Estos dos edificios, que tendrán doce metros de altura y un sótano «que afectará a los restos arqueológicos que hay en el lugar», no pueden construirse según la normativa actual, aunque el suelo es urbano y de titularidad municipal, porque la protección como zona BIC prohíbe edificar en esas condiciones. De hecho, una vez que el Pleno del Ayuntamiento formule la aprobación definitiva —que será una vez superado el plazo legal de exposición pública— «el proyecto tendría que pasar el informe de la Consejería de Cultura», que debe hacer un estudio en la zona para emitir o denegar los permisos correspondientes. Sin embargo, las experiencias previas en este tipo de situaciones «invitan a pensar que pasarán la mano», denuncia Carbonell citando un ejemplo concreto que denunció la arqueóloga Oliva Rodríguez a ABC: «Si nos guiamos por el antecedente de la parcela del edificio Nuevo Teatro, ahora ocurrirá lo mismo».
Expropiar para... construir
El Nuevo Teatro es un bloque de pisos que está junto al Teatro Romano, concretamente sobre la llamada necrópolis de La Vegueta. Carbonell recuerda que la Junta expropió viviendas en ese lugar en 1992 para poder excavar dicha necrópolis. Sin embargo, el Ayuntamiento socialista de entonces «recalificó el terreno para hacer un edificio con bajo comercial y viviendas en altura y la Consejería de Cultura lo permitió». Desde el gobierno municipal, en cambio, se dijo a este periódico con motivo de la denuncia de la arqueóloga que aquel edificio había sido construido durante el mandato de IU, algo que Carbonell matiza: «Nosotros autorizamos la licencia de obra porque estaba de acuerdo con la normativa urbanística vigente que habían creado ellos».






