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28

Ene

2019

Sevilla vs Estocolmo PDF Imprimir E-mail
Debate Arquitectonico

VIVA SEVILLA-M.J.FLORENCIO-08.01.2019

A
ño nuevo, vida vieja. Espadas estrenó 2019 con una entrevista radiofónica en la que siguió respirando por la herida de que toda
la oposición (PP, Cs, Participa e IU) le
tumbara en diciembre el proyecto estrella con el que pensaba presentarse a las
municipales: la ampliación del tranvía.
El alcalde reprochó especialmente al
líder del PP y candidato a la Alcaldía,
Beltrán Pérez, que haya "renegado" del
tranvía y le imploró que reflexione y escuche "las voces ciudadanas y vecinales
que apuestan por este proyecto".
¿Qué voces? A Espadas le tumbaron el
tranvía el mes pasado y en el tiempo
transcurrido no se ha oído ningún clamor popular ni organizado ninguna manifestación de protesta, por más que él
esté incitando a que alguien lidere una
nonata rebelión por negarse a aceptar el
veredicto del pueblo soberano, expresado a través de los representantes que eligió en las urnas.
Lo cierto es que los cuatro grupos municipales que se niegan a que el Ayuntamiento se gaste 49 millones de euros
(8.153 millones de pesetas) en una redundante ampliación del tranvía representan a 184.229 sevillanos, frente a los
103.238 que apoyaron a Espadas y al
PSOE. Conclusión: el alcalde está en minoría y no puede imponer su voluntad.
Para que vea Espadas que en todos sitios cuecen habas, también ha habido
un vuelco espectacular en una gran ciudad sita a 3.000 kilómetros de Sevilla y
en cuestiones que tienen paralelismo
con otras suscitadas en la nuestra desde
los tiempos en que gobernaba Monteserín: Estocolmo.
La capital verde
Al oír o leer el nombre de la bellísima ciudad nórdica, la Venecia del Norte, ¿qué
imagen nos viene a la mente? ¿Moderna
o tradicional? Además de ser capital de
Suecia, país de referencia para la socialdemocracia y paradigma del Estado del
Bienestar (allí, por ejemplo, el permiso
de paternidad es de ¡ 480 días !), fue designada en 2010 como la primera capital
verde de Europa, el mismo título al que
ha aspirado Sevilla sin conseguirlo. Y es
que, entre otros muchísimos méritos para ello, Estocolmo cuenta con el primer
parque nacional urbano del mundo (como si estuviera en medio de Doñana),
compuesto por tres parques reales y cuatro islas de un archipiélago de 24.000.
A pesar de que el 95% de los holmienses vive a sólo 300 metros de una zona
verde, en la ciudad se siguen creando
nuevos parques, jardines y paseos dentro del periodo 2017-2020.
Hace cuatro años ya consiguió cumplir todos los requisitos de la Unión Europea sobre calidad del agua. Las emisiones de gases de efecto invernadero
por persona se han reducido en un 25%A
ño nuevo, vida vieja. Espadas estrenó 2019 con una entrevista radiofónica en la que siguió respirando por la herida de que toda
la oposición (PP, Cs, Participa e IU) le
tumbara en diciembre el proyecto estrella con el que pensaba presentarse a las
municipales: la ampliación del tranvía.
El alcalde reprochó especialmente al
líder del PP y candidato a la Alcaldía,
Beltrán Pérez, que haya "renegado" del
tranvía y le imploró que reflexione y escuche "las voces ciudadanas y vecinales
que apuestan por este proyecto".
¿Qué voces? A Espadas le tumbaron el
tranvía el mes pasado y en el tiempo
transcurrido no se ha oído ningún clamor popular ni organizado ninguna manifestación de protesta, por más que él
esté incitando a que alguien lidere una
nonata rebelión por negarse a aceptar el
veredicto del pueblo soberano, expresado a través de los representantes que eligió en las urnas.
Lo cierto es que los cuatro grupos municipales que se niegan a que el Ayuntamiento se gaste 49 millones de euros
(8.153 millones de pesetas) en una redundante ampliación del tranvía representan a 184.229 sevillanos, frente a los
103.238 que apoyaron a Espadas y al
PSOE. Conclusión: el alcalde está en minoría y no puede imponer su voluntad.
