Se acaban de cumplir dos años de la entrada en vigor de la Ordenanza de Medidas para el Fomento y Garantía de la Convivencia Ciudadana en los Espacios Públicos de Sevilla —llamada contra el Vandalismo— sin que puedan notarse sus efectos en la ciudad, que sigue llena de pintadas, con estatuas, fuentes, azulejería y parques infantiles destrozados una y otra vez. La impunidad de que gozan los desaprensivos que atacan los bienes comunes de todos los ciudadanos se observa especialmente en el centro, punto de encuentro de los sevillanos y escaparate de la ciudad para el turismo. Pues pese a ello, la Policía Local no realizó ninguna intervención en el Casco Antiguo para evitar las pintadas o sancionar a quienes las realizan, según consta en un informe de la Policía Local del mes de septiembre al que ha tenido acceso ABC.
Esta falta de actuación de los agentes municipales de la autoridad no puede achacarse a que ha descendido el vandalismo pues sigue habiendo pintadas en toda la zona y se aprecian en las calles Cerrajería, Sagasta, Córdoba, Lagar, Acetres, Baños y alrededores y Radio Sevilla, entre otras. Y esta situación no es exclusiva del centro pues la Policía Local tampoco persigue estas infracciones, castigadas con multas que van de los 750 a los 3.000 euros, en el resto de los barrios, donde en lo que va de año los agentes de la autoridad sólo atendieron en toda Sevilla tres denuncias sobre pintadas, en las calles Profesor Tierno Galván, Carretera de Carmona y en Los Príncipes.
La ordenanza contempla multas para estos actos ¿Se ponen?
Los actos vandálicos no se limitan a las pintadas y es corriente ver en las calles papeleras y contenedores de basuras volcados o quemados, lo que exige un importante gasto del Ayuntamiento para reponer estos elementos necesarios para mantener limpias las calles.
De gran preocupación para la ciudadanía es el reiterado destrozo de estatuas, fuentes y murales, de lo que son buen ejemplo los Jardines de Murillo, donde las fuentes de las glorietas y las azulejerías que las adornan son arrancadas con frecuencia. Esta zona se ve castigada por la botellona y la concentración de jóvenes suele llevar aparejado el maltrato de las zonas ajardinadas, según denunciaron los vecinos del Barrio de Santa Cruz.
Otra de las zonas en las que el mobiliario urbano está muy degradado a causa del vandalismo es el Paseo de Juan Carlos I, que aparece continuamente lleno de cristales rotos y donde las luces de los bancos no se han repuesto desde que se arrancaron tras la celebración de la Expo 92. En esta zona, hace meses que arrancaron un brazo a la estatua de José Francisco San Martín, que está al principio de Torneo y pese a que los vecinos del distrito Casco Histórico-San Lorenzo lo han denunciado en la Junta municipal, la escultura sigue sin arreglarse.
En toda la orilla del río y en buena parte de la Expo han robado el hierro de las alcantarillas, lo que deja un hueco en el suelo que puede ocasionar accidentes. La entrada al centro desde el puente de Triana, en las calles que están entre Arjona y el río el vandalismo es frecuente y allí la mayoría de los bancos de hierro forjado están rotos e, incluso, muchos de ellos han sido arrancados, según denuncia la Asociación de Vecinos Plaza de Armas. Los residentes se quejan también porque los dos parques infantiles que hay en la zona han quedado inservibles después de que hayan sido arrancados columpios y barandillas y roto los toboganes. En esta zona las pintadas son continuas.
La ordenanza contempla multas para castigar todos estos comportamientos. ¿Se ponen?






