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30

Ago

2019

La burbuja de los veladores PDF Imprimir E-mail
Veladores

Abc Sevilla / 02/07/2019

Antonio Burgos

En Sevilla somos aficionadísimos a llamar "industria" a lo que no lo es. A los servicios puros y duros, sector terciario a pelo. Cuando en el DNI había que poner la profesión, muchos dueños de cuarteladas del mercado de la Feria o de un taller de fontanería en El Fontanal ponían, muy ufanos: "Industrial". No, mire usted, la industria de verdad es la aeronáutica, que a ver si acaba de despegar con cientos de encargos de Airbus. Y es la naval, ay, aquellos antiguos Astilleros de Sevilla, herederos de las Atarazanas en el siglo XX, en el que si una semana no se botaba un "bulkcarrier" era porque se botaban dos. O las viejas industrias de los verdaderos polígonos que había en torno a las Rondas, como la corchotaponera, las fábricas de vidrio como La Trinidad o la fábrica de tornillos. Que debía de tener una chimenea importante, hasta tal punto que la Murga de Regaéra le cantaba de guasa a uno de sus integrantes, muy alto, a Escalera:

Cuando se muera Escalera
van a decir los chiquillos:
"Ahí va la chimenea
de la Fábrica Tornillos".
Hasta bombillas se fabricaban en Sevilla, al final de La Cava de los Gitanos, donde hoy está sitio tan elegante para ir a misa como Los Paúles. Había hasta una fábrica de lámparas, cuyo anuncio por Radio Sevilla recordarán los puertos: "¿Y la fábrica dónde es? Cerca de Puerta Jerez: Almirante Lobo, 3".

Como a falta de pan buenos son bollos congelados que en cuanto pasan dos minutos estiran como chicles, al no haber industria verdadera, nos inventamos sucedáneos, y llamamos industrias a los servicios. Por ejemplo, la llamada "industria turística" de la que dicen que Sevilla vive. Sí, la que está desnaturalizando la ciudad, la que vas por la Avenida o por la calle Alemanes y no le puedes decir adiós a nadie, porque todos son guiris a los que no conoces de nada. Antes pasabas por la calle Sierpes y te hartabas de saludar conocidos y amigos. Ahora recorres toda Sierpes, del Laredo a La Campana, y no conoces a nadie. Vamos, por no conocer, no conoces ni a los comercios y franquicias que han abierto donde estaban los estbalecimientos históricos de toda la vida.

Y dentro de la industria turística, el Ayuntamiento ha encontrado un filón: los veladores. ¿Usted sabe cuándo ha cobrado el Ayuntamiento por tasas de veladores en 2018? Pues exactamente 1.052.473 euros. Sí, más de un millón de euros han dejado en tasas los veladores al Ayuntamiento en 2018. Cobrando de esta forma, ¿no los van a autorizar? ¿No van a llenar a Sevilla de veladores? Milagro es que no los hayan autorizado ya en el Patio de los Naranjos o en el cuerpo de campanas de la Giralda. Un fiel lector, mi contraguía en hispalenses materias don Julio Domínguez Arjona, como Zapatero decìa que se iba a dedicar a contar nubes, él afora veladores. La última cifra que nos da como chachi piruli del número de veladores que hay en Sevilla es de 15.024. ¿Usted sabe lo que son 15.024 fuentes de ingresos municipales? Pues sí lo sé: un millón de euros al año sin comerlo ni beberlo Urbanismo, que no pone nada, sólo la mano tras pedir mucho papeleo. Y que de vez en cuando manda retirar veladores de algún sitio, no sé si porque estorban al sufridísimo peatón que los padece y ha de esquivarlos, o porque no han pagado la tela marinera del telón del la función.

Igual que hay una burbuja hotelera, que todos son ya hoteles de 5 estrellas o sus proyectos; y hay una burbuja de pisos turísticos, que me han dicho que llega ya poco menos que a la Huerta de la Salud, hay una burbuja de veladores, que tuvo su origen en la Ley Antitabaco, para fumar fuera en los bares, y que ahora es una saneada fuente de ingresos municipales. Era, pues ya que les dejan tanto dinero al Ayuntamiento, que les devuelvan sus legítimos y acreditados veladores de toda la vida a la Confitería La Campana, joé...

 
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