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Un libro rescata la figura de Diego Ortiz de Zúñiga, el gran historiador sevillano del XVII PDF Imprimir E-mail
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Abc Sevilla / 30/05/2021

Javier Rubio

Hubo una época en la que Sevilla contó, durante el siglo XVII, con una generación de grandes hombres que ennoblecieron la ciudad. En esta lista destacan personajes de la talla de Bartolomé Esteban Murillo, Miguel Mañara, Pedro Roldán, Juan de Valdés Leal y Justino de Neve, entre otros. Dentro de esa pléyade no se puede olvidar a Diego Ortiz de Zúñiga (1633-1680), autor de los 'Anales Eclesiásticos y Seculares' (1677), obra fundamental para conocer la historia de la capital hispalense desde los siglos XIII al XVII. Consciente de esa enorme relevancia que tuvo para la urbe, el profesor Juan Cartaya Baños acaba de publicar 'La nobleza de las letras. Don Diego Ortiz de Zúñiga, un historiador en la Sevilla del Seiscientos' ( Editorial de la Universidad de Sevilla), libro esencial para redescubrir a una de las figuras indispensables de aquella época.
Cartaya, que es miembro de un grupo de investigación en el departamento de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla, resalta el hecho de que Ortiz de Zúñiga «ha sido hasta hora una figura desconocida dentro de la propia ciudad y se ha tratado con muy poca profundidad». En ese sentido, había sólo una biografía de principios del siglo XX, además de estudios muy parciales. «Nunca se había estudiado su entorno familiar, su biografía y su desarrollo como historiador», señala este experto.

Historiador imprescindible
«En Sevilla hubo dos grandes historiadores en aquellos siglos, Argote de Molina, en el XVI, y Diego Ortiz de Zúñiga, en el XVII», indica Cartaya Baños, quien añade que este último «tuvo una colección de arte impresionante». Además, fue «historiador, genealogista, escritor, proyectista, diseñador e, incluso, pintor». Asimismo, fue un investigador pionero, siendo sus 'Anales Eclesiásticos y Seculares' una obra de referencia.

En el libro, este miembro del Departamento de Historia Moderna de la Hispalense resalta la estrecha relación que mantuvo Ortiz de Zúñiga con sus contemporáneos, especialmente con Murillo,Valdés Leal, Pedro Roldán y Miguel Mañara, entre otros. De hecho, en noviembre de 2017 fue hallado un retrato que del historiador sevillano realizó Murillo en torno a 1653 y que había estado oculto en un castillo de Gales desde el siglo XIX. En la cubierta del libro que acaba de aparecer se reproduce precisamente una copia de 1751 de ese retrato, que está en poder del Ayuntamiento de Sevilla.


«Ortiz de Zúñiga participó en un proyecto de asistencia religiosa a través de la Santa Caridad, además de ser una de las personas que refundaron la Hermandad de la Hiniesta tras la Peste del año 1649. Era un personaje interesantísimo», asegura este profesor.

«Su relación con Mañara —añade Cartaya Baños— era de amistad. De Murillo era también amigo personal y le encargó algunas obras. Votaba con él en los cabildos de la Hermandad de la Santa Caridad. Con Valdés Leal su relación era igual y le buscaba encargos. Era un personaje conocido y apreciado en la ciudad. Formó parte de una generación de sevillanos con un peso cultural muy relevante. También conoció a Justino de Neve, que organizó las celebraciones para la canonización de Fernando III el Santo. Neve era mecenas de Murillo, que a su vez era muy amigo de Zúñiga. Todos pertenecían a ese círculo de amigos».

Este historiador promovió igualmente el encargo del retablo mayor del Hospital de la Caridad a Pedro Roldán. «En su casa tenía un nacimiento que legó a su hijo mayor y que luego desapareció. Se dice que Luisa Roldán pudo participar en ese belén, pero no es seguro. Yo he localizado algunas obras que pertenecieron a Zúñiga, como una Virgen del Rosario y un San Miguel que está en Sevilla», señala el autor del libro.

Un gran coleccionista
Y es que este historiador sevillano tenía una colección de arte muy importante. Poseía, entre otras obras, una 'Adoración de los Reyes', de Alonso Cano, que probablemente provenía de la iglesia de San Miguel de Jerez. Contaba, asimismo, con obras de Murillo, Valdés Leal, Luis de Morales y probablemente pudo tener un Tiziano. Disfrutaba, además, de una biblioteca de casi de 1.300 ejemplares, «algo que era una barbaridad para esa época», dice este historiador, quien añade que «en la biblioteca de la Universidad de Sevilla se conservan unos tratados de arquitectura que eran de su propiedad. En los 'Anales' cita algunas obras que él tenía en su biblioteca».


Dice igualmente Cartaya Baños que «para un sevillano es casi obligatorio conocer la figura de Ortiz de Zúñiga. Perdió a sus padres muy joven y su abuela lo tuteló hasta su matrimonio. Su esposa pertenecía a la familia de los Caballero, muy influyente en la época. Hizo, además, sus pinitos en la política local».

El valor de los 'Anales'
Subraya este experto que «una persona que quiera escribir sobre la Sevilla de la Edad Media hasta la Edad Moderna tiene que recurrir a los 'Anales Eclesiásticos y Seculares'. Es el primer autor que maneja documentación original. Se mete en los archivos de la Catedral, en archivos de iglesias y de familias nobiliarias y rescató documentación desconocida. Hasta esa época apenas se habían usado las fuentes originales para la interpretación histórica hasta que Ortiz de Zúñiga lo puso en práctica. Antes sólo lo había hecho Argote de Molina hasta que en el siglo XVII Zúñiga lo haría de nuevo. Estamos hablando, pues, de una historia de Sevilla con intensidad, profundidad y con un gran volumen de fuentes. Su obra se reeditará constantemente desde el siglo XVIII hasta el siglo XX». «Los 'Anales' fue una obra pionera que marcó un antes y después en la historiografía sevillana», concluye Juan Cartaya Baños.

 
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