ABC SEVILLA / 9/2/2015
M.D. ALVARADO
En los últimos años el uso del tren ha ido in crescendo junto a la demanda de mayores servicios tanto en alta velocidad como en cercanías o tranvía. Lo que muchos no saben es que la provincia tuvo desde finales del siglo XIX y hasta bien entrado el XX varias líneas de ferrocarril, muchas ligadas a la actividad económica pero también al transporte de viajeros, que han desaparecido.
El tren de los panaderos
Entre los mas famosos trenes de la provincia está el de los «panaderos» de Alcalá de Guadaíra, aunque su recorrido iba mucho más allá. En sus 42 kilómetros llegaba desde la estación de la Enramadilla, luego llamada San Bernardo, hasta Carmona con apeaderos en Gandul, Mairena del Alcor, El Viso del Alcor y Alcaudete. El tren, de la compañía «Ferrocarril Sevilla-Car-mona», se inauguró el 10 de enero de 1873 pero no se puso en servicio hasta 1879 cuando se adquirieron las primeras locomotoras. Tenía vagones de pasajeros y carga y entre éstos una serie de ellos iban a cielo abierto en los que entraban los burros cargados con pan que luego se repartía por Sevilla. En 1891 llegó a tener más de 128.000 viajeros. En 1941 el tren pasó a integrarse en Renfe. Aunque dejó de utilizarse para la carga de mercancías en 1962, hasta 1975 funcionó entre Sevilla y Alcalá de Guadaíra. Hoy su trazado es parte de una vía verde.
El tren minero de Cala
En 1905 se puso en servicio una línea de ferrocarril entre las minas de Cala (Huelva) y San Juan de Aznalfarache. La compañía que explotaba entonces las minas, «Sociedad Anónima Minas de Cala», optó por embarcar el material extraído de ellas, magnetita, no en el puerto de Huelva sino en el de Sevilla. Para ello no sólo acometió el trazado de la nueva línea ferroviaria con 96 kilómetros de recorrido sino que construyó un embarcadero de minerales en la margen izquierda del río, una instalación pionera en su época por el uso del hormigón armado. Contaba con vagones de viajeros que funcionaronhasta los años treinta del siglo pasado; el servicio de mercancías lo hizo hasta 1950. El trazado discurría por la margen izquierda de la Rivera del Hierro, la Rivera de Huelva, Guillena y Santi-ponce y desde allí a Camas y el embarcadero de SanJuan.
Este tren tuvo dos ramales, uno entre Zufre y Santa Olalla, de 13 kilómetros, y otro entre las localidades sevillanas de El Castillo de las Guardas y El Ronquillo. El último tramo de la línea, entre Gergal y Camas, se clausuró en 1960.
Ferrocarril de las Marismas
Sus 54 kilómetros de vía estrecha entre los poblados de Colinas y Reina Victoria en La Puebla del Río fueron construidas en 1926 por la sociedad de capital británico, suizo y español. Islas del Guadalquivir. Esta sociedad compró 25.000 hectáreas de terrenos para desecar las marismas del río Guadalquivir y creó pequeños poblados a los que dotaron de carreteras, tendido eléctrico, teléfono y el citado ferrocarril de vía estrecha. Los gastos superaron pronto a los beneficios y el proyecto se abandonó.
Minas de Peñaflor
La sociedad Valenciano-Andaluza de Altos Hornos y Minas de Peñaflor construyó en 1988 un tren para explotar las minas de Santa Justa, la Giralda y La Mercedes en La Puebla de los Infantes. La mina, según recoge la página «spanishrailways.com», llegó a tener un tranvía aéreo de 8 kilómetros hacia la estación de Peñaflor.
Ferrocarril Cerro del Hierro
En 1892 la sociedad Ibarra e hijos obtuvo la concesión para la construcción de un ferrocarril de ancho de vía escocés desde Cerro del Hierro a Canti-
Míneros
La actividad minera de Aznalcóllar, de la SierraNorte o Peñaflor y hasta de Cala promovió muchos
Iniciativas sin éxito El tren de las marismas formó parte de un ambicioso plan para llenar de actividad esa zona
llana En 1895, se concluyó el ramal Ca-zalla, Constantina, Cerro del Hierro, donde enlazaba con la línea Mérida a Sevilla para transportar el hierro al puerto de Sevilla, pero los primeros 15 kilómetros no se pondrían en servicio hasta 1907. Aunque obtuvo autorización para prestar servicios de viajeros y mercancía, parece que sólo se usó para transportar el material de las minas. Su actividad fue tan intensa que durante años llegó a tener cuatro trenes diarios a Sevilla. Hoy, la Vía Verde de la Sierra Norte aprovecha el antiguo trazado del tren minero.
