DIARIO DE SEVILLA / 22/9/2013
MARÍA JOSÉ GUZMÁN
A estas alturas del mandato, cuando ya comienzan a dibujarse en el horizonte las elecciones de 2015, los únicos cambios fisonómicos que la ciudad ha experimentado desde que el PP tomó el mando tienen que ver con la gestión del equipo anterior, precisamente con la herencia recibida que tanto amarga al alcalde. El mandato acabará probablemente con la ciudad algo más limpia y con menos baches, con muy poco nuevo que tocar con las manos, Juan Ignacio Zoido inauguró el nuevo Fibes, la obra de mayor envergadura que ha abierto y abrirá sus puertas en este mandato; cortó la cinta del Muelle de Nueva York; dio paso al tráfico a través de los túneles, el de Bueno Monreal y el de Los Arcos; y puso en funcionamiento La Ranilla, antigua cárcel convertida hoy en sede municipal.
Nada se hizo con celeridad, pues se dejó correr el tiempo, alegando problemas burocráticos pero pareciendo que la intención fuera que el copyright original se olvidase. Cierto es también que, antes de poner de largo estos estrenos, ha tenido que terminar de pagar la factura e incluso arreglar alguna que otra chapuza cometida por el anterior equipo. De hecho, ahora se han licitado obras de mejora en los pasos soterrados, se ha tenido que ampliar el presupuesto para adecuar la nueva sede policial y se sigue transformando un palacio de congresos que, pese a parecerle una obra faraónica innecesaria, Zoido -que dio su sitio al anterior alcalde en la inauguración oficial- considera clave para el despegue económico de la ciudad y está dispuesto a rentabilizar. Algo menos convencido está de las setas. El alcalde se ha resistido a vincular su imagen a la del Metropol-Parasol y en los últimos dos años si se ha usado la imagen ha sido como reclamo turístico en campañas para el exterior.
Pero lo cierto es que la herencia también será difícil de borrar en lo que se pueda inaugurar cuatro años después de la llegada del PP. Es más, es probable que uno de los proyectos vistosos que puedan ser una realidad en la primavera de 2015 sea el del mercado gourmet del Barranco, una idea que también proviene del anterior gobierno, aunque el impulso definitivo se lo ha dado Zoido, que ha proyectado uno similar en la antigua estación de Cádiz. Los problemas de impugnación del concurso también están dilatando el proceso.
La situación de las arcas municipales condenó desde primera hora al actual gobierno a una política de inversiones domésticas. No era ni es hora de infraestructuras y Zoido vendió que volcaría sus esfuerzos en arreglar lo desarreglado y a buscar, siempre que se pudiera, el coste cero para la ciudad. Gratis, por ejemplo, a cambio de la cesión de un terreno, iba a ser el pabellón multiusos que se anunció para el Mundial de Baloncesto que se disputará en Sevilla el próximo año, pero al final los inversores israelíes desistieron. Como también lo hizo la firma Decathlon, una oportunidad perdida que el gobierno de Zoido pretende recuperar. Sí hay una zona de crecimiento, aunque embrionaria, en el Higuerón Sur, en lo que iba a ser la Ciudad de la Imagen, también de tiempos de Monteseirín, que al final albergará una gran superficie pionera en España y una tienda de bricolaje, pero por ahora sólo hay un McDonalds abierto.
Más ambicioso, por mediático, es el segundo centro comercial de Ikea, que ha servido de argumento de confrontación entre la Junta y el Ayuntamiento que, una vez resueltos los trámites, han tenido culpas repartidas en el bloqueo del asunto que todavía no tiene vía libre, a pesar de que los inversores están dispuestos a iniciar la obra el año que viene. Aun así, comprar en el centro de la multinacional sueca no será posible en este mandato. Y queda algo clave por solventar: el tramo de la SE-35 que conectaría con los suelos y que los promotores consideran esenciales. Tras muchos meses en las oficinas municipales, ahora el papeleo está en manos de la Junta, que emitirá el último informe en breve, según lo previsto.
