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¿Un nuevo caso ‘Ecce Homo’ en Setefilla? PDF Imprimir E-mail
Restauración

DIARIO DE SEVILLA-TRINIDAD PERDIGUERO-30.08.2018

Lora se ha convertido en escenario de la última polémica por una intervención en una obra de arte. Se trata de dos tallas anónimas de madera policromada, de San José y de Santa María Egipciaca, que podrían datar del siglo XVIII y pertenecen a la Hermandad de Nuestra Señora de Setefilla. Hasta hace 35 ó 40 años estaban en el altar mayor del Santuario, pero procedían de otro lugar.

Por su mal estado se retiraron y han estado guardadas en la casa hermandad. Ésta encargó –sin informar a la Archidiócesis– su restauración a un escultor sevillano residente en Lora, Juan José Negri, de larga trayectoria como tallista autodidacta. El resultado, presentado en una conferencia, el sábado, aunque las tallas no son accesibles al público, ha sido cuestionado por historiadores del Arte, expertos en resaturación y vecinos, por las diferencias con los originales y el modo en el que se ha intervenido. Según consideran, se podrían haber perdido elementos de valor y la posibilidad de investigar y determinar mejor las fecha y autoría de las obras. Lo más evidente son los cambios en el color y motivos de los estampados de los ropajes o en el rostro de Santa María Egipciaca.

Según se recoge en el boletín de la hermandad, las imágenes se han dejado sólo con la madera primitiva, porque el estuco sobre el que se aplica la policromía y ésta estaban agrietados y cuarteados. Se han lijado todas las partes y restaurado todas las grietas y los ensambles abiertos tapándolos luego con fibra de vidrio y se habrían reforzado esqueletos interiores.

El historiador Jesús Romanov, en una publicación en su cuenta de Facebook, recordaba que una escultura policromada se compone de tres partes: la base (la obra en madera), el estuco (la preparación de yeso lijado con la que se retocan últimos detalles y volúmenes) y policromías con la que se le da color. "En el momento que se altera una de las tres, ya se hace con la totalidad de la obra, puesto que

no ofrecerá el aspecto con el que su autor la concibió originalmente". Según Romanov, la santa tenía un estofado de bastante calidad, con una cenea dorada en los bajos y mangas de la túnica y motivos de hojas de acanto en el resto, que se habrían perdido.

Otro historiador loreño, Álvaro Morales, ha trasladado el caso a la Asociación Profesional de Conservadores y Restauradores de España. Ésta ha pedido a las administraciones que lo investiguen, re

La Archidiócesis de Sevilla asegura que desconocía el proyecto y pide explicaciones

chazando que se trate de una "restauración", que debe hacerse por técnicos cualificados. Morales insiste en que se debería haber hecho un estudio previo, para ver si se podía intervenir o no y, en todo caso, actuar sólo para que no continuara el deterioro.

La propia Archidiócesis ha emitido un comunicado en el que asegura que no fue informada de la intervención, como es preceptivo aunque se trate de obras propiedad de hermandades, y confirmando que cualquier intervención de este tipo necesita proyecto, supervisión y ejecutarse siempre por especialistas. Asegura que el párroco tampoco sabía nada de la intervención. Los responsabes del Arzobispado se reunirán con la hermandad para pedir explicaciones.

Ésta, por su parte, y el encargado de la restauración la defienden y minimizan una polémica en la que no quiere entrar. Pero se está viendo alentada por las redes sociales, en las que se intenta poner en relación con los casos del Ecce Homo, de Borja, o el más reciente de San Jorge, en Estella. Si no hubieran actuado, las tallas se habrían perdido, insisten. También recuerdan que el deterioro era mayor del apreciable en las fotos antiguas que se están difundiendo. Además, las tallas tenía intervenciones anteriores, que habían supuesto modificaciones sustanciales.

Fuentes cercanas al escultor Juan José Negri trasladan que la madera estaba afectada por polilla y carcoma y el estuco, desprendido por la humedad. La mascarilla o paño de la cara de la Santa estaba totalmente suelto y debajo de la policromía más superficial estaba la original, que daba a la imagen otra expresión que se ha intentado recuperar. Lo más evidente es el cambio en las cejas. Las manos, que se han cambiado, tampoco eran las originales, sino añadidos y diferentes entre sí. La talla de San José tenía una nariz de escayola pegada con una puntilla. Al niño Jesús, le faltaban los pies.

En cuanto a los cambios de color aseguran que se acordaron entre el escultor y la hermandad. La santa, que tenía un verde vejiga "ido", se ha pintado de azul cobalto, considerando que va a resaltar más en el altar y definir mejor la silueta. También se ha modificado el color dorado del manto de San José a juego con el azul de la túnica de la santa. Son los dos puntos de vista a pocos días de que se celebre la romería de Setefilla, el 8 de septiembre. El hermano mayor, Antonio Jesús Jiménez, insiste en que "se ha hecho lo que se podía para que las tallas no se perdieran". De momento, no se van a volver a colocar en el altar del santuario.

 
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