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Nov

2008

El Real Alcázar acogerá la coleccion Carranza desde la próxima primavera PDF Imprimir E-mail
 
Vicente Carranza, junto al alcalde, ayer en el Ayuntamiento. NIEVES SANZ
Actualizado Viernes, 31-10-08 a las 07:28
Después de doce años de idas y venidas, ayer, al fin, el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, y el ceramista propietario de la empresa Cerámicas Paz y Cía y de más de 1.000 piezas de loza trianeras, Vicente Carranza Escudero, sellaban un acuerdo verbal mediante el que su colección será cedida durante 20 años al patrimonio de la ciudad para su exposición en el Real Alcázar y en el futuro Museo de la Cerámica a través de la forma jurídica del comodato, extremo que se verá reflejado en un contrato que ya ultima el Consistorio hispalense.
A las 12.00 horas, el alcalde recibía a Carranza y su esposa, Josefa, en el edificio consistorial, uno de los momentos más esperados de los últimos años por multitud de sevillanos. Tras aproximadamente una hora de reunión, la delegada municipal de Cultura, Maribel Montaño y el matrimonio propietario de la colección, se presentaban ante los medios de comunicación. Parco en palabras, Vicente describió el encuentro como «cordial y fructífero», mostrándose precavido y destacando que no hará declaraciones hasta la firma, que podría realizarse dentro de pocas semanas.
Por su parte, Montaño, mucho más extensa en palabras, detalló que el acuerdo alcanzado entre las partes, «enormemente beneficioso para la ciudad de Sevilla», comprende la reserva de tres de los cinco salones del Cuarto Alto del Almirante del Real Alcázar para instalar las piezas relativas al periodo comprendido entre los siglos XIII y finales del XVIII, toda vez que el resto de su colección, del XVIII al XX, quedará instalada en el futuro Museo de la Cerámica que el Ayuntamiento promueve en la antigua factoría de Santa Ana, en Triana, y para el que de momento no existe una fecha.
La totalidad de las piezas de la exposición estará sujeta a un proyecto museográfico que elaborará el catedrático de la Universidad de Sevilla Alfonso Pleguezuelo Hernández, quien a su vez realizará un catálogo actualizado sobre la totalidad de la colección con destino a su publicación.
Las tres salas, que serán preparadas para acoger esta colección, se prevé estén terminadas y abiertas al público, según Montaño, en mayo o junio de 2009, ya que el Ayuntamiento espera poder empezar su rehabilitación «rápidamente».
El final de la lucha
Así las cosas, el Ayuntamiento de Sevilla ya «ultima» la redacción del comodato que materializará jurídicamente la cesión de la colección por un periodo de 20 años, documento que se firmará una vez concluya la adecuación de los salones del Cuarto Alto del Almirante que albergarán las piezas más preciadas de la colección «de forma definitiva y permanente».
Uno de los momentos más emotivos de la reunión, tan esperada por el coleccionista y por multitud de personalidades que durante estos años han estado apoyándolo, se produjo cuando la delegada del ramo advirtió de que la colección ha sido bautizada con el nombre del difunto hijo de Vicente Carranza, Miguel Ángel Carranza, a tenor del papel de investigación protagonizado años atrás, en lo que a la cerámica trianera se refiere, por este amante de la cerámica que falleció a los 38 años de edad, instantes en los que Vicente comenzó a llorar.
Además, según aseguró Maribel Montaño, en estos tres salones del Real Alcázar figurará una «referencia a modo de homenaje» a Miguel Ángel Carranza mientras en los dos salones restantes el Patronato del recinto palaciego, declarado Patrimonio de la Humanidad, podrá mantener su programa de muestras temporales, que «tan beneficiosas y enriquecedoras han sido para la ciudad».
En lo que se refiere a la reclamación por parte del ceramista de que su colección residiera en el Alcázar, Montaño dijo considerarla «justa» dada la importante riqueza de las piezas.
Un acuerdo muy deseado
De otro lado, la delegada agradeció en nombre de ambas partes la colaboración prestada por las personas interesadas en la negociación, desde la ex alcaldesa hispalense Soledad Becerril, que no pudo culminar el proyecto por no continuar su posición como primer edil, al actual Grupo municipal del PP, pasando por el anterior delegado municipal de Cultura, Juan Carlos Marset y la organización cultural «Velázquez por Sevilla», además del periodista de ABC de Sevilla Pablo Ferrand, quien durante todo este tiempo ha apoyado que la colección se quede en la capital hispalense. También agradeció al propio Carranza su «extraordinaria generosidad» por donar a la ciudad su colección «sin contrapartida alguna». Unas piezas que estimó de «incalculable valor».
Unas declaraciones que cierran doce años de desencuentros. Un tiempo en que el abandono del Ayuntamiento ha convertido la colección en titular de este periódico en numerosas ocasiones. Cinco sedes se la disputaron: Talavera de la Reina, Toledo, Valencia, Madrid y Málaga. En 2004, un acuerdo como el celebrado ayer se cerraba, sin embargo finalmente colecciones temporales ocuparon las salas del Real Alcázar en principio prometidas a Carranza.
En 2006, de nuevo el rechazo y la pasividad municipal desamparaban las cerámicas. Todas estas inquietudes, junto con la decisión en Pleno de que la colección fuera íntegra al futuro museo trianero motivaron que el ceramista de Daimiel abandonara. La indignación de asociaciones vecinales y culturales, que incluso visitaron a Carranza en su residencia madrileña, instaron a la rectificación del Gobierno municipal, pero en aquellos momentos, Montaño, al contario de lo que reflejó en sus declaraciones ayer, insistía en Triana como el espacio ideal para esta colección.
En definitiva, años de lucha que parecen haber merecido la pena para este amante de la cerámica que necesita la firma definitiva para confiar en aquellos que durante años jugaron con su patrimonio.
 
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