Jue

29

Sep

2011

EL PABELLON DE LA NAVEGACION ABRIRA COMO CENTRO DE EXPOSICIONES Y CONGRESOS ESTE AÑO PDF Imprimir E-mail
Encarnación

 

El espacio, que está incluido en el catálogo de edificios históricos protegidos de la Junta de Andalucía, se ha adaptado a nuevos usos, eliminando cuanto se construyó para el primer proyecto expositivo, recuperando su estructura arquitectónica original, con un espacio amplio, lleno de terrazas y miradores al río, que desciende en una rampa conectando la Plaza de los Descubrimientos con el nivel inferior del Muelle de las Delicias. Bajo esta plaza cubierta, se ha construido una plataforma de entrada para los visitantes, a la vez que ofrece una visión hacia el Guadalquivir.

Este espacio hace las veces de vestíbulo que conecta los tres elementos que conforman el Conjunto de la Navegación: torre, pabellón y restaurantes. Porque, otros de los atractivos que presentará el próximo pabellón es la instalación de tres restaurantes, que están aún por adjudicar, y una cafetería.

El edificio

 Una vez dentro del pabellón, el nivel superior se ha reservado para la exposición permanente, que contará con un inmenso mar de leds sobre una inmensa plataforma de geometría rectilínea y que está abierta en todo su perímetro.

La planta baja, por su parte, dispone de una superfice polivalente de 2.800 metros cuadrados destinadas a exposiciones temporales , congresos y eventos. Su ubicación, junto al muelle, y el hecho de que cuente con un frente de vidrio, hace que la visión coincida con la lámina del río, y facilitando la salida al exterior.

Aprovechando esta zona de exposiciones temporales, que transcurre bajo la plataforma de la exposición permanente, se plantea poder cerrar este espacio con una serie de paneles móviles que sirvan como salas de congresos.

Otra de las zonas que se integrará en este conjunto es la conocida como Torre Schindler, que hará las veces de mirador y, también, de sala de exposiciones.

El arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra explicó que la reconversión del Pabellón de la Navegación en centro expositivo se ha planteado como «el reto de adaptar un edificio pensado para algo efímero, para la Exposición Universal del 92, a la realidad actual y convertirlo en edificio permanente, lo que ha requerido ordenar los espacios». Por otro lado, destacó que «hemos convertido el edificio en un contenedor versátil, flexible y abierto a exposiciones y por fin se recupera la integridad de un magnífico espacio interior, marcado por las vigas curvas de madera». El arquitecto cree que la existencia de superficies de restauración, incluso tiendas, «ayudará a financiar el proyecto», que ha costado 11 millones de euros.