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VIVA SEVILLA / 7/2/2018
En la Naturaleza rige el principio de que todo nicho ecológico que se queda vacío es inmediatamente ocupado por otra especie. Sin embargo, a pesar de su tradición barroca y de su pretendido “horror vacui”, en una ciudad como Sevilla el vacío ha tendido a perpetuarse, al menos hasta ahora. Y es que el gobierno de Espadas ha realizado un inventario de los bienes municipales y ha llegado a la conclusión de que de los 233 existentes, al menos 133 (el 57% del total) se encuentran vacíos (la antigua comisaría de la Gavidia sería el máximo exponente de esta situación administrativa y funcional), semivacíos o infrautilizados. Por tanto, podrían ponerse en manos de algunas de las 1.575 asociaciones de vecinos o entidades de todo tipo censadas en la ciudad. Recordemos a las bandas de música ensayando en los parques o bajo los puentes.
No faltarían candidatos, ya que la proporción es de doce por cada inmueble susceptible de un mejor o mayor aprovechamiento. Ya Emvisesa , que tenía 105 locales vacíos, los ha dejado reducidos a una treintena merced a su cesión en ventajosas condiciones a emprendedores, que así han podido iniciar sus proyectos. Nos felicitamos por esta inteligente política de pacífica ocupación de los denominados espacios comunes de Sevilla, a fin de que ninguno siga por más tiempo vacío o infrautilizado, sino lleno de vida y rindiendo un servicio al tejido social.
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