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LA LANZADERA NO CUAJA PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 12/12/2016

CRISTINA DÍAZ

A la lanzadera que une Blas Infante con la Cartuja le está costando ganar adeptos. En una prueba realizada a las tres de la tarde dos semanas después de su inauguración -comenzó a prestar servicio el 18 de septiembre- sólo cinco personas se subieron al autobús de Tussam durante un recorrido de ida y vuelta. Casi tres meses después, a la misma hora, los pasajeros no superan la decena, a pesar de las numerosas voces que durante varios años reclamaron al Ayuntamiento de Sevilla la puesta en marcha de esta línea

Quince días después de que se iniciara el servicio , un conductor de Tussam aseguraba que durante la mañana sólo transportaba a unas 15 ó 20 personas. Hoy, esa cifra se acerca a los 40, según otro trabajador de la empresa municipal. Éste es un número insuficiente si se tiene en cuenta que los vehículos articulados que realizan este servicio miden 18 metros y tienen capacidad para transportar a unas 140 personas.

La situación no es mejor por la tarde. Sobre las tres menos cuarto, en plena hora punta, mientras que el C1 y el C2 están abarrotados de estudiantes que acuden a la Escuela Superior de Ingeniería y a la Facultad de Comunicación, principalmente, la lanzadera sólo transporta a nueve personas. "Hay que darle tiempo", indica el conductor. "Creo que los estudiantes serán unos grandes usuarios de este servicio". De momento no se equivoca. Ocho de los nueve pasajeros que transporta se bajan en los dos centros académicos que la Hispalense tiene en la Cartuja.

"No me gustaría que lo quitaran. Yo vivo en Mairena del Aljarafe y desde que pusieron este autobús tardo mucho menos tiempo en llegar a la facultad, pero reconozco que no lo usa mucha gente", dice un estudiante de Periodismo. "Tengo dudas de que al Ayuntamiento le resulte rentable", añade.

La lanzadera circula en hora punta, de siete a diez y media de la mañana y de una a cuatro y media de la tarde. La Escuela Superior de Ingeniería es el punto más lejano al que llega el autobús. La parada se encuentra en el giro de la avenida de los Descubrimientos. Una señal vertical indica su ubicación. "He preguntado a dos compañeros si sabían dónde estaba la parada y ninguno lo sabía. Uno, incluso, me ha dicho que no sabía de qué hablaba", admite una estudiante de Ingeniería Industrial.

Son más de las tres de la tarde y sólo tres personas se suben en la parada de la Escuela de la Universidad de Sevilla. Hay cuatro pasajeros y uno de ellos se ha equivocado. "¿Éste no es el C1?", pregunta una mujer al percatarse de su error. "Estaba distraída y he creído leer C1 en vez de LC", comenta la mujer, que acaba bajándose en la misma calle en la que se subió tras dar la vuelta a la Cartuja.

En otra prueba minutos más tarde, el vehículo viaja con una única pasajera desde Torre Triana hasta Blas Infante, la periodista. Son algo más de cuatro kilómetros por la Avenida Expo'92 y la carretera Cádiz-Huelva hasta entrar en la calle Rubén Darío. Todo el recorrido hasta Blas Infante discurre en un silencio sólo roto por los vaivenes del autobús.

Son las cuatro menos cuarto y aún faltan 45 minutos para que finalice el servicio por hoy. El conductor espera pacientemente la llegada de pasajeros pero, tras estacionar hasta dos trenes en la estación de Metro, el conductor reanuda su marcha hacia la Cartuja con un único viajero.

El gobierno local insiste en que aún es pronto para realizar un balance. La primera evaluación oficial se realizará seis meses después de su inauguración. La iniciativa se considerará viable si se consigue ocupar el 60% de las plazas de los autobuses.

No mucha más acogida ha tenido la ampliación del recorrido de la línea 39. Desde hace casi tres meses, los autobuses circulan los días laborables por el interior del polígono industrial Carretera Amarilla. "A nosotros nos viene bien porque los clientes pueden volver en autobús después de dejar su coche en el taller, algo más barato que llamar a un taxi", comenta uno de los trabajadores de un taller de neumáticos.

Sólo cinco personas viajan en el 39 en otra prueba realizada sobre las dos de la tarde y, sin embargo, el parque empresarial está lleno de coches aparcados, algunos incluso mal estacionados, y el tráfico se intensifica conforme avanza la mañana. El autobús atraviesa el polígono y sólo una mujer hace uso del servicio en esta zona.

 
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