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2016

TERCERA MULTA A ABADES TRIANA POR LA VALLA DE CRISTAL QUE IMPIDE EL PASO AL RIO PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 19/3/2016

MANUEL RUESGA

La Gerencia de Urbanismo ha aprobado este mes imponer una tercera multa al restaurante Abades Triana por la valla de cristal que impide el paso de los ciudadanos al río Guadalquivir. El acuerdo de la comisión ejecutiva ordena al dueño del establecimiento situado en la calle Betis desmontar esa cristalera que no debería existir, ya que no se encontraba recogida en los planos técnicos del proyecto. 

La primera multa al restaurante por la valla tuvo lugar hace seis años. El 28 de enero de 2009, la Gerencia dio el visto bueno para ordenar "el desmontaje de las cristaleras que impiden el paso al río, dejando el lugar acorde a lo recogido en el proyecto". Al dueño se le informó de la incidencia dos veces antes, en octubre de 2008 y a principios de 2009. La cuantía de la sanción era de 600 euros. 

La tercera multa, de 2 de marzo, llega tras el acuerdo para "imponer a la entidad Restaurante Abades una multa por importe de 600 euros, en concepto de tercera multa coercitiva, por incumplir el acuerdo de la comisión ejecutiva por el que se ordenaron las medidas necesarias para la reposición de la realidad física alterada". Las sanciones son acumulativas, por lo que el dueño del establecimiento hostelero deberá de abonar a las arcas municipales 1.800 euros. La dirección de la empresa no quiso valorar a este periódico el contenido de esta nueva multa de la Gerencia. 

 



El restaurante Abades Triana abrió sus puertas en julio de 2008 tras una inversión de más de ocho millones de euros y no ajeno de polémica. Un grupo de vecinos de la calle Betis llevó el caso a la Fiscalía al entender que el proyecto superaba los límites contemplados en el planeamiento urbanístico por superar la edificación y tratarse de unos terrenos catalogados para usos futuros como zona verde. Frente a la postura de los denunciantes, los abogados de los funcionarios de Urbanismo solicitaron el archivo de las diligencias porque no existía nada raro en la concesión de la licencia. Los peritos llegaron a la conclusión de que el proyecto aprobado para el establecimiento hostelero se ajustaba a la normativa urbanística, tras haberse realizado una modificación del aforo -que se redujo de 2.300 a 600 personas- y de la edificabilidad exigida.

 
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