Para que vea Espadas que en todos sitios cuecen habas, también ha habido
un vuelco espectacular en una gran ciudad sita a 3.000 kilómetros de Sevilla y
en cuestiones que tienen paralelismo
con otras suscitadas en la nuestra desde
los tiempos en que gobernaba Monteserín: Estocolmo.
La capital verde
Al oír o leer el nombre de la bellísima ciudad nórdica, la Venecia del Norte, ¿qué
imagen nos viene a la mente? ¿Moderna
o tradicional? Además de ser capital de
Suecia, país de referencia para la socialdemocracia y paradigma del Estado del
Bienestar (allí, por ejemplo, el permiso
de paternidad es de ¡ 480 días !), fue designada en 2010 como la primera capital
verde de Europa, el mismo título al que
ha aspirado Sevilla sin conseguirlo. Y es
que, entre otros muchísimos méritos para ello, Estocolmo cuenta con el primer
parque nacional urbano del mundo (como si estuviera en medio de Doñana),
compuesto por tres parques reales y cuatro islas de un archipiélago de 24.000.
A pesar de que el 95% de los holmienses vive a sólo 300 metros de una zona
verde, en la ciudad se siguen creando
nuevos parques, jardines y paseos dentro del periodo 2017-2020.
Hace cuatro años ya consiguió cumplir todos los requisitos de la Unión Europea sobre calidad del agua. Las emisiones de gases de efecto invernadero
por persona se han reducido en un 25%desde 1990. Antes de 2040 se dejará de
consumir allí combustibles fósiles, y el
transporte público hace tiempo que sólo
funciona con energías renovables. Sólo
en potenciar la bicicleta se han invertido
más de 100 millones de euros.
Se está construyendo un túnel para canalizar los vertidos hacia una nueva depuradora entre las más modernas del
mundo, con el fin de reducir a la mitad el
nitrógeno y fósforo que acaban en el Báltico y minimizar los microplásticos. Sólo
en 2017 se edificaron en Estocolmo 7.154
viviendas calificadas como ecológicamente sostenibles y en su Plan de la Vivienda hasta 2030 se prevé erigir
140.000.
El Nobel Center
Estocolmo y Suecia son conocidos en todo el mundo por los premios Nobel, que
concede la Academia Sueca y cuya dotación económica decide la Fundación Nobel, administradora de la herencia de
Alfred Nobel y cuyos fondos ascendían
en 2010 a 465 millones de dólares.
Con el pretexto de concentrar en un solo y moderno edificio todas las actividades vinculadas a los premios y con la
anuencia del Ayuntamiento, la Fundación Nobel hizo en junio de 2013 lo mismo que años antes Monteseirín aquí para la Encarnación: convocar un concurso
internacional de arquitectura. Si el de
Sevilla lo ganó con el proyecto del Metropol Parasol (vulgo Setas) el arquitecto
alemán Jürgen Mayer, el de Estocolmo se
lo adjudicó en abril de 2014 otro arquitecto germano, David Chipperfield.
La Fundación y el Ayuntamiento pensaban derruir unas antiguas instalaciones portuarias en la península de Blasieholmen, que datan de 1876, para alzar en
su lugar el diseño de Chipperfield: un
edificio acristalado de 18.000 m2 compuesto por el equivalente a dos enormes
cajas apiladas con persianas de bronce
frente al señorial paseo marítimo de
Strandvägen y la bahía de Nybroviken.
El coste estimado, 132 millones de dólares, en línea con la factura final (¿?) de
las Setas de la Encarnación.
Rebelión
Conservacionistas, ecologistas y colectivos ciudadanos se movilizaron contra el
cubo de cristal (véase un vídeo en Youtube
https://www.youtube.com/watch?v=Wp
igW2zkZKA ) que la Fundación Nobel, el
Ayuntamiento y algunas de las empresas
más potentes de Estocolmo querían empotrar como fuera en los antiguos muelles de Nybrokajen. El Consistorio abrió
una consulta y de las 830 respuestas recibidas, 800 fueron contrarias a sus planes.
Ante la polémica suscitada, se pidió al
arquitecto alemán que rebajara la altura
y el volumen del proyecto, en un proceso
parecido de alguna manera a lo hecho
por Vázquez Consuegra en las Atarazanas, cosa que aquél hizo en 2016. No fue
