Mie

14

Ene

2009

El nuevo retraso en las obras de la Encarnación impedirá inaugurarla este año Imprimir
 
Con una lenta actividad en el tajo durante las últimas semanas y una parada en la colocación de maderas, que responsables del proyecto achacaron a criterios técnicos, el proyecto no sigue los plazos acordados por Urbanismo con la concesionaria de la obras, Sacyr. Según el último cronograma difundido por la Gerencia de Urbanismo, a fecha enero de 2009 tendría que haberse procedido al montaje de al menos tres de los seis parasoles y haber rematado la copa de uno de ellos y estar montando el segundo. Sin embargo, por el momento sólo se ha procedido al montaje del tronco de los parasoles 1 y 2.
En esta situación la obra no avanza desde el escenario previsto para primeros de octubre de 2008. Y es que en estos momentos debería haber finalizado el montaje del tronco del parasol número 3 y tendría que haberse iniciado el montaje del tronco del número 4, los de mayor porte del proyecto.
Ni la empresa concesionaria, ni la Gerencia de Urbanismo han dado a ABC explicaciones sobre los motivos de este retraso que ponen en entredicho la previsión política de inaugurar las obras en el último trismestre de 2009. Todo apunta, sin embargo, a nuevos problemas surgidos con la colocación de la madera, el apartado más problemático y complejo del proyecto.
Cabe recordar que el proyecto original con el que el alemán Jurgen Mayer se hizo con el concurso de ideas ofrecía una cubierta metálica para su elemento emblemático, el parasol. Una vez proyectado, el estudio arquitectónico observó que las altas temperaturas que se registran en verano en Sevilla hacía muy temeraria la construcción de una estructura singular metálica de esas dimensiones por lo que, siguiendo recomendaciones de la Gerencia, reformó el original para adaptarlo a otro material. Optó por la madera. Entonces se planteó la preocupación por los costes de mantenimiento de la cubierta. El estudio de Mayer investigó un recubrimiento que asegurara la durabilidad e incrementara la resistencia natural de la madera y propuso un revestimiento con tintura, capa impermeabilizadora y cubrimiento final de poliuretano.
Dos años de retraso
En abril, la Gerencia de Urbanismo justificó el retraso de la obra en dos aspectos, la seguridad y la complejidad de su diseño de vanguardia «único en el mundo». Se puso como justificación que era preciso revisar todo el montaje de la madera después de que en 2006 se hundiera la cubierta de un palacio de hielo en Baviera. Se trataba de una cubierta de madera de pino finlandés, aunque también es cierto que construida en los sesenta y que sucumbió por el peso de la nieve caída en un temporal sin precedentes. Pero se utilizó como excusa.
Lo cierto es que desde hace más de un año las diferencias entre el equipo técnico de Sacyr y el estudio de Mayer han sido contínuas en cuanto a formas de abordar la construcción, costes y terminación, así como las soluciones técnicas para ensamblar los tableros de madera que conforman la cubierta. Incluso se modificó el proyecto inicial que planteaba elevar pilares en la zona actualmente no ocupada por las obras, lo que obligaba a realizar catas arqueológicas y a cortar durante un buen periodo de tiempo la zona al tráfico. Se optó finalmente porque la estructura de los parasoles más cercanas a Puente y Pellón fueran sólo de madera elevadas sobre una base metálica para evitar más demora y encarecimiento del proyecto.
Ahora, parece confirmarse que el enrevesado puzzle propuesto por el autor sigue dando quebraderos de cabeza, pues desde que el pasado mes de julio comenzara la colocación de la madera el avance ha sido mínimo a pesar de que la concesionaria almacena en una nave del Polígono Calonge más de mil toneladas de pino finlandés tratado por la empresa alemana Finnforest Merk para conformar la estructura. De hecho, en uno de los dos pilares recubiertos se mantiene todavía los puntales provisionales sobre la madera meses después de su colocación.
Con todo, la última versión oficial sobre el desarrollo del proyecto era de lo más optimista, por cuanto hace dos meses la Gerencia de Urbanismo aseguraba que se había alcanzado el 88% de ejecución del proyecto. El argumento sirvió para justificar la aprobación de una entrega de 9,6 millones de euros a la concesionaria Sacyr, la segunda de las entregas en dinero que hasta los 30 millones de euros tendrá que realizar el Ayuntamiento antes de que finalice la obra. El presupuesto global supera los 60 millones de euros. Además del pago en metálico la concesionaria recibía el edificio municipal que alberga actualmente la Delegación de Hacienda y la gestión de concesiones privadas (comercios y restaurante) del proyecto.
Tras este pago, y en una entrevista a ABC el pasado mes de noviembre el delegado de Urbanismo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, confiaba en cumplir los plazos, pero advertía, «nosotros hemos cumplido con los pagos, ahora debe cumplir la empresa».