ABC SEVILLA / 3/2/2016
M.D. ALVARADO
El polémico proyecto para la rehabilitación y adecuación de las Reales Atarazanas no se paralizará. Esa es la principal conclusión de la reunión mantenida ayer entre responsables de la Fundación Museo Atarazanas y los promotores del mismo, Consejería de Cultura, la Caixa y Fundación Cajasol junto al arquitecto autor del proyecto, Guillermo Vázquez Consuegra. En el encuentro, muy tenso dada la disparidad de opiniones sobre el proyecto, la Junta anunció que organizará una exposición para dar a conocer el proyecto y que convocará a expertos para que lo analicen. Desde la Fundación se trasladó que los responsables del proyecto no se plantean excavar las naves y sólo se mostraron abiertos a la posibilidad de excavar en la zona más próxima a las murallas para sacar a la luz sus dimensiones reales. La Junta asegura que esta idea, como otras, se tendrán en cuenta pero que será el arquitecto quien decidirá si modifica o no el proyecto aunque si hay restos importantes se hará todo lo posible para integrarlos. El secretario general de Cultura de la Junta, Eduardo Tamarit, rechazó que, como asegura la Fundación Atarazanas, que reclama participar en el consorcio público que se cree para su gestión, este edificio del siglo XIII se vaya a convertir en un espacio comercial. Tamarit aseguró, de hecho, que las Atarazanas serán un centro cultural de encuentro y diálogo con América en cuya explotación y planificación de actividades participará la Junta y «otras entidades públicas». El responsable de la Consejería de Cultura recordó que, a pesar de las críticas surgidas, el proyecto de Vázquez Consuegra se adecua al plan de explotación cultural aprobado en junio de 2014 y que su decisión de no bajar la cota del edificio es una solución arquitectónica que tanto la Junta como la Caixa consideran satisfactoria. Es más, la Junta insistió en que la intervención propuesta, sobre todo los controvertidos micropilares, es algo «reversible» y «la mejor solución, porque protege el edificio y lo pone en valor». Ante esa situación, la Junta insiste en que el proyecto va a seguir el proceso previsto, para el que, recordó, ya tienen licencia de obras del Ayuntamiento, cuya revocación es muy difícil. Desde la Fundación Museo Atarazanas insisten en los riesgos de un proyecto que, en palabras de José Manuel Núñez, patrono de esta entidad, implica generar «un espacio de invisibilidad» sobre el edificio catalogado y en el que estuvieron los primeros astilleros de Sevilla. Para Núñez, no es lógico que en el patrimonio histórico de la ciudad «se haga lo que decida un señor» al dejarse en manos del autor del proyecto. Por su parte, el arquitecto José García Tapial, asesor de la Fundación, resaltó que el mayor riesgo para el edificio es la creación entre la muralla y el edificio de la época de Carlos III de un espacio de más de mil metros cuadrados para ubicar una cafetería y una terraza en un primer piso ya que para sostenerlo habrá que reforzar la cimentación.
Así las cosas, Rafael Crespo, presidente de la Fundación Museo Atarazanas anunció que seguirán adelante con su idea de llevar el proyecto ante los tribunales, completar el informe a Icomos, organismo de la Unesco y rogar la comparecencia de la consejera de Cultura en el Parlamento.
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