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ADIÓS A TODO ESO Imprimir

DIARIO DE SEVILLA / 19/3/2014

CARLOS COLÓN

SI quienes las componen y las oyen están tan contentos con que cada año se estrenen docenas y docenas de nuevas marchas procesionales… Si quienes las interpretan tras los pasos están tan contentos sumando 130 o 150 ejecutantes, el pueblo soberano lo aplaude y le parece que toda formación que no pase del centenar de músicos es una triste cosa que ni suena ni … Si este pueblo soberano está tan contento porque ya sólo queden dos bandas de cornetas y tambores puras, que las que antes lo fueron se parezcan cada vez más a agrupaciones y las agrupaciones conozcan una edad de oro… 


Si quienes llevan los pasos están tan contentos con las formas en que lo hacen y el público enloquece cuanto más elaboradas sean sus coreografías, si les produce tanta felicidad pasearse por la ciudad medio cegados por el bajísimo costal y revitalizar la más antigua Semana Santa rindiendo culto a la Cruzcampo luciendo camiseta y costal… Si quienes quieren una Semana Santa solemne y seria están tan contentos multiplicando viacrucis, arrastrar de pies de portadores trajeados, pitos de capillas musicales, latines de coros traspuestos, besapiés o besamanos tan oscuros que exigirían que se resucitara la figura del acomodador con linterna para no dejarse los piños y más libreas que en una película de Vicente Parra y Paquita Rico… 

Si los finos están tan contentos con su Margot, su Mektub, su Muerte de Ase, su marcha fúnebre de Chopin… Si todos están tan contentos con lo que ahora se esculpe con realismo melgibsoniano o dulzura sospechosa… Si los capillitas están tan contentos llamando a las sagradas imágenes de sus propias hermandades con diminutivos o motes que a las mentes estrechas les pueden parecer irrespetuosos… Si están tan contentos haciendo vulgar lo alegre y triste lo serio… Si están tan contentos convirtiendo lo que exige la mayor discreción y delicadeza en una Pasarela Prioste… Si le produce tanto contento a este creerse Ojeda, a aquel Montañés y a aquel otro un Farfán o un Font de Anta moderno… 

Si el pueblo soberano, los cofrades, las juntas de Gobierno, el Consejo y Palacio están a su vez tan felices viéndolos a todos tan contentos, ¿a qué aguar la fiesta con críticas u opiniones inoportunas? ¿A qué asumir el antipático papel del cenizo que se irrita, en vez de alegrarse con el contento de tantos? Mejor pedirle prestado a Robert Graves el título de su autobiografía: "Adiós a todo eso".