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Mar

11

May

2010

Lo que el jardín americano perdió del tesoro que fue en la Expo PDF Imprimir E-mail
Pese a la apertura de la zona ajardinada que ocupó el Jardín Americano de la Expo 92, el Ayuntamiento tiene aún mucho trabajo que hacer para recuperar aquella joya. La flora acuática, el jardín de los cactus o las enredaderas en pérgolas y muros siguen siendo sólo un recuerdo
 
Plantas acuáticas. Una de las zonas más llamativas del Jardín Americano era el umbráculo que en su interior tenía un pequeño lago en el que vivían plantas acuáticas americanas. Como se aprecia en la imagen superior se ha conservado el pequeño estanque, pero en él no están las valiosas plantas acuáticas. FOTOS: KAKO RANGEL
Actualizado Lunes , 10-05-10 a las 17 : 36
Los sevillanos pueden ya volver a pasear por el Jardín Americano que se realizó para la Expo y ha estado diez años sumido en el olvido y atenazado por el vandalismo. Pero la recuperación de este espacio y el hecho de que haya mantenido el mismo nombre «Jardín Americano» no puede ocultar que lo que se ofrece a la ciudad es otra cosa que lo aportó el 92. A las remozadas instalaciones se ha unido un parque infantil e incluso una pasarela peatonal sobre la lámina del río, pero se resiente el contenido botánico del Jardín, el verdadero sentido de un espacio que fue único en Europa, pues en él se reunieron 690 especies de plantas americanas y actualmente sólo hay 400.
Las carencias del Jardín Americano respecto a la joya botánica del 92 pueden observarse a simple vista.
El umbráculo que sirvió de invernadero para alojar las plantas tropicales a temperatura controlada carece en el nuevo proyecto de cerramiento, por lo que ha perdido su función inicial. Antes también disponía de un sistema de lamas regulables para graduar la entrada de luz. Las maderas fueron expoliadas en los años en los que el jardín estuvo abandonado, cuando las hogueras en su interior eran frecuentes y quedan huellas en los troncos de las palmeras que aún pueden verse ennegrecidos.
En el interior del umbráculo el estanque servía para mostrar la flora acuática, que ya no existe en este jardín, en el que además se ha permitido la presencia de especies invasoras —no americanas— como puede ser el álamo blanco o la buganvilla, de las que hay varios ejemplares.
La belleza indiscutible del entorno no oculta que cuando el pasado 11 de abril se abrieron las puertas del jardín Americano sólo algunas plantas estaban consolidadas, las que lograron sobrevivir al vandalismo, y grandes extensiones de los parterres son simples terrales, porque a las especies sembradas no les ha dado tiempo a crecer o aclimatarse y se han secado.
La zona de trepadoras, tanto en las pérgolas como en los muros está aún por desarrollarse y al conjunto botánico le falta madurez.
La Asociación de Amigos de los Jardines se felicita por la recuperación del espacio, pero reclaman vigilancia porque no se trata de un parque más de la ciudad, sino de un jardín botánico, «de una joya que no se puede volver a abandonar». Actualmente la empresa Tragsa es la encargada del mantenimiento y cinco empleados trabajan de lunes a viernes para cuidar las plantas y el resto del conjunto. Pero Tragsa tiene contrato por un año y hasta el momento no se ha desvelado quién seguirá realizando estas tareas en los próximos ejercicios.
A fin de asegurar un mantenimiento correcto y adecuado a las características botánicas de este espacio, el presidente de la Asociación Jacinto Martínez, considera indispensable la creación de una fundación de la que deben formar parte el Gobierno central, la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento, además de todas las asociaciones ciudadanas que tengan como objetivo la defensa de los jardines.
Martínez propuso también la constitución de un órgano rector que se haga cargo de la conservación y mantenimiento de las instalaciones y especies vegetales, al frente del cual deberían estar, a su juicio, Adolfo Fernández Palomares, director del Parque del Alamillo, y Alberto García Camarasa, que fue el responsable de la aclimatación de todas las variedades americanas que llegaron a Sevilla para la Expo. Para el mantenimiento del jardín, el presidente de la asociación ecologista de La Oliva recomendó que una vez que concluya el acuerdo con Tragsa, se encarguen los trabajos a la escuela de jardinería de Forja XXI «que podría velar por el mantenimiento y la limpieza, además de conservar la pureza del jardín». La Asociación de Amigos de los Jardines pidió que entre los usos del Jardín Americano se potencie la investigación, el estudio de la biodiversidad, además de darle un uso didáctico, y consideró oportuno que la Junta de Andalucía solicite para este espacio la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC). La Plataforma de Amigos de los Jardines tiene interés en sembrar en el Jardín Americano una variedad que estaba allí en el 92, en concreto se trata de la Erythrina Americana y ha iniciado ya los trámites para ello.
Además, la Asociación de Amigos de los Jardines ha vuelto a ofrecer a lo actuales encargados las variedades que pudieron preservar del antiguo jardín, y que conservan en el vivero de La Oliva, para que las incorporen a las que ahora se muestran.
 
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