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Mar

14

Jul

2009

La Plataforma y los opositores llevarán a los tribunales a la Torre Pelli PDF Imprimir E-mail

De «innecesaria, gratuita, peligrosa, insostenible, ilegal, soberbia, especulativa, mentirosa, ficticia, bárbara, prepotente, propagandística e inmoral» tachó ayer la Torre Pelli Ana Ávila, portavoz de la Plataforma «Túmbala». El colectivo piensa seguir con sus acciones a la vez que varios opositores a la construcción se han personado en el expediente en Urbanismo. En verano estudiarán acudir al Parlamento Europeo, así como ir a los tribunales de forma individual o colegiada como acción popular por lo que consideran la vulneración del artículo 6 de la Ley de Patrimonio.

 

Ana Ávila negó las acusaciones de que son un lobby y se mostró satisfecha con las actividades realizadas en la visita del Comité del Patrimonio Mundial que han dado «visibilidad a un movimiento que no se ha querido tener en cuenta». Denunció la ilegalidad de la obra, y que se sigue construyendo pese a la resolución de la Unesco. Consideró un escándalo y una política atrevida el que el Ayuntamiento no acate las sentencias del TSJA del Prado ni la resolución de la Unesco.

El arquitecto Fernando Mendoza que trabaja junto a la Plataforma en contra de la Torre destacó la trascendencia del acuerdo de la Unesco «unánime y por aclamación». Dijo que tanto el Ayuntamiento, como Cajasol, la Junta y el Ministerio de Cultura están coordinados para hacer la torre «caiga quien caiga». Señaló que incumple el Convenio Europeo de Paisaje, la resolución de la Unesco y la Ley de Patrimonio Mundial y que irán a los tribunales para acabar con esta política de hechos consumados. Desmintió al Ayuntamiento cuando dice que no hubo oposición al PGOU: «Esto no estaba en el PGOU. Se aprobó por un plan especial que tuvo 15 días de alegaciones en Navidad».

El catedrático de Antropología y presidente de la Asociación de Antropólogos de Andalucía, Isidoro Moreno, consideró que la Torre es un «acto de barbarie resultado de la alianza entre el poder financiero y el poder político contra el patrimonio y la razón». Criticó que se construya un rascacielos de oficinas cuando hay miles vacías, y que la Torre la patrocine una caja de ahorros que tiene «fines sociales». Defendió la modernidad de los opositores a la construcción, y dijo que dificilmente puede ser moderna una ciudad en la que no se da solución a 300 personas y calificó el asunto como «espectáculo denigrante».

 

 
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