DIARIO XYZ / 14/2/2016
A la Junta de Andalucía le importa poco lo que opine la mayoría, así que la agresiva intervención sobre las Atarazanas de Sevilla, los astilleros que cuya construcción se inició en el siglo XII por orden de Alfonso X el Sabio, sucumbirán ante otro gesto de megalomanía socialista. El Ayuntamiento de Espadas obedece y traga, el PSOE otorga la licencia de obras el mismo día que todos los demás partidos, PP, Ciudadanos, Participa Sevilla e Izquierda Unida se pusieron de acuerdo para oponerse al proyecto.
Todo régimen autoritario necesita su propia arquitectura para proclamar a la masa su poder. Así, la manzana de las Atarazanas completará el ciclo destructivo de su historia. En una esquina la huella de la bota franquista en la Delegación de Hacienda (1945), en la otra la huella, revestida de modernidad, del puño socialista.
Todo dictador que se precie ha tenido a su arquitecto al lado. Así recordamos aquellos años 30 del siglo pasado donde Boris Iofán diseñó a mayor gloria de Stalin, el Palacio de los Soviets en Moscú (1933). En la misma época, el visionario Hitler soñaba una nueva Alemania que se plasmaba en los neoclásicos diseños de Albert Speer, así nació la nueva Cancillería del Reich (1938).
Arquitectura y Banca, grandes aliados de los Estados. En este caso Caixabank, después de parir la Torre Pelli (Torre Sevilla solo la llama el periódico subvencionado por el régimen), se alía con la Junta de Andalucía para, por mano del arquitecto tan bien avenido con el poder, Guillermo Vázquez Consuegra, perpetrar la obra de las Atarazanas. El sello de Vázquez Consuegra ha dejado rastros de su impronta por toda la ciudad, además de en otras localidades de España y el extranjero. Sevilla ha tenido mala suerte con los grandes arquitectos contemporáneos, no hay nada más que recordar la lamentable ampliación del aeropuerto de Sevilla de Rafael Moneo. Vázquez Consuegra tiene, curiosamente, su estudio frente a la pared de las Atarazanas que su proyecto tiene previsto arrasar, en el número 6 de la calle Dos de Mayo. Este laureado arquitecto sevillano del 45 ya avisó de lo que podía realizar en nuestra ciudad si lo dejaban con su edificio de viviendas sociales en la avenida de Ramón y Cajal, obra de 1984.
Para la posterior ruina de la Expo 92 diseñó el Pabellón de la Navegación (1990) uno de los pocos pabellones de la citada Exposición Universal que ha sobrevivido con cierta actividad a lo largo de estos años. En el mismo contexto de la Isla de la Cartuja, realizó su reforma de la antigua Fábrica Pickman, incrustando en el noble edificio una de sus frías y volumétricas construcciones para la sede, ironías de la vida, del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (1995). Antes de una de sus intervenciones más polémicas en nuestra ciudad, la reforma de parte del Palacio de San Telmo (2010), Vázquez Consuegra dejó su impronta en el bello paisaje de la playa de Bolonia, Tarifa (Cádiz), allí, junto a las ruinas de la ciudad romana de Baelo Claudia diseñó eso que tanto gusta a los gobiernos modernos de ahora, principalmente autonómicos y municipales, centros... (de interpretación, de visitantes, observatorios de esto y de lo otro) y sobreponiéndose a la perspectiva de las columnas romanas se erige esa especie de paralepipedo, mazacote e intruso, del arquitecto sevillano.
Volviendo a San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía precisamente, solo hay que repasar las hemerotecas para entender las polémicas que sus patios y rampas suscitaron ante la agresión a un edificio emblemático de la escasa arquitectura monumental civil del Barroco sevillano. Un año después en 2011, nació la ampliación del Palacio de Congresos en Sevilla Este. Si bien a salvo el casco antiguo, dada la distancia y la nueva planta de este barrio sevillano. La ampliación de FIBES es otra muestra del talante arquitectónico de Vázquez Consuegra, donde el acero y el cemento le ganan la partida claramente a elementos más confortables para el hábitat humano, destacando los grandes e inhóspitos espacios sin atisbos de naturaleza en su entorno. La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, desoyendo la voz de la mayoría de los sevillanos representados en su Ayuntamiento y de las autorizadas voces que se han levantado en la ciudad, no quiere recapacitar tan siquiera sobre el nuevo atentado a nuestro patrimonio histórico y dan luz verde al proyecto financiado por Caixabank.
|