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2019

Las casas palacio invitan al Alcázar a sumarse a una ruta única en Sevilla PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA-EELENA MARTOS-25.02.2019

Casi 400.000 personas recorrieron los dos kilómetros y medio de distancia que separan el Hospital de la Caridad de la Casa de Dueñas, sin perder el itinerario que pasa por Salinas y Pilatos, una ruta por la historia de cinco siglos que hoy se presenta como un producto totalmente novedoso. Ese es el gran valor de este nuevo reclamo turístico que acaba de cumplir un año y que permite abrir el circuito y diversificar. «Es imposible que Sevilla se pueda ver en un día, hay que dejar otro para las casas palacio», dice Ricardo Gascó, gerente del espacio cultural de Las Dueñas, mientras va de camino a una de las reuniones con los responsables de las otras tres residencias señoriales. Esta vez ha tocado en el propio palacio de los Alba, aunque «nos solemos ver en el bar de la esquina, que es mucho más rápido», admite.

Durante una hora hablan de las visitas, del tipo de público que llega, de lo que está por venir o sencillamente se pasan el número de fontanero o el electricista. «Los que necesitamos no los encuentras en la guía de teléfono», dice. El cuidado y mantenimiento de las casas históricas es constante y en ello se va la mayor parte de la taquilla que hacen con la venta de entradas. «Es la única manera de conservar este patrimonio», que es parte de la esencia de la ciudad.

Cada una de ellas fue la mayor expresión de la arquitectura civil en los siglos XV, XVI y XVII. Todas fueron construidas por familias nobles que las soñaron a imagen y semejanza del Real Alcázar. «Es nuestro hermano mayor y como tal, sería lógico que formara parte de la ruta», reconoce Matilde Fernández, responsable de la gestión de Pilatos, propiedad de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli. Es la más veterana en esta labor tras casi tres décadas de puertas abiertas. Sin embargo no fue hasta el año pasado cuando decidió promocionarse como parte «Sevilla Walking Route», el nombre bajo el que se lanzó esta iniciativa.

Y para celebrar el primer aniversario, las cuatro integrantes proponen la creación de una entrada única para hacer una visita completa que permite reducir un 20 por ciento el precio de cada una de las taquillas. En total costará 29 euros y tendrá una vigencia de un año, con lo que «no hay por qué visitarlas en un solo día», asegura. Esta forma de acceso empieza a funcionar en marzo con la intención de aumentar el número de visitas. A lo largo de 2018 alcanzaron las 383.412, convirtiéndose en el tercer reclamo turístico de la ciudad, por detrás del Alcázar (1,87 millones) y la Catedral (2,12 millones).

Aspiraciones de crecer
«Estamos contentos con el resultado, pero hay que crecer mucho más, porque el patrimonio artístico y arquitectónico es impresionante», considera Cristian Salinas, propietario de la casa que lleva el nombre de su familia. Calcula que se podría aspirar a alcanzar al menos el millón de visitas sin que se produzcan aglomeraciones. «Este tipo de oferta atrae a un turismo de calidad y hay capacidad para una mayor afluencia de viajeros diarios», recalca.

Se necesitan unos cuarenta minutos para completar el itinerario, que ofrece una alternativa real a los monumentos más importantes, un motivo para alargar la estancia. Desde que se presentó la ruta, las casas se han abierto mucho más a la ciudad, con visitas escolares y la participación en eventos relevantes como la Bienal de Flamenco o el Año Murillo. También tienen historia y elementos artísticos para colaborar en los actos del Año Magallanes y Elcano que se celebrará a lo largo de este 2019.

Lo que sí piden es una mayor sensibilidad con este proyecto por parte de las administraciones. «No serían gestos caros ni difíciles de realizar, simplemente referencias a la ruta en las señales que se han instalado o facilidades para el acceso de los autobuses», indica Ricardo Garcó, quien destaca la importancia de la accesibilidad para que el acceso sea más cómodo.

El coste de ser monumento BIC
Las cuatro casas palacio que forman la ruta están declaradas Bien de Interés Cultural (BIC), una catalogación que les ofrece ventajas como la exención en el pago del IBI. A cambio están obligados a abrir durante cuatro horas gratis a la semana. Los responsables de los cuatro monumentos coinciden en que «durante ese tiempo se produce un mayor desgaste, porque la afluencia crece y se valora menos la visita». Por eso piden más colaboración de las administraciones.

 
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