Mie

24

Abr

2013

EL IMPERIO CALATRAVA SE DERRUMBA PDF Imprimir E-mail
Debate Arquitectonico

 

Según fuentes de Bodegas Domecq, la demanda fue presentada el pasado 8 de marzo en el Juzgado de Primera Instancia de Vitoria y en ella también figura la empresa encargada de ejecutar la obra ideada por Calatrava, la constructora Ferrovial. Por el momento, Bodegas Domecq no tiene constancia de que ninguna de las partes implicadas haya recurrido y el proceso podría alargarse bastante en el tiempo. La vía judicial era la «última» para los propietarios de Ysios, que insisten en destacar que las relaciones con Santiago Calatrava han sido «fluidas» desde la inauguración de las bodegas en 2001. «Llevamos muchos años con problemas que intentaron solucionar con pequeñas obras, parches que no funcionaron y, como ya estaba a punto de prescribir la garantía de la obra, no nos ha quedado más remedio que optar por la vía judicial». La indemnización, fijada «aproximadamente» en dos millones de euros, estima cubrir el coste del nuevo proyecto, consistente en la colocación de una nueva cubierta que respete «la singularidad estética y el acabado de aluminio». Desde la bodega aseguran que el encargado de la nueva obra «se decidirá en un futuro», aunque el descarte de Santiago Calatrava resulta obvio.

Antes de presentar la demanda, Bodegas Domecq solicitó un informe pericial a una empresa que determinó que «todos los agentes eran responsables» del problema de estanqueidad de la cubierta de la bodega, ubicada en Laguardia (Álava) y concebida para ser la joya de la corona de las «bodegas de autor» en La Rioja. Con un diseño espectacular (la finca se presenta en forma de copa de vino), rupturista e innovador, las visitas a las bodegas Ysios son «continuas» y las goteras se han convertido en un «problema estético» que genera «molestia, incordio» y «mala imagen», aunque «la calidad del producto no se ha visto afectada», insisten desde Domecq.

Arquitectura y vino

La misión de Calatrava era «construir un lugar singular y vanguardista», según la descripción del proyecto presentada en su momento. Ysios fue una de las pioneras en La Rioja dentro de la corriente del diseño de bodegas por parte de reconocidos arquitectos. En esta tendencia, el nombre del demandado Calatrava figura junto al de numerosos «gurús» de la arquitectura, que no resistieron la tentación de dejar su huella en uno de los placeres carnales más terrenales, el vino. Frank Gehry (Toronto, 1929) es autor de la denominada «Ciudad del Vino» de las Bodegas de Marqués de Riscal, en la pequeña localidad de Elciego (Rioja alavesa). Norman Foster (Mánchester, 1935) es responsable del diseño de las Bodegas Portia (Ribera del Duero) del Grupo Faustino, ubicadas en la provincia de Burgos. Rafael Moneo (Tudela, 1937) tiene su propia bodega, «La mejorada», pero antes convirtió el Señorío de Arínzano (Navarra), una finca de 300 hectáreas propiedad de la familia Chivite, en una joya artística y tiene pendiente un proyecto similar (también de los Chivite) en La Horra (Burgos). Zaha Hadid (Bagdad, 1950) hizo posible el sueño de la familia de Rafael López de Heredia y convirtió un antiguo quiosco en la tienda de vinos de la bodega Viña Tondonia, ubicada en Haro (La Rioja).

Pero, más allá de las siempre odiosas comparaciones, el error de Santiago Calatrava fue elegir un material «endeble» para la cubierta de las bodegas Ysios, «un elemento clave en la concepción del proyecto». La pieza está revestida en aluminio natural y recubierta de láminas de madera de cedro cuperizada, «la única con la suficiente flexibilidad para permitir el moldeamiento ideado por el arquitecto», según la descripción de la obra. Sin embargo, cada vez que hay viento el tejado se mueve, lo que provoca la «estanqueidad» y los problemas de goteras y humedad que han llevado a Bodegas Domecq a presentar la demanda contra Santiago Calatrava. ABC trató de contactar sin éxito con su estudio en Zúrich para conocer su versión.