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OSUNA QUIERE RECUPERAR SU SIMBOLO ESCÉNICO Imprimir

CORREO DE ANDALUCÍA / 1/3/2017

HELENA PEÑA

El bullicio sobre sus tablas a finales del siglo XIX, cuando fue erigido, dio paso al ruinoso silencio que, desde la década de los 80, reina en su patio de butacas. Pero, a pesar de sus 30 años sin levantar el telón, el teatro Álvarez Quintero, ubicado en la Plaza Mayor de Osuna, continúa siendo un símbolo para la localidad. Todo un baluarte cultural que el Ayuntamiento está dispuesto, ahora sí, a recuperar, asumiendo una inversión total de un millón de euros.

Porque no es el primer intento que, en los últimos años, se ha llevado a cabo para rehabilitar un edificio construido por la Sociedad La Unión hace casi 130 años, nacido de la necesidad de promover un espacio escénico estable tras levantarse la prohibición de representar comedias y el previo cierre del antiguo corral en el primer tercio del XVIII.

Esto obligaba a las compañías a actuar en espacios privados o en escenarios montados en plazas, y era tal el éxito que este tipo de teatros ambulantes cosechó entre los vecinos de Osuna, que la citada sociedad –cuyo secretario era Francisco Rodríguez Marín– comenzó en 1889 las obras de lo que se llamó entonces el Teatro Echegaray, que fue posible gracias a fondos propios y alguna ayuda municipal, y que acabó abriendo finalmente sus puertas en la década de los 90. Pero, según el archivero municipal, en 1915 un incendio lo destruyó por completo. Con la indemnización de la aseguradora y una aportación de la sociedad se realizó un nuevo proyecto redactado por el arquitecto provincial Antonio Gómez Millán.

Cuatro años después, se inauguró de nuevo con el nombre de Teatro Hermanos Álvarez Quintero, tal vez por la especial relación de estos afamados comediantes andaluces con Rodríguez Marín y Osuna.

Y a partir de ahí vivió todo su esplendor como espacio escénico, dando cabida a compañías de comedias y de variedades como la copla, el flamenco o la zarzuela, y dejando sitio para el cine –la primera proyección fue en 1897–. De su uso cinematográfico da buena cuenta la alcaldesa ursaonense, Rosario Andújar, que como muchos de sus paisanos acudió a las instalaciones del teatro para ver alguna proyección. «Pero llegaron los años 80 y el edificio no estaba adaptado a lo que requería este tipo de instalaciones y la normativa exigía mantenerlo en condiciones», señala Andújar, por lo que acabó cerrándose. No obstante, por su importancia histórica en materia cultural, el Ayuntamiento lo compró, allá por el 2002, pagándolo a plazos, en concreto, en tres anualidades, y por un total de 300.000, euros según cuentan las hemerotecas, si bien «aquello necesitaba una inversión extraordinaria para poder reflotarlo».

El proyecto de rehabilitación, por tanto, quedó en stand by y, en 2009, ya con Andújar al frente del Consistorio, se realizó un nuevo intento para recuperarlo dentro del Circuito Provincial de Artes Escénicas y Musicales (Cipaem). Entonces, la crisis se cruzó en el camino de las buenas intenciones no solo del Ayuntamiento, sino también de la Diputación de Sevilla y la Consejería de Cultura, las cuales iban a aportar el 75 por ciento del montante total, mientras que el 25 por ciento restante iba a salir de las arcas municipales. «No pudimos afrontarlo, teníamos otra serie de prioridades en esa época», reconoce Andújar. También se intentó hacer la obra con cargo al 1 por ciento cultural o a algún plan provincial, sin éxito.

Ahora, el contexto es más propicio, ya que las cuentas del Consistorio ursaonense están más saneadas y que se está «reformulando el proyecto primitivo, que era muy ambicioso». Entre las modificaciones, la idea del Ayuntamiento es reducir costes en la parte ornamental, además de convertirlo «en un edificio más multifuncional, que sea capaz de albergar otras actividades, no solo teatro». Para ello, las inversiones del presupuesto municipal de este año recogen una primera fase por un valor de medio millón de euros, más otro medio millón que se incluirá en las cuentas de 2018.

Además de la mejor coyuntura en las arcas municipales, «hay que tener en cuenta que tanto los materiales como la dirección de obra son ahora más baratos que hace unos años», apunta la alcaldesa, mostrando su «ilusión» por la posibilidad de que el remozado Álvarez Quintero sea en breve una realidad. Y es que las más de 450 butacas que prevé albergar el edificio permitirán que Osuna siga siendo una localidad con una «firme apuesta por la cultura».