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Oct

2015

CASA DEL TESORERO Imprimir

ABC SEVILLA / 26/10/2015

FRANCISCO ROBLES

LA Casa del Tesorero es algo más que un excelente restaurante. La Casa del Tesorero es un auténtico tesoro para los amantes de la arquitectura, del arte que renace con las restauraciones que nos permiten revivir el espléndido pasado de la Sevilla americana. Restauración y restaurante se dan la mano en ese suelo de cristal que nos recibe y nos muestra los cimientos y las alcatifas, la riquísima arqueología que la ciudad guarda en los suelos que perdimos. Las paredes son lienzos de muralla primorosamente conservada. Su propietario se empeñó en salvar esta casa sevillana de la piqueta, y por eso le han cascado un multazo. Si hubiera hecho lo mismo que su vecino de al lado, el arquitecto que ha perpetrado un mamotreto intragable que atenta desde lejos contra el entorno protegido, entonces le habrían dado un premio. Una medalla. Un algo. El Régimen es así.


Cascarle 350.000 euros de multa a un señor que se ha dedicado a salvar inmuebles del derribo es algo que sólo puede suceder en esta Andalucía del Régimen. Que una simple jefa de servicio de la Junta tenga esa autoridad es un hecho insólito y a todas luces inadmisible. Qué lástima que sus colegas de la Consejería de Empleo no se dieran cuenta de los ERE o de los cursos de formación... Qué lástima que en la misma consejería que se dedica a multar de esa manera se hayan tragado la torre Pelli o las setas de la Encarnación. Eso sí cabe. Eso sí les cabe. Pero la restauración impecable de la Casa del Tesorero había que mirarla con lupa hasta encontrar unos foquitos eléctricos o unas letras en la fachada, una placa metálica, cualquier cosa que sirviera de coartada para castigar al empresario que no se somete a los designios del Régimen.
¿Se han preguntado estos burócratas del sistema la cantidad de solomillos a la florentina, de pizzas dell'Emilia o de risottos tan suaves como melosos que hay que despachar para ganar esos 350.000 euros de la multa? No. Habría que facturar 14.000 comidas para que entrara ese dinero en la caja: los gastos van aparte, pero ellos no saben de qué va esto de la empresa que crea trabajo y riqueza. Ellos y ellas viven cómodamente instalados en l os mundos de Yuppie o de Sussie. Ahí no llega la crisis. Ahí no hay que luchar todos los días para mantener los puestos de trabajo que ha creado el señor Chacón en la ciudad del paro. Los mismos que podrían perderse si este sevillano emigrado decide marcharse otra vez de la ciudad. El triunfo del Régimen sería ése. El alejamiento del empresario intruso que se atreve a pisar los límites del cortijo.

El alcalde Espadas no puede permanecer callado ante semejante atropello. A los políticos valientes se les ve en estas situaciones difíciles. Espadas tiene una oportunidad de oro para demostrar quién manda aquí. Si arregla el entuerto habrá que aplaudirle. Si no, nos veremos obligados a decirle que ya no es el alcalde de Susana, sino el regidor que calla ante una simple jefa de servicio. En su mano está.