Ferrocarril de Pickman
Parece increíble, pero la actividad de la fábrica de cerámica de la Cartuja hizo que la compañía Pickman construyese una vía de ferrocarril para enlazar sus instalaciones en la isla con la estación de Triana en la línea de vía ancha de Sevilla a Huelva para transportar la mercancía y evitar los problemas que originaba su traslado en barcazas. Las instalaciones dejaron de tener uso en 1933.
Tren de Aznalcóllar a Camas
La compañía gaditana de Minas La Caridad obtuvo la concesión para cons-truir un ferrocarril propio que llevaría el material extraído de las minas de Aznalcóllar hasta el muelle de Los Gordales, en San Juan de Aznalfara-che. Se trataría de un servicio particular de uso público para viajeros y mercancías. El primer tramo, de 29 kilómetros, entre la mina y la estación de Camas, desde donde se transportaba a vagones de vía ancha hasta San Juan, empezó a funcionar en 1906 y contaba con cinco estaciones. El tren tenía dos coches largos de 12 metros y con pasillo central y balconcillo para los viajeros y furgones de correo.
De Utrera a Morón y Osuna
Este tren, que se construyó para evitar rodeos por la línea Córdoba- Sevilla en el trayecto a Málaga, se puso en funcionamiento en septiembre de 1864. Fue una compañía inglesa, la «The
Utrera and Morón railway» la que puso el proyecto en marcha aunque en 1874 pasó a ser gestionada por Ferrocarriles Andaluces. De su éxito da cuenta de que en el primer año de funcionamiento tuvo 11.326 pasajeros y en 1872 alcanzó los 110.919. Tanto este tramo, como el que llegó a La Roda de Andalucía formaron parte de la Compañía Ferrocarriles Andaluces en 1878. La línea, tras integrarse en Renfe en 1941, fue perdiendo pasajeros y en 1985 la subvención de la Junta la salvó.
En la Exposición del 29
La Exposición Iberoamericana tuvo su propio tren. Fue comprado a la casa Krauss de Munich. Inicialmente tenía tres locomotoras bautizadas con el nombre de las tres carabelas con las que Colón descubrió América y treinta vagones de pasajeros. Dado su éxito, se añadió una cuarta locomotora: «Sevilla». El tren, de pequeñas dimensiones, tenía un recorrido de cinco kilómetros por el recinto de la muestra, con seis estaciones. Pasaba, cuentan, por debajo del monte Gurugú Durante la exposición fue usado por más de medio millón de personas; luego funcionó en 1930 y en 1932 en ocasiones extraordinarias para caer luego en el abandono. A mediados de los años 60 la locomotora «La Niña» se instaló en una vía muerta en el parque infantil de tráfico de la avenida de la Borbolla, mientras las otras tres fueron vendidas al peso y luego restauradas para formar parte del parque de atracciones de Madrid. La locomotora «la Niña» pasó a formar parte del patrimonio municipal.
Tranvías de Sevilla
Este sistema de transporte ferroviario empezó a funcionar en 1887 con tranvías de tracción animal, por caballos o mulos, y con capacidad para once pasajeros. La red tranviaria se compuso de 6 líneas con 43 coches y 110 caballos. En 1899 se inauguró el tranvía con sistema de tracción eléctrica, que cubría la línea de la Puerta Osario. En 1907 la Compañía Sevillana de Electricidad adquirió el negocio a la «The Seville Tramways Company Limited». En 1921 la red alcanzaba los 27,99 kilómetros, disponía de 50 coches motores y 25 remolques, que pasaron a ser gestionados por la compañía Tranvías de Sevilla, entonces filial de Sevillana, que apostó por la creación de dos líneas interurbanas, la de Camas (2.270 metros) y la de San Juan de Aznalfarache (3.000 metros), que Riego llegaría hasta La Puebla del Río, Gelves y Coria del Río. La red urbana de tranvías empezó a ser desmantelada en los años 50 del pasado siglo; en la capital el último se clausuró en 1960, los interurbanos llegaron hasta 1965. |