Mucho más lento ha sido y seguirá siendo el proyecto de la Ciudad de la Justicia. Si la Junta la quería en Los Gordales, el Ayuntamiento apuesta por el Prado de San Sebastián y tras un tira y afloja que parecía interminable, al final ambas administraciones se sentaron para hablar del tema al principio del verano y quedaron en buscar una solución de consenso que hoy todavía se desconoce. Los jueces y abogados no llegarán a esa ciudad hasta dentro de muchos años.
Quienes sí tienen mucha más prisa por volver a sus casas son los vecinos de Nuevo Amate, que aguardan desde hace meses la terminación de un edificio, denominado puente, necesario para el realojo de estas familias y que ha estado paralizado por problemas con la constructora y con la liquidez del dinero que procede, en parte, del Gobierno central.
Así que, en vistas a este panorama, la única esperanza del gobierno de Zoido era poder inaugurar en el mandato algún aparcamiento del plan que se ideó hace dos años. La mala gestión del anterior equipo del tema de los parkings fue una baza para que Zoido ganase un buen puñado de votos en distritos muy afectados, como San Pablo-Santa Justa, donde se proyectaron cinco estacionamientos y no se hizo ninguno. Estos vecinos habían depositado además una fianza de 1.000 euros que el hoy alcalde se comprometió a devolver, algo que ha requerido salvar una maraña jurídica imposible. Finalmente, los afectados cobrarán sus avales en este año, en el que el PP había programado el inicio de las obras de dos grandes parkings: uno en Triana, en San Martín de Porres, y otro en el Cid, en el Prado. Y ni uno ni otro, a pesar del interés que el alcalde decía que existía por parte de empresas nacionales, no se ha registrado ninguna oferta y ahora será necesario renegociar con las constructoras otras condiciones. El problema es que a las empresas no les resulta rentables si no son casi todas las plazas rotatorias y Zoido debe mantener ese compromiso con los residentes. Tampoco se conoce quién está interesado en instalarse en una zona franca que Monteseirín olvidó en un cajón y Zoido, con la ayuda de Montoro, ha logrado y que podría convertise en un recinto vallado sin más ni menos actividad.
Así que lo único tangible por ahora son las obras en los nuevos centros deportivos en régimen de concesión que se están levantando. El más avanzado está en La Rosaleda, en la Carretera de Carmona, y abrirá sus puertas en unas semanas. Hay otro en Sevilla Este y ahora se anuncia la remodelación de otro en Triana. Inversiones privadas para generar riqueza y puestos de trabajo en tiempos de crisis: más de 20 millones y más de 350 empleos.
Por ahora todo lo que se arranque proviene de la iniciativa privada. Cualquier mejora necesita de terceros y, en esta línea, el PP ha iniciado un proceso de privatización, que el gobierno denomina régimen de concesión administrativa, que pasa por entregar a empresas la gestión de centros que antes eran dirigidos por el Instituto Municipal de Deportes. De momento, ya son tres los casos en los que se mejorará la oferta, pero también se subirá el precio como consecuencia de lo primero.
El equipo de Zoido, experto en marketing político, se ha dedicado en los dos últimos años a buscar oportunidades y ejercer de talismán para atraerlas. La táctica ha funcionado con eventos deportivos y culturales, puntuales, como la Copa Davis, cuyo impacto es transitorio y cuestionable para algunas voces críticas de la oposición. Pero atraer a empresas es otro cantar. Nada se sabe de la negociación de Zoido con Altadis para dar uso a la antigua tabacalera, donde podría crearse un gran centro cultural y de ocio vinculado a la investigación o al mundo académico. Es un simple boceto de una buena idea en el entorno del río.
Un río de oportunidades que Zoido, y otros partidos, vendieron en sus programas electorales y que no acaba de florecer. La apuesta más clara es el turismo de cruceros, que también parte del anterior mandato, y el aprovechamiento de las márgenes como zonas de esparcimiento y ocio, con bares y veladores. Algunos ya están colocados, pero se espera mucho más.
La Torre Pelli, que tampoco pertenece al universo Zoido, abre expectativas. Pero la obra, que debería haber concluido a principios de este año, continúa. De momento, Zoido ha rescatado y mejorado el proyecto para levantar un nuevo puente sobre el río que facilite la movilidad cuando abra el rascacielos, pero por ahora es sólo un proyecto en papel. Lo deseable sería que no se quedara en mojado. |