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Oct

2019

La larga «Noche en Negro» de los monumentos sevillanos Imprimir
San Lázaro

ABC SEVILLA-J.MORILLO-07.10.2019

La octava edición de la Noche en Blanco se ha saldado, de nuevo, con éxito. Como ha sido habitual en las ediciones anteriores, largas colas de sevillanos y visitantes se dieron cita a las puertas de en enclaves como la Catedral, el Real Alcázar, el Archivo de Indias, San Luis de los Franceses... que muestran el interés por conocer el rico patrimonio sevillano.

Estos edificios suelen, además, ser foco de visitas durante el resto del año, pero hay otros monumentos que viven su particular Noche en Negro, a la espera, en algunos casos de décadas, de inversiones que renueven y modernicen sus instalaciones, como son los museos sevillanos de titularidad estatal y gestión autonómica; mientras que otros, como la iglesia de San Lázaro, esperan de iniciativas políticas que permitan revalorizarlos, restaurarlos y abrirlos a las visitas.

De todos ellos, los casos más sangrantes tienen que ver con las inversiones necesarias para la modernización y ampliación de los tres museos de titularidad estatal que hay en la ciudad: el Bellas Artes, el de Artes y Costumbres Populares, y el Arqueológico. De todos ellos, el que tiene más despejado su futuro es este último, tras el compromiso alcanzado en agosto de 2018 por la Junta de Andalucía y el Gobierno para desbloquear el proyecto de reforma, rebajando el coste del proyecto original que redacto el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra.

La reforma es necesario no solo para modernizar su discurso museológico, sino también para poder garantizar condiciones de seguridad que permitan exponer al público el Tesoro del Carambolo, cuyo original actualmente está en una caja de seguridad y del que se exhibe una copia. Sin embargo, las prórrogas presupuestarias motivadas por un Ejecutivo central en funciones han evitado que se concreten partidas.

Ha pasado una década desde el arranque del proyecto de las Atarazanas que ha sufrido recientemente un nuevo revés
A pesar de todo, la idea es que las obras de reforma comiencen el próximo año, y a que a finales de diciembre la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico pretende tener cerrado el museo y trasladadas las piezas más importantes de la colección para que puedan exponerse en otro lugar durante los trabajos de remodelación.

La sintonía entre Junta y Gobierno es buena, pese a que en Andalucía y en la Moncloa haya gobiernos de distinto signo político. Esto lo ha repetido en numerosas ocasiones la consejera de Cultura y Patrimonio, Patricia del Pozo, quien está a la espera de que haya un nuevo titular de la cartera de Cultura para dar pasos concretos en los otros dos museos estatales. Mientras, su departamento puso en marcha un plan de inversiones para paliar las deficiencias más urgentes.

Décadas atascada
En el caso del Bellas Artes, la ampliación lleva décadas atascada, algo que ni la celebración del Año Murillo ha conseguido cambiar y pese a haber superado todos sus récords de visitas durante la conmemoración, con dos exposiciones en las que el equipo que dirige Valme Muñoz supo sacarle partido a unos presupuestos muy ajustados.

En peores condiciones está el de Artes y Costumbres, que necesita, sobre todo, modernizar su discurso y realizar obras que permitan abrir algunas de sus zonas actualmente cerradas.

Más allá de los museos, destaca la situación de las Atarazanas. Ha pasado una década desde que la Fundación Bancaria «la Caixa» mostrara su deseo de abrir un CaixaForum en estos astilleros que abrieron en el siglo XIII. La Junta de Andalucía le cedió el espacio durante veinticinco años para instalar este centro cultural y Guillermo Vázquez Consuegra ganó el concurso para su construcción.

La negativa del Ayuntamiento de Sevilla a conceder la licencia de obras al proyecto, primero, y su posterior judicialización, con una denuncia en los juzgados, no solo motivaron que el CaixaForum se traslada a al Torre Sevilla, sino que las Atarazanas sigan sin poder abrirse.

El último capítulo son los nuevos «peros» que ha puesto la Comisión Provincial de Patrimonio al proyecto que ha reformado el arquitecto, lo que hace peligrar el deseo de la Junta y el Ayuntamiento de que pueda inaugurase como centro cultural dentro de los actos de la conmemoración de la primera vuelta al mundo en 2022.

Estos son quizás los ejemplos que más controversia han generado en los últimos años, pero no son los únicos que afectan a monumentos sevillanos. Entre los declarados Bien de Interés Cultural, destaca también la iglesia de San Hermenegildo, cerrada al público desde 2006.

Este edifico construido en 1580 ha sido iglesia, cuartel de artillería, sala de exposiciones e, incluso, sede el Parlamento andaluz. El Ayuntamiento quiere rehabilitarlo para equipamiento cultural, en concreto, un teatro, para lo cual acaba de liberar una partida para estudios patológicos de 36.000 euros.

La Torre Blanca
Otro enclave patrimonial que llevaba años a la espera de actuaciones es la Muralla de la Macarena, aunque el Ayuntamiento ha anunciado su pretensión de restaurarla en 2020, tras autorizar la Comisión Provincial de Patrimonio el proyecto. La Torre Blanca acogerá, además, un centro de interpretación.

También está en vías de solución la restauración de la iglesia del convento de Santa Clara que, tras más de tres lustros cerrada tienen previsto arrancar el último trimestres del año, tras el convenio alcanzado entre el Ayuntamiento y el Arzobispado.

Peor suerte tienen otros BIC de la ciudad, como, por ejemplo, la iglesia de San Lázaro, que da nombre al hospital más antiguo de Sevilla. El templo, de estilo gótico-mudéjar, data de los primeros años del siglo XV y primeros del XVI, está cerrado desde hace dos décadas y se encuentra en riesgo de derrumbe.

También siguen a la espera de inversiones que las pongan en valor, la fábrica de vidrio de la Trinidad, la Real Casa de la Moneda, la Torre de la Plata... que pueden conformar junto a los demás la particular Noche en Negro del patrimonio sevillano.