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Lun

13

Abr

2015

SAN ROQUE SIGUE SIÉNDOLO PDF Imprimir E-mail
IGLESIA DE SAN ROQUE
San Roque estaba en ruinas. Las cubiertas, chungaletas totales. Aquello podía venirse abajo de un momento a otro con gente dentro. Y el arzobispo ordenó su inmediata clausura. (En Sevilla tenemos conventos "de" clausura y parroquias "en" clausura, como Santa Catalina). Ya todo aquello pasó y se ve que tenemos un arzobispo que antes que titular de la sede de San Isidoro fue experto en patrimonio artístico de la Iglesia, porque San Roque lo han reparado en las nueve lunas de un embarazo y ya están allí diciendo misas y atendiendo espiritualmente a la feligresía, vulgo rancio "collación". Y el día 5 vuelven desde San Leandro las imágenes de la hermandad de penitencia y la Virgen de la Sierra (nada que ver con Zoido ni con Almirante Lobo) de la hermandad de gloria, refugiada en Los Negritos. ¡Una maravilla! No he ido a San Roque a echarle una visual a cómo ha quedado aquello, pero me fìo de lo que don Isacio Siguero, canciller del Arzobispado, le dijo la otra mañana a Paco Robles en su programa de la COPE. A San Roque lo han dejado exactamente igual que estaba. Ha entrado un arquitecto, sí, pero un arquitecto conservador, humilde, que se ha limitado a reponer las cubiertas y a reforzar las bóvedas, sin tener que dejar la cagadita soberbia de su paso por allí. Yo desde aquí le digo un óoooole como un templo (el de San Roque mismo) a esos responsables eclesiásticos de la reparación de la ruina y a ese arquitecto. Asegura don Isacio que aquello ha quedado igualito, igualito que estaba. Que la ven a dar ahora una maniota de pintura, y listo. Otro cualquiera en su caso se hubiera metido a hacer moderneces espantosas, a cambiar la solería y a poner puertas de cristal, como el horror que perpetraron contra San Bartolomé, donde cometieron todo tipo de fechorías, sin que sus autores hayan sido hasta el momento detenidos ni puestos en busca y captura. Lo de San Roque demuestra el muchísimo cuento que le echamos aquí a las restauraciones y rehabilitaciones. Me imagino que lo de San Roque ha costado media pringá, ¿no, don Juan José?, porque no se han metido en libros de caballerías sino que se han limitado a lo que no se suele hace: a mantener y a conservar, sin inventar nada y sin mejorar a la Historia. Sin museificar nada ni hacer un parque temático como en El Salvador. Gracias a Dios en San Roque no ha entrado esa última plaga de Egipto que son los arqueólogos con su brochita, parando toda obra que haya que parar para sacar tres palanganas del tiempo de los moros y una palmatoria romana. San Roque seguirá siendo San Roque, mientras que El Salvador ya ve usted lo que hicieron con él: Isla Mágica a lo divino. San Bartolomé, un espanto. Y sabe Dios las perrerías que estarán cometiendo en Santa Catalina, que hasta Santa Lucía se ha sacado los ojos y los ha puesto en un plato para no tener que ver ese horror...
 
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