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Jul

2016

PROHIBIRÍA LOS EDIFICIOS INTELIGENTES EN SEVILLA PORQUE SON INSOSTENIBLES PDF Imprimir E-mail
Debate Arquitectonico

ABC SEVILLA / 3/7/2016

MARÍA JESÚS PEREIRA

Enrique Figueroa (Huelva, 1952), catedrático de Ecología de la Facultad de Biología de la Universidad de Sevilla, acaba de presentar en la capital andaluza un libro sobre la encíclia del Papa Francisco sobre la ecología. Figueroa, que ha dirigido más de cien proyectos de investigación científica y aplicada, es autor de nueve libros sobre cambio climático, dióxido de carbono, aves, árboles... Premio Andalucía de Medio Ambiente, está casado con Teresa Luque, quien fuera su alumna y hoy es catedrática de Botánica en la Facultad de Biología, así como directora del grupo de investigación al que pertenece el propio Figueroa.

– Imagino que como ecólogo no podrá evitar una mirada crítica cuando pasea por la ciudad. ¿Qué cosas le siguen chocando en los hábitos de los sevillanos?

– Que usen los alcorques de los árboles para tirar colillas y papeles.

– ¿Qué es lo que más le preocupa como ecólogo?

– El ser humano en el planeta, aunque también me preocupan los no humanos. Hay guerras repartidas por el mundo, incremento del hambre, gente que se muere de sed y enfermedad, crece el consumo y la contaminación. España es el país de Europa con más venta de móviles porque la gente cambia con más facilidad de terminal. Me gustaría que la gente supiera el coste medioambiental y de sufrimiento que tiene cambiar el móvil. ¿De dónde vienen sus materiales? ¿A quién se los hemos quitado y qué impacto tiene? Algunos de esos materiales vienen de África, donde hay mucha contaminación porque tienen menos control ambiental. El uso y consumo de cosas tiene un precio medioambiental.

– Dígame cinco consejos ecológicos que deberíamos seguir a rajatabla.

– Usar los coches con moderación, consumir la menor energía posible, ser racional en el uso del agua, reciclar y hacer un consumo responsable, para lo cual necesitaríamos saber de dónde vienen las cosas y su huella de carbono.

- ¿Sevilla está preparada para el cambio climático?

– A Sevilla le faltan fuentes para beber y agua vista que refresque el ambiente. Los moros sabían mucho de eso. Constructivamente tiene muchas carencias porque hay edificios que no están preparados para el cambio climático.

Figueroa ha presentado un libro sobre la encíclia del Papa sobre ecología
Figueroa ha presentado un libro sobre la encíclia del Papa sobre ecología- JUAN FLORES
– ¿Qué opina de los llamados edificios inteligentes con ventanas selladas?

– Yo prohibiría en Sevilla los edificios inteligentes cerrados a cal y canto porque no tienen sentido, ya que para mantenerlos tienes que usar energía, una energía cara y contaminante. Es más, el nuevo edificio de las consejerías de la Junta junto a la estación de Santa Justa es perfectamente insostenible porque las ventanas no se abren. En Sevilla es fundamental abrir las ventanas por la mañana y por las tardes para tener una ventilación cruzada. De eso sabían mucho nuestras abuelas. Lo que ahora se vende como arquitectura bioclimática ya lo habían inventado nuestras abuelas.

– ¿Hace falta en Sevilla más verde?

– Sevilla necesita mucho más verde en sus calles y que esas zonas verdes estén mejor gestionadas. El principal problema ambiental de Sevilla son los coches y, en ese sentido, el árbol es un elemento fascinante: da sombra, mejora el microclima, depura la atmósfera y quita dióxido de carbono. Además, es asiento de pájaros

– ¿Hubiera talado los árboles de la calle Almirante Lobo?

– Talarlos fue un error y ya deberían haberse tomado medidas poniendo sombra en esa calle. Es tremendo ver a personas foto tipo 1 y 2 pegados a la pared para que no les dé el sol. La radiación ultraviolea en Sevilla está desde junio a septiembre en nivel crítico y no lo estamos avisando a los ciudadanos. La ciudad necesita en el centro indicadores de radiación ultravioleta, advirtiendo de la necesidad de crema protectora, sombreros...

– Dice que faltan árboles pero tenemos muchas hectáreas de parques.

– En Sevilla tenemos 270.000 árboles pero la ciudad tiene barrios muy desasistidos, sin verde, que no están preparados para el cambio climático. Entre esos barrios están Pajaritos, Torreblanca, Sevilla Este... No vale un indicador global de metros cuadrados de zona verde, sino por barrios.

– ¿Qué arboles debemos plantar para absorber más CO2 y gastar menos agua?

– La tipuana porque es muy eficiente en el uso de agua, absorbe mucho CO2 y tiene flores amarillas en verano. Un árbol menos bello pero fantástico porque crece mucho, gasta poca agua y da mucha sombra es el laurel de indias.

– ¿Cómo es el aire que respiramos?

– Depende del día, de la zona del año y del lugar. No se ha hecho una evaluación seria de las partículas en el aire en Sevilla a lo largo del día, del tiempo y por zonas. Los sevillanos necesitan más indicadores de partículas en el aire y del ozono troposférico que provoca la contaminación de los coches.

– ¿Es partidario del dragado del río Guadalquivir para permitir la entrada de barcos más grandes?

– Habría que evaluar si el consumo de combustible es menor si vienen menos barcos pero más grandes. Si es así, iría contra el cambio climático. El problema es dónde metes lo que dragas porque es un material que suele estar contaminado. Habría que evaluar si ese material es tóxico y peligroso. Por otra parte, el informe de impacto ambiental del río es de hace diez años y está anticuado. En ese informe faltan cosas y más opiniones de gente para decir sí o no al dragado. Y falta una memoria social para que la gente sepa el impacto social y económico del dragado del río. Yo pregunto a mucha gente en Sevilla y nadie sabe exactamente para qué servirá el dragado.

– Usted acaba de publicar un libro sobre la encíclica sobre ecología del Papa Francisco. ¿Debe el Papa entrar en ese jardín

– Sin duda. Todos los textos sagrados están llenos de referencias ecológicas. El Papa se basa en el Evangelio pero el problema es que los hemos olvidado. La ecología está en crisis porque el hombre está en crisis. Nosotros hemos creado el cambio climático. Me leí la encíclica del Papa sobre ecología en una noche y entonces decidí que tenía que escribir un libro sobre ella, entre otras cosas, porque sabía que había mucha gente de fuera y dentro de la Iglesia iba a criticarla. Hay gente que incluso iguala esta encíclica al error que cometió la Iglesia con Galileo. Como científico pensé que la encíclica es muy correcta y doy más de 300 citas que apoyan lo que dice el Papa.