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2013

CRITICAS A LA TORRE PELLI EN LA PONENCIA DE SEVILLA PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 19/9/2013

A.S.AMENEIRO

La única ponencia sobre Sevilla en el Congreso de la Unesco, que este jueves se clausura, fue pronunciada ayer por el prestigioso arquitecto Pedro Salmerón, quien centró sus críticas en la Torre Pelli, el rascacielos de 178 metros de altura junto al río que ya domina el paisaje de la ciudad, mientras el Consistorio aspira a ampliar la lista de momumentos calificados como Patrimonio de la Humanidad. 

 

Este experto en patrimonio y paisaje es premio Europa Nostra en 2010 por su trabajo como responsable técnico del plan Director de la Alhambra y el Generalife, uno de los conjuntos más emblemáticos del patrimonio europeo, inscrito en la lista de Patrimonio Mundial por la Unesco. 

Salmerón afirmó que la torre representa todo lo contrario "a la apuesta verde y por el medio ambiente que caracteriza a las ciudades del futuro", sobre todo habiendo un magnífico río alrededor del cual debería crecer y desarrollarse la ciudad. "Es una buena elección para el negocio, pero una mala operación", resumió Salmerón casi al término de su ponencia Evaluación de impactos para el caso de Sevilla. 

El arquitecto, que se confiesa granadino de cuna y amante de Sevilla, afirmó que "la torre está colocada en un sitio problemático", a 93 metros de la línea de demarcación del conjunto histórico de la ciudad y prácticamente a los pies del río. Otro efecto de su ubicación es "el gran problema de tráfico que originará la torre" al estar en "un punto conflictivo" ya saturado de administraciones. Según sus palabras, "el uso administrativo intensivo" de Puerta Triana empeorará con el uso comercial, de oficinas y las 3.000 plazas del aparcamiento subterráneo. "La zona ya tiene problemas y los aumentará en sumo grado", recalcó el arquitecto. 

Como propuesta alternativa al aparcamiento puro y duro, Salmerón planteó la construcción de "un intercambiador de transportes" que distribuya mejor el flujo de personas que generará la Torre Pelli, e incluso dijo que sería interesante aprovechar el río para transportes interurbanos, una propuesta que los políticos retoman cíclicamente en todas las campañas electorales y muere una vez acabados los comicios. 

Respecto a la altura del rascacielos, el arquitecto expuso una serie de fotomontajes sobre el paisaje de la ciudad desde el Aljarafe antes y después de la construcción de la torre donde los asistentes internacionales pudieron ver claramente el impacto de la estructura sobre "la sutil planicie" que es Sevilla. Salmerón mostró incluso dibujos trazados por él mismo con la torre y sin la torre desde la misma perspectiva de la ciudad pintada en 1567 por el flamenco Wyngaerde. La altura del rascacielos supera con creces los 97,5 metros de la Giralda y los 142 metros del mástil del puente del Alamillo. 

En el transcurso de su ponencia en el teatro del edificio de Capitanía General, el arquitecto insistió en que el Puerto de Sevilla "tiene un papel primordial en la transformación del paisaje", y apostó por "conciliar la actividad económica eficiente e innovadora con la protección del medio ambiente y el paisaje histórico urbano" en los terrenos portuarios. 

Comenzó su intervención recordando el Memorandum de Viena de 2005 que aconseja "hacer relevante el valor de la contemporaneidad" en el sentido de que las construcciones modernas contribuyan a mejorar las ciudades. También citó la rapidez con la que cambia el paisaje de las ciudades, "a una velocidad poco habitual respecto a los mecanismos de gestión". 

Entre los impactos del paisaje de Sevilla, que conviven con esa otra ciudad bonita que ven los turistas, Salmerón citó la situación de algunos cauces fluviales y canales que no son un hábitat para la biodiversidad. También la contaminación lumínica, el ruido, el tráfico, las vías rápidas, el comercio ajeno a la heterogeneidad, renovación y modernidad "con arreglo a los valores de la ciudad histórica", las infraestructuras urbanas como postes eléctricos de luz y para el transporte, y los residuos como escombreras. Para acabar su intervención, Salmerón elogió la integración en Sevilla de dos obras modernas, el carril-bici y el tranvía, "que han entrado muy bien por la Sevilla histórica", y recomendó visitar la ciudad por las vías ciclistas y por las cubiertas de los edificios del centro histórico.

 
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