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Mar

31

Ago

2010

UN CERROJO PARA 7 PUERTAS PDF Imprimir E-mail
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Eran las dos de la tarde cuando Alfonso Viejo, único y último dependiente del almacén Siete Puertas, antigua tienda de telas de la calle Puente y Pellón, hacía su última caja y echaba el cerrojo. Atrás queda más de un siglo de historia de un lugar que ha surtido a miles de sevillanos. Popelín, crespones, pañería, pana, pellizas, sábanas hechas, ajuares y una larga lista de materiales y artículos, algunos desaparecidos. Igual que el almacén, donde a partir de mañana se recogerán los restos de mercancía y se limpiará el local para cederlo a los nuevos inquilinos. Al parecer en poco tiempo habrá un nuevo bazar chino en Puente y Pellón.

La actual crisis económica y la peatonalización del centro han motivado este cierre, según explicó ayer Viejo, que se mostró muy apenado en sus últimas horas de trabajo. "Hemos intentado levantar el negocio pero ha sido imposible; ya no se vende ni para pagar los sueldos. Es una auténtica pena por la tradición y solera que tiene este comercio", relató.

Asombradas. Así se quedaban ayer algunas clientas que, ajenas al cierre, se acercaban a comprar algunas telas y se sorprendían del enorme cartel que había en la puerta: Liquidación por cierre. "El viejo comercio se está acabando", confirmó ayer Antonia Gassin, una modista de 66 años que lleva desde los 18 comprando las telas en esta tienda. "Recuerdo que cada vez que venía a comprar el dependiente me sacaba una silla de madera, que aún sobrevive, y en el mostrador me enseñaba todas las telas, me orientaba y me aconsejaba. Había veces que me llevaba más de una hora para escoger", narró esta clienta de toda la vida que se conoce el local como si de su casa se tratara y que se despidió con mucha pena. "Dónde voy yo a comprar ahora", se preguntó. Último día, última caja y última clienta. Un local por el que han pasado miles de empleados y de clientas, entre ellas las Hermanas de la Cruz, y que está lleno de muchas historias y anécdotas.

Todo empezó cuando en 1923 Dionisio Teruel, fundador del almacén Las Siete Puertas, reunió a Benito, Manuel y Gabriel, sus hermanos, y entre todos pusieron el dinero, 565.000 pesetas, para establecer el negocio. Por aquel entonces, Dionisio era apoderado del almacén Los Caminos. Los hermanos Teruel compraron el edificio al marqués de Sortes, en la antigua calle Dados, actualmente Puente y Pellón. Este edificio albergaba los almacenes y la tienda. En los años cincuenta se llevó a cabo una remodelación del edificio que integró el patio del antiguo mesón del burro y unas perfectamente conservadas columnas y capiteles. Ahora, sólo una parte del edificio se destina a tienda. El resto ha sido rehabilitado y acondicionado para viviendas. Y otra de las partes fue comprada en 2005 por la firma textil Adolfo Domínguez.

Puente y Pellón se encuentra metida de lleno en el meollo del centro histórico y está considerada como una de las calles más importantes por actividad, tránsito y establecimientos. Pero empezó a decaer con la aparición de La Campana y el establecimiento de las franquicias de moda. Las obras en la Plaza de la Encarnación han mermado también la clientela de estos negocios tradicionales. Comercios de toda la vida que han tenido que irse adaptando a los cambios o en caso contrario, cerrar.

 
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