suficiente. Hasta el comedido rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, declaró al periódico Dagens Nyheter que el edificio de
cristal en aquel entorno le parecía gigantesco y "demasiado dominante".
El equivalente a los Adepa de Estocolmo denunciaron el proyecto del Nobel
Center ante los tribunales y, para sorpresa de los poderes fácticos suecos que lo
respaldaban, la Justicia falló en contra
de la Fundación y del Ayuntamiento,
con el argumento de que el edificio
"afectaría la legibilidad del desarrollo
histórico de Estocolmo como una ciudad
portuaria, marítima y comercial y causaría importantes daños a la preservación
del antiguo sitio del puerto".
El gobierno local no aceptó la sentencia y decidió presentar un recurso. En
esas se estaba cuando el pasado mes de
septiembre hubo elecciones en Suecia.
Ningún partido obtuvo mayoría absoluta
en el Ayuntamiento por lo que hasta
bien entrado octubre no se pudo formar
un nuevo gobierno municipal, el cual
decidió en diciembre retirar el recurso
ante los tribunales con el fin de preservar
el perfil histórico de Blasieholmen y por
tanto desechar allí la construcción del
voluminoso edificio de cristal de Chipperfield para la Fundación Nobel con su
presupuesto de 130 millones de dólares.
Y Apple, también
No quedó aquí la cosa. La multinacional
Apple se había hecho con los derechos
para sustituir al fondo del precioso paseo ajardinado de Kungsträdgarden el
espacio actualmente ocupado por una
hamburguesería de la cadena también
americana TGJ Fridays (salvando las distancias, un local parecido a los existentes en el Paseo de Europa de Los Bermejales) por un diseño futurista de otro arquitecto-estrella, el británico Norman
Foster. Este fue uno de los cuatro que hace años se trajo Monteseirín para que
desarrrollara los suelos de la Cruzcampo
y junto a los que se hizo la foto en el balcón del Ayuntamiento.
Otrosí, la compañía de la manzana
pretendía anexionarse 375 m2 más del
espacio público del parque, en un plan
similar a lo ocurrido en Sevilla con la biblioteca universitaria que diseñó otra arquitecta estelar, la anglo iraquí Zaha Hadid, en los jardines del Prado de San Sebastián.
El proyecto de Apple, que había presentado otro parecido en Melbourne, era
el exponente de la nueva estrategia de la
compañía de pasar de ubicarse en el centro de las urbes a ocupar un lateral de
una gran plaza o paseo y denominarlo
"plaza de la ciudad", aunque "de facto"
lo convierte en su plaza particular.
Para Arkitektur, la principal revista de
arquitectura de Suecia, el proyecto de
Apple "toma toda su energía y toda su
aura del espacio público y no agrega nada; es como un parásito".
Movilización
De nuevo los Amigos de la Tierra y conservacionistas de Estocolmo se movilizaron contra este otro proyecto de Apple y
Norman Foster, con carteles de protesta
pegados hasta en los troncos de los árboles.
El nuevo gobierno local ha saludado
que Apple quiera establecerse en Estocolmo, pero no en el paseo ajardinado de
Kungsträdgarden, "el lugar equivocado", y por consiguiente ha anunciado
que bloquea su proyecto. La decisión se
ha celebrado con actuaciones de cantautores y recitales poéticos en el emblemático parque holmiense.
Y como no hay dos sin tres, el Consistorio también anunció el mes pasado la
retirada de la candidatura de la ciudad a
organizar los Juegos Olímpicos de 2026,
mientras que Sevilla se empecinó en
mantener la suya sin éxito durante tres
periodos consecutivos.
Estocolmo, pues, ha apostado por preservar sus antiguos muelles y su paseo
más emblemático (como si fuera su Alameda de Hércules) y quedarse sin Olimpiadas y sin los diseños de arquitectosestrella, decisiones que aquí los adalides
de la torre Pelli, las Setas de la Encarnación y la biblioteca en los jardines del
Prado calificarían de sacrílegas y de rancias, pero ¿es acaso por ello la capital
sueca menos moderna que Sevilla? ■

 
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