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Ago

2019

Si el Lloréns fuera el Phenomena PDF Imprimir E-mail

Diario de Sevilla / 1/07/2019

Carlos Colón

El sábado terminaba mi saludo a los renacidos cines Plaza de Armas deseando que algún emprendedor sevillano se animara a recuperar un cine histórico para abrir aquí una sala al estilo del Phenomena de Barcelona. Es un cine de verdad, hasta con cortina de terciopelo rojo que se descorre antes de cada proyección -¡la liturgia del cine!- para descubrir una pantalla gigante en la que se proyectan clásicos en su formato. Y les prometía hablarles de él otro día. Pues a ello.

La sala Phenomena suma las últimas tecnologías digitales y proyectores de 35 y 70 mm. al igual que su programación alterna inteligentemente taquillazos actuales y clásicos. El pasado junio, por ejemplo, además de estrenos como Toy Story 4 o Godzilla: rey de los monstruos, los barceloneses han podido ver allí en pantalla grande Vértigo, Robin y Marian, La fortaleza escondida, Los siete magníficos, M el vampiro de Düsseldorf o El crepúsculo de los dioses. Y para julio se anuncian -siempre coexistiendo con estrenos de taquillazos como El rey león- las proyecciones de Desayuno con diamantes, Tiempos modernos, Manhattan, El Padrino, 1997: rescate en Nueva York, Alien, Fuga de Alcatraz, Stalker, Tess, Nosferatu o Tiburón, que los felices espectadores podrán ver, cuando se descorran las cortinas, en pantalla grande y obscuridad absoluta. Como se vieron cuando había cines. Como deben verse. Y no se engañen: si no las han visto en pantalla grande, no las han visto de verdad.

No sólo de trata de proyecciones: Phenomena es además un club, interactúa con sus espectadores a través de las redes y ofrece espacios -desde el hall decorado como los pasillos de El resplandor a un bar ambigú- en los que se hacen exposiciones, se presentan libros y películas, se venden posters o se imparten clases magistrales. ¿Se imaginan una experiencia similar recuperando el Lloréns o el Imperial? No un gueto para cinéfilos y nostálgicos -que no serlo es el mayor acierto de Phenomena- sino una hermosa sala donde en una arquitectura magnífica -piensen en el interior neomudéjar del Lloréns diseñado por Espiau en 1915- se sumen todos los placeres y lujos de los cines históricos con los avances técnicos actuales para un público variado que a una hora puede ver un éxito comercial actual y a otra un clásico en su formato original. ¿Se animaría algún emprendedor a hacer lo mismo en el Lloréns?

 
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