autor del catálogo, a punto de salir, de la colección de cerámica que Carranza donó a Toledo, y que se exhibe en el museo de Santa Cruz de esa ciudad.

Entre los conjuntos de paneles de azulejos del siglo XVIII, Vicente Carranza tiene predilección por su Vía Cruces: un grupo completo de catorce paneles que encargó restaurar para su soñado museo sevillano, junto a otros objetos cerámicos.

Carranza es un viajero incansable. Las piezas de su colección de Triana las ha ido adquiriendo, principalmente, en Sevilla, en anticuarios, en el mercadillo del Jueves, pero también en el Rastro, en Madrid, en diversas subastas y en Lisboa, donde compró, entre otras cosas, dos piezas hechas en Sevilla para el Palacio de Sintra. Hay en esta colección dos preciosas obras de Antonio Kiernam, y otras, ya inencontrables, de finales del siglo XIX y principios del XX, que llevan el sello de Pickman, de la Cartuja.

 
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