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Sevilla. Arquitectura. Breve mirada PDF Imprimir E-mail
Debate Arquitectonico

Diario de Sevilla / 17/07/2020

Jorge Benavides Solis

La arquitectura urbana o no es el único arte público que la gente ve pero no mira y los arquitectos actuales olvidan. No despierta curiosidad sobre el autor y el estilo, como sucede con la pintura o la escultura. Si la mirásemos, podríamos asociarla a un denso libro de historia o a un gran lienzo rugoso, a veces liso que en la ciudad delimita, embellece o afea el espacio de todos y en el campo, altera para bien o para mal el paisaje.Hasta antes de la primera revolución industrial, el peatón era el protagonista de la calle. Se nota en el centro histórico. Incluso cuando Haussmann planificó el París actual, diseñó los bulevares con amplias aceras. Permiten al transeúnte detenerse a ver los escaparates, visitar los pasajes y disfrutar del encuentro con los amigos. En el siglo XVIII se había comenzado a tirar las murallas para reorganizar la ciudad. Se rompió el trazado vial para facilitar el tráfico y el asoleamiento (calles Laraña e Imagen). Se delimitaron los distritos y se incorporaron grandes espacios verdes hasta entonces inexistentes.

El movimiento moderno de la arquitectura proclamó la muerte de la calle. El coche asumió el protagonismo en la vía. Y, claro, el lienzo urbano que la delimitó dejó de ser continuo; se hizo fragmentario con bloques aislados. La ciudad puso en vigencia los principios de la Carta de Atenas. La segregó en polígonos industriales y residenciales. El centro histórico sufrió serios desgarros y alteraciones para hacer sitio a una nueva tipología descomprometida con el entorno.

La ciudad dejó de ser continua y compacta. Creció por agregación y comenzó a dejar terrenos vacíos aptos para la especulación inmobiliaria. Emergió la ciudad actual: dispersa, despilfarradora.

La economía de libre mercado impuso el principio de "todo terreno no protegido es urbanizable". La arquitectura sin pudor se sometió a él. Aparecieron islas de cemento y ladrillo en medio del campo. Miles de casas ilegales y nuevas urbanizaciones pulularon por todas partes: pareadas y aisladas que no alegran la mirada.

Pasee usted y mire: la ciudad que estamos construyendo es menos comprometida con el arte. Ya no se diseñan planes de embellecimiento como antaño. Preocupa más la comodidad del vehículo que la del peatón y cuando se peatonalizan los espacios, inmediatamente se llenan de veladores.

 
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