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2020

La Justicia protege al cine Trajano y obliga a mantener usos públicos en el edificio PDF Imprimir E-mail
Cines

Abc Sevilla / 15/01/2020

Eduardo Barba

El litigio urbanístico abierto con el viejo cine Trajano, un edificio regionalista con nivel de protección C y diseñado en 1922 por Aníbal González, ha terminado de clarificarse. Esa vía judicial se mantenía abierta por los antiguos propietarios del edificio, la entidad mercantil Flamenco Hotel S.A., que, con todo, vendieron el mismo en mayo del año pasado a Ocean Falcon, compañía propiedad del empresario madrileño Emilio Castillejos. Por aquel entonces, el nuevo dueño del inmueble de la calle Amor de Dios anunció que restauraría «con total respeto» a las leyes de patrimonio nacional y andaluza, aunque sin concretar «si se destinará a hotel, viviendas, teatro o apartamentos turísticos». Probablemente su indefinición se debía a que tenía que esperar la sentencia pendiente sobre su uso urbanístico a raíz de un recurso interpuesto por quienes le habían vendido el antiguo cine.

El fallo judicial ha llegado. Una sentencia emitida el pasado 8 de noviembre de 2019 por la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), a la que ha tenido acceso ABC, desestima el recurso interpuesto por la empresa propietaria hasta el año pasado, Flamenco Hotel S.A., contra el acuerdo del pleno del Ayuntamiento de Sevilla que excluyó a esta finca del cambio de calificación aprobado para otros antiguos cines del centro, que les devolvió la condición de «residencial en Centro Histórico». Así pasó con el Alameda, el Cervantes y el Avenida, tanto que el primero de ellos, por ejemplo, ha cerrado recientemente y está previsto por sus dueños que se haga un hotel. Para el Trajano, sus anteriores propietarios querían lo mismo, obtener el uso residencial para convertir el inmueble entero en un hotel, pero en este caso ha ocurrido lo contrario, de forma que queda protegido y se mantiene su catalogación urbanística de «Servicio de Interés Público y Social» (SIPS) de tipo sociocultural preponderante. Lo que obliga a mantener usos públicos, aunque no exclusivamente, ya que permite un 20% de uso coadyuvante.

De manera pormenorizada, las propiedades de los cines Alameda, Cervantes y Avenida obtuvieron en 2013 sentencias judiciales por las que se ordenaba devolver a estas fincas la calificación de «residencial» que les otorgaba el PGOU de 1987, anterior al de 2006 actualmente vigente que las calificó como SIPS. En acatamiento de dicha sentencia, la Gerencia de Urbanismo llevó a cabo una modificación puntual del PGOU de 2006 para aprobar dicho cambio de calificación, que fue aprobado definitivamente en septiembre de 2014. Dicho acuerdo de aprobación definitiva no incluyó no obstante al antiguo cine Trajano, circunstancia que Flamenco Hotel entendió como un tratamiento discriminatorio al sostener que se trataba de un supuesto idéntico al de los otros casos, y propició el procedimiento judicial sobre el que ahora se ha dictado sentencia.

El alto tribunal andaluz que ha juzgado el asunto reconoce que la parcela del antiguo cine no tiene la misma calificación urbanística ni se encuentra en la misma situación jurídica que aquéllas con las que el demandante las compara. En concreto, las fincas de los cines Avenida, Cervantes y Alameda fueron calificadas por el PGOU de 2006 como SIPS de carácter privado, en tanto que en el caso de la recurrente la calificación es de SIPS de carácter público, por lo que un cambio de calificación en la misma obliga a unas medidas compensatorias, que no eran factibles para el Ayuntamiento en ese momento. La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo en Casación, aunque quienes interpusieron el recurso ya ni siquiera son dueños del edificio, por lo que cabe esperar que éste sea el final del proceso.

Declararse como BIC
La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ya anunció en 2017 que preparaba la documentación con la que incoar expediente para que incluir los cines Cervantes, Lloréns y el Trajano en el Catálogo General de Patrimonio Histórico de Andalucía para que sean declarados Bien de Interés Cultural (BIC). Ante la posibilidad de que estos lugares acabasen en ruinas o demolidas, la Asociación para la Defensa del Patrimonio (Adepa) solicitó en 2013 al entonces consejero de Cultura, Luciano Alonso, la declaración como BIC de las tres salas.

Actualmente, el Trajano tiene un nivel de protección C, con lo que cualquier proyecto que se ejecute debe respetar la fachada, la primera crujía, la cubierta y el patio central, donde se encontraba la sala de cine que fue de variedades cuando el edificio vivía sus primeros tiempos (la famosa sala Lido). Después fue el cine Trajano, pero a finales de los 70 se convirtió en sala X, actividad con la que funcionó hasta que cerrase en el año 2003. En el año 2014, el edificio fue declarado en situación legal de «ruina urbanística».

El inmueble lo diseñó Aníbal González en 1922 y fue sala de variedades, cine y después sala X hasta cerrar en 2003
En mayo del año pasado, Flamenco Hotel vendió el inmueble al empresario Emilio Castillejos, responsable de Ocean Falcon, que quiere dar al edificio un uso hotelero en una de las zonas del mismo, en las que su función original también fue residencial. Eso sí, la mayor parte mantendría el uso público y social, ya que el plan incluye reflotar la vieja sala de teatro, que tendría acceso desde la calle Amor de Dios con una pequeña recepción, mientras que la entrada para la zona hotelera se realizaría por Trajano. Esto encajaría con la situación legal y urbanística, ratificada por la Justicia y que define la finca como SIPS de uso sociocultural, que debe ser el preponderante para este edificio pero que permite un 20% de uso coadyuvante, en el que se intentaría encajar el hotelero en este caso concreto. Castillejos manifestó en su día que no le preocupa lo más mínimo que el antiguo cine Trajano sea inscrito en el catálogo de BIC o adquiera mayor protección. «Tengo una amplia trayectoria en la rehabilitación de edificios con gran valor patrimonial», subrayó.

 
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