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Sep

2015

¿LA VUELTA DE LA PINZA? PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 26/9/2015

JOSÉ AGUILAR

NO ha hecho falta que se inicie el debate sobre el Presupuesto de 2016 para que el PSOE andaluz comprenda -no de oídas, sino de primera mano- las dificultades que encontrará en el Parlamento su gobierno sin mayoría absoluta y sin Ciudadanos tan entregado como le gustaría a Susana Díaz.



Esta misma semana los socialistas han visto cómo los cuatro grupos parlamentarios de la oposición unían sus votos para rechazar la convalidación de un decreto ley de la Junta sobre el concurso de méritos de los funcionarios (hay 23.000 interinos afectados). Es el primer decreto de los cincuenta presentados desde 2008 que el Parlamento echa para atrás. También la comisión investigadora sobre los cursos de formación que se constituye en los próximos días ha sido una muestra de los molestias e incordios que sufre un gobierno con mayoría insuficiente y sin socios ni aliados estables. 

Pero ha habido otra incidencia en la vida parlamentaria más grave y representativa de cómo gestionan los socialistas los nuevos tiempos: su rechazo a las proposiciones de ley del Partido Popular y de Podemos que solicitan, respectivamente, la bonificación total del impuesto de sucesiones y donaciones y la publicidad de las cuentas de la Administración autonómica. 

El problema no es que el PSOE se pronuncie en contra de ambas iniciativas. El problema es que se pronuncia en contra de que sean siquiera debatidas. Su voto ha impedido que la Mesa del Parlamento -por empate- acepte y tramite ambas proposiciones. 

Su argumento es que si las dos propuestas se aprobasen por la Cámara provocarían cambios en los ingresos y gastos fijados en el presupuesto, circunstancia en la que el Estatuto de Autonomía faculta al Gobierno andaluz a vetarlas. Los informes de los letrados y hasta sentencias del Tribunal Constitucional dictaminan que el veto sólo es posible con respecto al presupuesto vigente. No tiene razón de ser si se refiere a presupuestos futuros porque, de ser así, significaría coartar los poderes del pleno del Parlamento. Más de sentido común, imposible. 

La reacción de los socialistas ante esta dificultad ha sido resucitar artificiosamente el pasado. Dicen que PP y Podemos intentan resucitar la pinza PP-IU que amargó la vida de Manuel Chaves en el periodo 1994-96. Yo creo, sin embargo, que cualquier pinza digamos institucional, que busque la regeneración democrática y el buen funcionamiento del Parlamento, es legítima y viene en buena hora. Para el sistema, claro está.

 
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