EL MUNDO / 1/11/2015
EDUARDO DEL CAMPO
Habrá llamado la atención a vecinos y paseantes de la calle Betis de Sevilla ver que en la ribera de Triaría, entre la comisaría de Policía y el restaurante Kiosko de las Flores, hay un flamante conjunto formado por un paseo, una rampa hasta la orilla y una plataforma paisajística de unos cien metros de longitud construida sobre la lámina de agua que, pese a estar terminado desde hace cuatro años, permanece siempre cerrado con candado al otro lado de los barrotes. La impotencia de tener a mano este espacio renovado en el antiguo muelle Camaronero, con vistas maravillosas al conjunto histórico de Sevilla, pero no poder usarlo, va por fin a acabarse. Hoy, domingo 1 de noviembre, se abre al público a diario desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche (hasta medianoche en verano, el mismo horario que el resto de parques de la ciudad).
Componen este espacio un mirador de 330 metros cuadrados, un talud ajardinado y una plataforma de madera a ras de agua de 1.500 metros cuadrados, protegida con una barandilla. No habrá acto de inauguración porque en periodo preelectoral de los comicios del 20
de diciembre lo prohíbe la ley.
Al nuevo gobierno del PSOE de Juan Espadas y en particular a su delegación de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, que dirige Antonio Muñoz, le ha correspondido estrenar el recinto público de recreo que se proyectó e inició bajo el mandato del alcalde socialista Alfredo Sánchez Monteseirín en 2010, se concluyó con el del PP de Juan Ignacio Zoido en enero de 2012 y ha permanecido desde entonces varado a la espera de apertura. Muñoz ya avanzó en agosto que se comprometía a abrir el muelle Camaronero «en octubre a más tardar».
La apertura se ha atrasado por la burocracia y diferencias sobre su uso. El anterior alcalde, Juan Ignacio Zoido, se podía haber marcado el tanto político de su apertura, aunque fuese como remate de un proyecto de su predecesor Monteseirín. La obra terminada se recepcionó el 24 de enero de 2012. La Autoridad Portuaria concedió al Ayuntamiento el dominio público de este tramo de orilla en octubre de 2013 (Urbanismo lo solicitó el 11 de junio de 2013), un trámite necesario para que la ciudad se hiciera caigo de la nueva instalación recreativa.
Pero el gobierno local del Pp en vez de abrir el muelle inmediatamente, prefirió supeditar su estreno a la convocatoria y resolución de un concurso para adjudicar la instalación de un chiringuito con veladores y espacio para eventos, con la idea de que el titular de la concesión se encargase del mantenimiento de todo el espacio, ahorrando así ese coste a las arcas municipales.
Al llegar el PSOE al poder, el delegado municipal decidió retirar el concurso del chiringuito con el argumento de que, en contra del criterio del gobierno anterior, no se podían montar veladores allí porque esa parte de Betis ya está declarada zona saturada de ruidos, y habría que cambiar las ordenanzas. El gobierno local ha decidido volver al camino más simple, abrir cuanto antes el muelle al público sin ningún bar y que el Ayuntamiento se encargue de su mantenimiento y limpieza, a través de Parques y Jardines y Lipassam.
Para preparar su apertura, el Ayuntamiento ha limpiado y podado, retirando 50 metros cúbicos de restos vegetales en cinco cubas, según informó ayer. Además, han replantado hibiscus y sembrarán camelias, que se suman a los ejemplares de eucalipto, grevillea, brachychiton y falsa pimienta ya existentes.
La pasarela nació gracias a un convenio entre el puerto y el Ayuntamiento cuando gobernaban PSOE e IU. Monteseirín anunció la obra el 3 de marzo de 2010. Se adjudicó a la constructora Sando el 11 de mayo de 2011, con un plazo de ejecución de siete meses (se alargó) y un presupuesto con IVA de 1.819.761,53 euros, dinero del Plan E del gobierno central de Zapatero. La obra comenzó el 26 de mayo de 2011 y la pasarela se entregó terminada el 24 de enero de 2012. Desde entonces, el muelle estaba desierto. Al abrirse al público, cobra hoy por fin sentido
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