ABC SEVILLA 13/9/2014
FERNANDO CARRASCO
La música amansa a las fieras, refleja el dicho popular. Y también puede servir para que el monasterio de Madre de Dios, en pleno centro sevillano, sea reparado. Porque falta le hace. Y urgente. Desde hace años las monjas dominicas que en el mismo habitan vienen solicitando ayuda ante la situación de algunas de las estancias de este convento en el que se alojó la Reina Isabel la Católica. Por eso, el próximo día 20 de septiembre, en el teatro Lope de Vega, un magno concierto organizado por la plataforma que ayuda a estas monjas dominicas, servirá para paliar, en cierta medida, las carencias que tienen en cuanto a dinero para poder llevar a cabo una serie de restauraciones y rehabilitaciones que son indispensables.
Desgraciadamente, han vuelto a vivir en sus carnes ese peligro al que aludimos. Del artesonado mudéjar que corona el techo de la iglesia se han desprendido varios trozos que, por fortuna, no han alcanzado a nadie. Sor Patricia, la priora, y sor Adela, que le antecedió en el cargo, muestran su preocupación por el estado en que se encuentra la zona afectada. «Acababa de estar un grupo de personas y nada más irse se desprendió un trozo del artesonado», afirma sor Patricia señalando el lugar donde se produjo. «Nos han recomendado que acotemos la zona para evitar alguna desgracia. Sería bueno, también, que se pusiese una malla arriba para que no hubiese peligro». Asiente con la cabeza sor Adela, que se emociona cuando habla del monasterio, de las diez hermanas que en él habitan y de la dureza diaria para salir adelante con la venta de dulces y dos pagas de dos de las hermanas. «Llevamos años acudiendo a todos los sitios, llamando a todas las puertas. Desgraciadamente, no hay dinero». No es sólo el artesonado mudéjar de la iglesia el que está en mal estado. Desde hace muchos años la conocida como «casa del capellán», anexa al templo, corre serio peligro de derrumbe. «Está en una situación deplorable», dice sor Patricia mientras enseña esa zona desde una ventana de la habitación que hace las veces de sacristía. «Los cimientos están muy mal y hubo que apuntalar una parte porque se podía venir abajo e incluso afectar y arrastrar a otras partes del monasterio». Y junto a ello, la zona del coro de la iglesia, donde pueden apreciarse grietas de envergadura que han supuesto que haya que desalojar de cualquier objeto el lugar por el peligro de que se venga abajo. «Para todo esto hace falta dinero pero, ¿de dónde lo sacamos»? Abunda en este aspecto el arquitecto Miguel Ángel López, que ayuda a las hermanas dominicas desde hace años. «El arco coral de la iglesia está en mal estado, así como la yesería. Y hay bastante desencaje de las vigas. Vamos acometiendo reparaciones poco a poco pero no sabemos cuál es la situación en que se encuentra. Lo primero que habría que hacer es colocar un andamiaje, ver el estado y proceder a la fijación de elementos. ¿Qué cuánto cuesta? Esperamos que con lo que se obtenga del concierto sirva, al menos, para poder poner el andamiaje y así estudiar la zona».
Las hermanas dominicas continúan con su venta de dulces —las magdalenas son una auténtica delicia— mientras esperan que la Providencia y los sevillanos les ayuden. Seguro que sí. |