Lun

07

Abr

2014

DERRIBAR LAS SETAS PDF Imprimir E-mail
Encarnación


Siento disentir en este punto de mi admirado compañero de Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Aparte de la dinamita hay otra solución para las Setas, Rafael: el titadine.
—¿Pero el titadine no es eso como el mercurocromo, pero así marroncito, que se le pone a los chiquillos cuando se chocan jugando?
No, eso es el betadine. Que también sería buen remedio final: echar betadine para cerrar la herida en la memoria de Sevilla del tiempo en que sus gobernantes autorizaban monstruos como Las Setas o la Torre Pelli. Y no parece tan irrealizable ese deseo derribista. ¿No consiguieron los vecinos del Prado que derribaran otro mamotreto espantoso, la Biblioteca con la que la Universidad Hispalense se iba a cargar aquellos jardines? El lugar donde se alzaba la Biblioteca de la Universidad en el Prado está ya como la palma de la mano. ¿Por qué no poner La Encarnación igual, si la ley nos ampara?
Ay, porque el alcalde, que en la campaña electoral prometía que iba a parar la Torre Pelli cuando llegara al sillón y al bastón, parece que ahora quiere repetir con Las Setas lo de Estrasburgo: cuando se fue corriendo a defender a la Torre Pelli ante la Unesco para que siguiéramos siendo Patrimonio de la Humanidad a pesar de la jangá en forma de rascacielos que contra Sevilla perpetraron Monteseirín y Pulido (los cuales siguen, ambos, en libertad). El alcalde, cuando la Unesco se iba a pronunciar contra la Torre Pelli, acudió presuroso al cónclave monumental de Estrasburgo para decir, ¿a que no se imaginan qué? Pues que al pulpo ni reñirle: que a la Torre Pelli no le tocaran, que eso no tenía absolutamente nada que ver con el Patrimonio de la Humanidad del mejor cahiz ni nada, que la Torre Pelli estaba divinamente, y que no te pegaba bocados en los ojos cuando mirabas la línea de horizonte de la ciudad histórica. Vamos, que Pulido no hubiera defendido en Estrasburgo su Torre Pelli mejor que la defendió Zoido.

Y a pesar del alegrón de ahora, que Adepa no piense parar hasta que consiga derribar las Setas, me temo que eso no sera posible, por una segunda edición de lo del alcalde con la Unesco. A pesar de que en campaña se comprometió a acatar el fallo del TSJA sobre las puñeteras Setas, ahora Urbanismo está ya estudiando recurrir esa sentencia contra el PGOU de Monteseirín, ¿saben ustedes para qué? Pues para ¡salvaguardar las Setas! Así que de prometer ser el Pavón el Derribista de la Torre Pelli y de las Setas, Zoido ha pasado directamente a ser su defensor. Lo que no sé es cómo derribaron la Biblioteca del Prado... Ah, y todo esto con los 20 concejales, 20, que le dieron los sevillanos que lo votaron porque que estaban, como él entonces, contra las Setas y contra la Torre Pelli.