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ASFIXIA EN EL MERCADO DEL ARENAL PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 20/7/2016

A.S. AMENEIRO

El cierre a cal y canto de las ventanas del mercado municipal del Arenal desde 2015 tras la última obra de reforma ha elevado a cerca de 37 grados la temperatura en su interior y lo ha convertido en una sauna insoportable que arrruina en pocas horas los productos que se venden en sus puestos (fruta, flores, pescado...) y que hace imposible la estancia de los clientes en sus veladores. Este periódico da fe de que así es. 

"Aquí el pescado se cuece solo desde las siete de la mañana cuando por normativa tiene que estar a 18 grados. Desde que entramos bien temprano esto es un invernadero donde no entra el fresquito de fuera. Las clientas se ofrecen a venir en bañador para denunciar la situación", se lamentan Juan y Rosa de la pescadería Julia. Pero están "atados de pies y manos" para solucionarlo: intentaron sin éxito poner splits de aire en su puesto y lo impide el Ayuntamiento "para no romper la estética del mercado" . 

Los fruteros Eduvigi y Rogelio señalan que el calor extremo en el interior los obliga a tirar más fruta de lo normal, y muestra un manojo de los espárragos y champiñones que se han secado en un día. "Aquí a las siete de la mañana hace el mismo calor que el resto del día porque con las ventanas cerradas no hay corriente de aire como antes", denuncian. 

A pocos metros, el exitoso puesto de comida vegana Veganitessen ha tenido que cerrar a mediados de julio porque el congelador no soporta las elevadas temperaturas. "Cerramos hasta septiembre porque no podemos ofrecer la mejor calidad para nuestros productos. El cierre de las ventanas ha acabado con nosotros. El Ayuntamiento lleva tres mandatos prometiéndonos aire acondicionado y nadie cumple nada", se queja Anabel, dueña de este negocio que montó hace siete años. 

Desde el puesto de Speed pollo, su dueño, Luis, certifica que los clientes no se quedan a comer en verano en sus mesas. Ni siquiera los ventiladores domésticos externos que ha colocado alivian la espera. "Han pasado tres alcaldes diferentes y no hay aire acondicionado. Nuestra galería, más baja que el resto, sufre los efectos con mayor intensidad", aclara. 

Desde la frutería de productos de la huerta ecológica y artesana Verde Limón, Fernando explica que la luz que entra por las cubiertas de cristal de pavés hace un efecto lupa que eleva el calor. "Los tomates de la huerta a la mesa no duran. Tengo que traer pequeñas cantidades de todo para que no se eche a perder. Los clientes el rato que vienen se quejan", afirma. 

El presidente de los comercianets, Vicente Torres, concluye que llevan demasiado tiempo esperando una solución del área municipal de Consumo que no llega pese a que el mercado está atestado de turistas y a que en sus puestos lo que hay es autoempleo y economía sostenible. Sueñan con aire acondicionado y, entre tanto, proponen que bastaría para aliviar el calor con abrir de nuevo las ventanas de la cubierta cuyos cristales están sellados. El cambio se ha autorizado pero el arquitecto debe dar el visto bueno, dice. 

 



Consumo respondió ayer a este periódico que los servicios técnicos "están estudiando posibilidades que permitan mejorar la extracción de aire y la ventilación del edificio que sean viables técnicamente, y que se estudian las medidas planteadas por los comerciantes y otras propuestas".

 
 
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