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2017

¿ SERÁ POR LÁPIDAS? PDF Imprimir E-mail
Debate Arquitectonico

ABC SEVILLA / 25/7/2017

ANTONIO BURGOS

Como ya dijimos el otro día, Sevilla es la Ciudad de las Lápidas. Aparte de las que dejan los clientes en los bares y los hipotecados en los bancos, caen en los derribos los mármoles clásicos en recuerdo de antiguas gestas y personajes históricos ya olvidados, mientras no se dejan de formar comisiones organizadoras para ponerle un monumento o una lápida a alguien de ayer por la mañana y de mérito más que discutible. ¿Será por lápidas? Claro que se podía juntar lo uno con lo otro, si es por figurar formando parte de la comisión organizadora de un monumento de recuerdo. Es lo que nos propone un lector: poner lápidas de ahora a recuerdos de antes, a lo que se derribó, se cerró o se dejó morir. He aquí, pues, algunas de esas lápidas que podíamos promover. En la esquina de Tetuán con Muñoz Olivé, donde un edificio horroroso modelo FNAC, podía ponerse este mármol: "Sevilla al Teatro San Fernando, por cuyas puertas salió a hombros don Antonio Rodríguez Buzón cual torero triunfante el 11 de marzo de 1956, después de dar el Pregón de los Pregones de Semana Santa".

En La Encarnación, donde Las Setas: "Sevilla a su Excmo. Ayuntamiento, que construyó esta barbaridad de madera, ideal para los calores sevillanos, que ideó un alemán de cuyo nombre no quiero acordarme, que pasaba por la Casa Grande con un carro lleno de planos diciendo «¡Vendo locuras, locuras vendo!» y el alcalde Monteseirín que lo escuchó dijo «¡Vamos valientes, a esta es!», dejando una losa a la ciudad que para qué contarte".

En El Prado, frente al América Palace y al Paseo Catalina de Ribera, en un costosamente vallado solar aparcacoches sin coches: "Sevilla a su Ayuntamiento y a la Junta, ex aequo, ante esta eliminación por derribo, donde tuvo su sede la Casa de Socorro del Prado y posteriormente el eficaz Equipo Quirúrgico Municipal, que como tenía la utilidad de aliviar el colapso de Urgencias en los hospitales, fue vilmente pasado por la piqueta sin escrúpulo alguno, 1919-2005".

En el antiguo Hospital Militar de Pineda: "Sevilla al mayor edificio fantasma de la ciudad, un coloso con doce plantas donde desde hace una década habitan los duendes y los espíritus: el antiguo Hospital Militar Vigil de Quiñones. Aquí no había urgencias saturadas ni dos o tres enfermos por habitación, ni enfermos por los pasillos ni ná de ná, pero en 2004 me cogió la Junta integrándome en su sistema y aquí estamos muertos de risa y de pena".

En Marqués de Paradas, 35, en la fachada del ambulatorio:"Sevilla" al Instituto de Higiene del Doctor Murga, edificio historicista que fue construido entre 1905 y 1906 para sede de residencia, laboratorio y la clínica del doctor Don Leopoldo Murga Machado, sorprendente edificio neoclásico inspirado en el Museo Británico, abandonado a sus suerte hasta que Doña Piqueta le dio el santolio en 1958".

En la Plaza del Duque: "Sevilla a la destrucción de un conjunto de las joyas más importante de la arquitectura histórica y regionalista, en la ciudad más castigada por la piqueta: la Casa de los Guzmanes, la de los Cavaleri y la de Sanchez Dalp, durante mucho tiempo referente del estilo sevillano que tanta influencia tuvo en arquitecturas de la época. En su lugar se construyó en 1967 esta mole cuadrada que tanto daño estético como influencia tuvo en el posterior devenir de la ciudad y que se cargó los comercios históricos de la calle Francos, como Los Caminos-Peyré".

En la calle Imagen, tenida por los especialistas como la más fea del mundo, seguida de Virgen de Luján y de Reina Mercedes: "Sevilla a los edificios construidos en esta calle, ejemplo de lo más irracional que despacharse pueda en construcciones, que, eso sí, tiene unos soportales magníficos para resguardarse de la lluvia de Sevilla que es una maravilla, que hacen de la misma ejemplo de la modernez, con su guinda final en el edificio del Colegio de Arquitectos, donde quienes deberían dar ejemplo de conservación de la ciudad ya ven lo que hicieron". ¿Será por lápidas?