Jue

19

Mar

2015

NI UN MONUMENTO MÁS Imprimir

ABC SEVILLA / 19/3/2015

Antonio Burgos

Sevilla era hasta ahora una ciudad monumental. La ciudad de la Catedral, del Alcázar, de la Casa Lonja, de la Giralda, de la Casa de Pilatos y siga usted poniendo monumentos... entre ellos ese pedazo de señora que acaba de pasar por ahí por la puerta del bar en cuya barra del desayuno está usted leyendo el ABC y que le ha hecho levantar la vista del periódico...

 

¿Ha terminado usted ya de admirar los andares y la planta y alzado de ese monumento de señora? Bueno, pues nos están convirtiendo a Sevilla, la ciudad monumental, en la ciudad de los Monumentos Porcelana de Lladró, Modelo Muñequita Flamenca Pancimartelevisó. ¡Qué colección de monumentos en forma de mamarrachos o de mamarrachos en forma de monumentos han espurreado por toda Sevilla! Desde un Mozart Mini tocando junto al teatro de la Maestranza el violín que le roban cada lunes y cada martes, al indio de la Avenida de Kansas City, que con su mano por visera oteando el horizonte a mí me parece siempre la Estatua Ecuestre de Vicente el del Canasto. ¿Y lo de la Plaza de la Pescadería? ¿Qué necesidad había de hacer en Sevilla un monumento a Clara Campoamor en forma de falla infantil? ¿Poner? No, poner, no: en Sevilla no ponen monumentos; perpetran monumentos. Que no hacen falta ninguna. ¿Para qué más monumento que Sevilla misma, que la ciudad histórica, su conjunto arquitectónico, la cal de sus paredes, sus espadañas, sus torres, sus campanas, sus conventos, el ambiente de sus calles? ¿Y el monumento no sé si al flamenco o a qué moño que han puesto en pleno Altozano, que ya estaba bien despachaíto de monumentos con el de Juan Belmonte que hizo Venancio Blanco y por cuyo pectoral agujero (que se pronuncia bujero) todos los turistas le hacen la obligada foto a la plaza de los toros con la Giralda al fondo?

Bueno, pues si todos estos monumentos inútiles y absolutamente prescindibles fuesen pocos, ahora viene el alcalde y se presta a presentar una cagada en forma de monumento o un monumento en forma de cagada, algo así, dicen que al costalero, cuyo boceto le presentan hasta con patrocinador puesto, con el señor al que le van a pegar el sablazo para perpetrar el que, en el fondo, es el monumento no al costalero, sino al ego grande de uno de terno negro que yo sé y usted sabe también. ¿Qué pinta, si no, la egifie de un sacapasos en el pretendido y esperemos que nunca colocado monumento al costalero?

Y, encima, quieren poner esta bosta frente al Coliseo. Ea, más leña al mono. ¡Por si hubiera bastante con el Tanatorio o Secadero de Tabaco que han levantado entre la Casa de la Moneda y la Torre de la Plata! Cuando frente al Coliseo hay ya un monumento sevillano importantísimo. ¿Que cuál? ¿Cuál va a ser? ¡La Bodeguita Casablanca, hombre! Así que a ver si nos dejamos de cuentos y de monumentos. Porque como estaba cantado y ha dicho Paco Robles, tras el monumento al costalero vendrá el monumento al aguaó de la cuadrilla. Y puestos así, otro al listero, y otro al contraguía, y otro al segundo capataz, y otro a la cuadrilla alta, y otro a la cuadrilla baja, y otro a Los Ratones de Rafael Franco, y otro a Ricardo el Balilla, como creador de "Al cielo con ella", y otro a Salvador Dorado "El Penitente", por haber salvado a su Cachorro, con dos co...ntraguías, frente a sus camaradas milicianos rojos que lo querían quemar en julio del 36. Y como el mundo de las cofradías es así, seguiría el Monumento al Prioste, y el Monumento al Vestidor de la Virgen, y el Monumento al Hermano Mayor, y el Monumento al Secretario Segundo, y el Monumento al Consiliario Tercero. Hombre, por favor, un poco de seriedad, que estamos en Sevilla. ¿Y por qué se deja usted meter estas bacalás sin preguntar a nadie y sin sondear lo que piensa el personal, señor alcalde? Espero que la Comisión del Patrimonio que se lo para a usted todo evite que terminen perpetrando esta barbaridad. Y como ayer salieron en el ABC los nombres de todos los componentes de esa Comisión, con todos los respetos, para que preserven de mamarrachadas el mejor cahíz, les digo para azuzarlos:

-- ¡Chucho ahí con el monumento al costelero!